
Canciones del valle interior
Lucio Mantel, entre Spinetta y Caetano, una brillante voz generacional
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Cerca del mediodía, aparentemente, no pasa nada en esta calle del barrio de Almagro. El almacén de la esquina está desierto. En las mesas del bar, un par de tacheros matan el tiempo con un café. Lucio Mantel está sentado frente a un gran ventanal, mirando todo en panorámica. Parece detenerse en los pequeños detalles: los olores, los ruidos de la cafetera exprés, una persona que pasea con su perro, los temas que salen de una radio o la atmósfera ocre de este día invernal. "La ciudad me dio la posibilidad de amalgamar sonidos con facilidad y regenerar la música. La ciudad es como un choque de contextos enormes. Si mirás por la ventana, ves un montón de cosas interactuando y así pasa con la música", reflexiona con aire filosofal este cantautor porteño.
Hay algo implosivo en su carácter, como en su obra. Mantel es de esos tipos que andan por la calle sin hacerse notar demasiado. Parece un escritor. Su cancionística, sin embargo, brilla y lo ilumina con luz cenital, en la actual escena independiente. Dentro de ese gran panorama de nuevos trovadores urbanos y contemporáneos, de Lisandro Artismuño a Tomi Lebrero, la obra de Lucio Mantel sembró esperanza. Su potencia poética y su lirismo traen ecos del primer rock nacional. "Busco desprenderme de esa tendencia a encasillarte en algún lugar fijo porque ni siquiera yo tengo idea de dónde va a terminar mi música, y a qué voy a terminar sonando. Siempre estoy cambiando", se aventura.
Hay una línea invisible que lo une con Spinetta, Cerati, Caetano Veloso, Eduardo Mateo, Björk y Jacques Morelenbaum, y que pintan un entramado cancionero, que puede sonar épico y brillante en la textura de las cuerdas, confesional en las letras, rítmico en los colores folklóricos y progresivo en esos viajes al valle interior. "Muchas veces encuentro rastros de canciones que escuché aisladas en músicos que conozco, como el contorno de una melodía, por ejemplo. No es tan básica la forma en que somos influenciados, sino que se trata de metabolizar un montón de información que vas escuchando", confiesa este estudioso de los géneros populares.
El libro de Martín Graziano Cancionistas del Río de la Plata trazó una radiografía de su generación autoral y le dio un título, con el que todavía no se siente tan cómodo. "Lo que nos une es la generación a la que pertenecemos, cierto interés por lo criollo y la escena independiente. Pero siento que las búsquedas son opuestas, no nos une una cuestión estética, sino otras cosas. Si hubiera más espacios para artistas nuevos, no nos vincularían tanto", cuenta Mantel, que hoy culmina con su ciclo mensual en Samsung Studio.
Lucio Mantel es un chico de clase media "sufrida", criado en Villa Crespo por unos padres que sin ser músicos aman la música. "Soy hijo de dos personas que cuando escuchan una canción que les toca, lloran. Y sí. todos mis hermanos tocan algo. La mayoría son guitarristas. Yo para no seguir el molde quise ser pianista y, a los 15, recién me pasé a la guitarra. Cada uno tiene su guitarra, pero no se suben al escenario. Soy el tercero de tres varones y una nena, que es la más chica. Somos una familia rockera. No era normal ver a un chico de 6 años escuchando a Charly García o Queen. Eso quizás es lo que me hizo dejar el rock más tarde para ver qué había afuera. Ahí descubrís un mundo."
En ese otro mundo, Lucio Mantel encontró otras músicas que formaron su propio universo cancionístico. Sus discos Nictógrafo y Miniatura (elegido entre los mejores de 2011) son pequeñas joyas de autor, que nos invitan al nacimiento de un creador con mayúsculas. Contrariamente a lo que dice el título de su último álbum, el cantautor se puso ambicioso. "La referencia que me llevó a la parte más orquestal de mi último disco tiene que ver con Björk y Jaques Morelenbaum. Pero también hay componentes fuertes del aporte que hicieron Alejandro Terán y Pepo Onetto en las cuerdas. Era un rompecabezas que se fue armando internamente en mi cabeza. Fue otra forma de llegar a un lugar distinto, sin medir las consecuencias."
Lucio Mantel se mueve entre ese extraño proceso de grandes metamorfosis entre el trabajo en estudio y el tiempo de maceración de sus composiciones. "En Miniatura hubo letras que cambié hasta el momento de grabar y eso le dio una frescura, una fuerza y una bella violencia, que me gusta. Pero, en general, las letras las termino trabajando con el nivel de detalle de quien trata de compensar una falta de formación. Muchos bocetos de mis canciones tienen la música lista, pero no las termino hasta que no llegan las palabras indicadas. Pueden pasar tres años, no tengo problema. Soy muy paciente. Es la clave para que una canción no suene impostada."
Una vez que nacen las canciones toman recorridos que, casi siempre, terminan sorprendiendo al propio autor. "A veces mis canciones tienen más potencial del que yo creo. Nunca imaginé mis canciones sonando en la televisión o en la radio. Cada canción tiene una historia muy fuerte atrás. «Nadie en el espejo» tuvo cierta trascendencia y me escribieron infinidad de mails contándome la historia que cada uno tiene con esa canción. Hasta me preguntaron si había leído a Lacan. Soy psicoanalizado y recuerdo cuando llevé esa canción a terapia."
-¿Llevás las canciones a terapia?
-Sí, porque si bien las canciones surgen jugando, son retratos o situaciones internas mías que tengo que plantear.
-¿Y te ayudaron?
-Muchísimo. Incluso no sólo me ayudó haberlas compuesto, sino también me ayuda lo que otros me devuelven de ellas. Cambio de tema, pero cuando murió Spinetta, todos hicimos catarsis hablando con los otros para quienes Spinetta era importante. Y pensaba cómo Charly interactuaba con el contexto social, y Spinetta siempre te habla a vos desde su yo más íntimo. Ahí entendí por qué mi gran referencia es él. En general, hablo de lo que me pasa o de preguntas existenciales, o de la relación que tengo con el mundo desde un lugar más íntimo. En un punto, como muchos otros, me siento un poco hijo del «Flaco» Spinetta.
Perfil
- ´Nombre : Lucio Mantel
- Oficio : cantante, compositor, y arreglador independiente.
- Edad: 35 años
- Discos: Nictografo (2008), Miniatura (2011).
- Influencias : "Admiro a Caetano veloso porque pareciera que todo siempre lo hace por primera vez. Caetano no es del todo músico y es infernal, no es del todo poeta y es infernal. Eduardo mateo tenIa algo de eso también".
- La canción: "«Mi memoria», es una canción que surge de no recordar a quien estoy extrañando. la canción terminó entrando en el compilado Por algo será , que eran canciones de músicos actuales relacionadas con la dictadura. Y el sentido que tomó en ese contexto fue potente. Si hubiera querido hacer una canción sobre los desaparecidos, no la hubiera podido hacer".



