
Canciones con juego de contrastes
Recital de Ana Belén y Víctor Manuel. Con Mariano Díaz Rodríguez y David San José Cuesta (teclados), Amado Zulueta Cuadrado (percusión), Antonio Gómez Toledo (guitarra), Francisco Urchegui Eguzcue (trompeta), Angel Crespo Dueñas (batería), Javier Saiz Martínez (bajo), Francisco Ruiz Muro (trombón), Marcus Ulrich Prittwitz (saxos). Anteanoche, en el estadio Luna Park.
El show 2004 de Ana Belén y Víctor Manuel no muestra un juego de opuestos, pero sí de leves contrastes. Hay tres repertorios: el de él, el de ella y un puñado de canciones en común. Hay momentos dedicados al entretenimiento y otros a bajar el discurso y la reflexión. Hay dos personajes que a lo largo del recital van definiendo a cada uno de los cantantes y hay una banda que hace que todo suene como parte de lo mismo. Como ya sucedió tiempo atrás, este tipo de espectáculo podría quedar plasmado en un CD en vivo.
Claro que esto no representa en su totalidad un punto a favor. Por el contrario, una sonoridad demasiado uniforme y arreglos que tienden a las convenciones pueden atentar contra las características más personales de cada solista. Aquí el denominador común es un sonido Hi-Fi siempre agradable. Aun cuando un corrido estilizado sea un leve cambio al rumbo marcado por un par de baladas, o la intensidad rockera que surge con "Cruzar los brazos" más tarde le ceda el paso a estribillos pegadizos como "Besos, ternura / qué derroche de amor / cuánta locura".
El cambio de mando frente al micrófono es lo que le da la mayor agilidad al recital. Para la función de anteayer en el Luna Park, la dupla hizo algunos pequeños ajustes en una lista de 30 canciones (finalmente se escucharon 28).
Belén cantó unos pocos temas más que Manuel. Interpretó cuatro incluidos en su última producción discográfica, "Viva l´Italia", donde recreó en español una selección de piezas del cancionero italiano. Con igual cantidad de títulos el cantautor puso a consideración del público local parte de "El perro del garaje", su más reciente CD, publicado a principios de este año.
Lo que parece una ecuación matemática es, en realidad, la dinámica lograda al compartir tantos años de escenario. A esto hay que sumarle esos leves contrastes. Para este espectáculo visten en los mismos tonos y, por supuesto, están ligados a un mismo discurso. Sin embargo, por un acuerdo tácito (o por explícitas demandas de repertorio) en general Ana Belén pone las luces y Víctor Manuel, las sombras. Ana es la que canta "Rayo de sol". Es la que deja las sonrisas aunque también traiga el "momento Sabina" y se luzca con la melancólica "El hombre del piano".
Víctor presenta algunos de sus estrenos con breves comentarios. Temas que hablan de actualidad, de personas anónimas que fueron tapas de diarios y pronto quedaron olvidadas, de la violencia en el hogar. Pone en canción la historia de una víctima del atentado del 11 de septiembre de 2001. Y con "Sólo pienso en ti" se lleva los mejores aplausos.
Los temas ya conocidos -entre el público hubo unos cuantos que se atrevieron a seguir los versos de "Yo también nací en el 53"- se alternan en la voz de los cantantes. Se escuchan joyitas como "Asturias" y "España, camisa blanca de mi esperanza". También suenan "La puerta de Alcalá" y "Contamíname", escrito por Pedro Guerra y popularizado por esta dupla hace algo más de una década.




