Billy Corgan hace terapia con su disco
Cambios en la vida artística del músico
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LONDRES (El País).- "Me niego a creer que mi vida artística ha concluido o que cabalgo en la cola del éxito. Estoy recuperando fuerzas", dice Billy Corgan, de 38 años, con cabeza rapada y rostro sonriente. Sólo por primera vez desde la aparición de Smashing Pumpkins, en 1988, el gigante cantante y guitarrista de Chicago echa por tierra su imagen de tipo difícil y autoritario.
De promoción en Europa con su nuevo disco, "The future embrace", citó a sus seguidores una tarde de abril junto a la torre Eiffel. Unas veinte personas respondieron a su mensaje de Internet. "Estuvo bien. Al final hubo muchos autógrafos y fotografías. Pasamos una hora charlando como gente normal. Es un poco artificial, pero mejor que la ausencia de contacto. Quiero ver rostros y no limitarme a venderles discos, camisetas, conciertos", dice ahora en Londres.
En manos de Corgan, Internet es un canal para no transigir con la industria. Ha reajustado su vida y ha descubierto cierta paz interna abrazando corrientes espirituales que le inculcan compasión como valor supremo. "¿Cómo puedo equilibrar mis sentimientos con el mundo material en el que opero? Es una lucha, y me pregunto cada día si hay una forma mejor de hacer las cosas."
Antes huía del público, receloso de los fanáticos que lo acosaban. Ahora comprende sus ansias de proximidad. "Esa gente piensa que puedo salvarla, que su vida cambiará si logra conocerme. Es parecido a una experiencia religiosa. Mirándolo desde una perspectiva egoísta, te creés el mejor del mundo. Desde una posición espiritual, comprendés que algo buscan, y debés sentir compasión. Están perdidos y les debés respeto".
Internet le sirve también de confesionario. En su web deshoja traumas infantiles, desamores y locuras en bloques autobiográficos de libre acceso. "Siempre protegía mi vida privada; ahora la cuento en mi propio beneficio. Todo el mundo tiene su versión de mi vida, aunque nadie conoce la mía. De niño, mis padres me abandonaron y mi madrastra era muy cruel. Me han dado muchos palos y aún pago la factura", cuenta. De un extremo a otro. ¿Síntoma de paranoia? "Nunca he enloquecido, pero tampoco diría que soy un equilibrado. Al contar mi vida, me meto en terreno desconocido."
Su vieja e influyente banda ha quedado atrás: "Son tiempos muy apropiados para Smashing Pumpkins, pero la reunificación es imposible. Llevo seis años sin hablar con D´Arcy". Problemas de drogas arruinaron la convivencia del cuarteto aunque, de acuerdo con Corgan, la ruptura se debió a la relación entre los dos guitarristas: él y James Iha. "Intuyo que a James le molestaba mucho no acaparar más atención. Además, nunca fue capaz de decirme qué le pasaba. Era muy frustrante porque así no había forma de resolver el problema", analiza.
Su primer disco solista, "The future embrace", se hace eco de la inestabilidad, miedo y necesidad de cambio. "Escribo de lo que veo y de lo que siento. Algo tiene de surrealista ver imágenes de soldados muertos de un bombazo en Bagdad, seguidas de un partido de béisbol y de Angelina Jolie con Brad Pitt. Mundos distantes, y vivimos en ambos: un mundo real, de guerra y hambruna, y otro de cirugía estética, falsos romances y éxito. Me resulta muy extraño vivir en ambos mundos al mismo tiempo."




