
Carlos Moscardini: guitarrista suburbano
Esta noche el músico presentará su álbum Silencios del suburbio y también participará en festivales locales
1 minuto de lectura'

La guitarra española es un instrumento pulsado por músicos de bajo perfil. Varias décadas atrás los Paco de Lucía o los John Williams eran estrellas, figuras mundiales. Hoy hay festivales de guitarras y intérpretes discretos, pero con una profundidad que no necesita luminarias. Carlos Moscardini es uno de los más sobresalientes guitarristas argentinos dedicados al abordaje de música propia o ajena.
Ha editado sólo tres discos en solitario con músicas inéditas, como quien publica cuando realmente tiene algo valioso para decir con las cuerdas. Su segundo álbum es una excepcional pieza temática que indaga en la música bonaerense y la proyecta. El nuevo, Silencios del suburbio, que presentará esta noche en un local porteño, navega por las orillas tangueras que muchos otros artistas están recorriendo con mayor o menor originalidad y camina el terreno folklórico con esa excepcionalidad manifiesta en anteriores registros.
Este músico de los pagos de Temperley toca la guitarra mejor de lo que habla (que es lo que sucede con gran parte de los artistas). Pero cuando habla plantea reflexiones interesantes. Dice que su flamante CD cuenta más de silencios que de sonidos y que la referencia al suburbio tiene que ver con algo callado, con una tradición escondida o ausente en las costumbres actuales. Porque el suburbio dejó de ser una prolongación para convertirse en una región en sí misma. "Grabar un disco es como mirarte al espejo –dice–. Me voy dando cuenta qué hago y quién soy."
–¿Quién sos o cómo te ves?
–El primero de mis discos fue ecléctico; el siguiente me vinculó con lo que me gusta desde muy chico: la cosa campera. En éste hay mucho de mi condición suburbana. Eso de mostrar todo lo que tiene que ver con mi historia de haber curtido vereda y barrio. Porque creo que hay ahí una condición suburbana; y la palabra "silencios", habla, justamente, de lo que se calla. El sonido habla de esos silencios. Porque hoy el suburbio aturde, es una olla a presión. Está cocinando una cosa fuerte, potente en todos los aspectos que no se traslucen en su historia. Porque el suburbio tiene historia de tango y milonga, de folklore. Y hoy no están.
–¿Qué encontrás?
–El suburbio era un margen entre ciudad y campo; hoy es, culturalmente, una región, como Cuyo o el Litoral. Tiene una variedad muy compleja de músicas. Fuertes de volumen y carentes de propuesta de identidad. O, en realidad, se trata de varias identidades. Es una especie de mutante. En eso subyace la historia de tangos y milongas que, en algún sentido, está callada.
–¿La guitarra es un mundo tan solitario como se ve desde afuera?
–Sí. Y me gusta. Pero aprendí más de lo que me enseñaron, en el compartir con otros músicos, que de lo que estudié por mi cuenta. Me dan envidia sana esos proyectos que se pueden llevar adelante por más de uno. Pero yo encontré en la guitarra mi sonido y manera de expresarme. Me sigo sorprendiendo con cosas. Una vez fui a tocar a la casa de San Martín en Francia. También dormí ahí tres noches. Es una casa muy austera, de espacios pequeños. Y cuando me fui a dormir la primera noche me pregunté: ¿Qué estoy haciendo acá? Supe que todo eso era por la guitarra.
Mentes jóvenes y un encuentro "clave"
Guitarras del Mundo: edición 2012 del clásico de las seis cuerdas
Hoy, a las 21, en Café Vinilo, Gorriti 3780, Carlos Moscardini presentará su disco Silencios de suburbio. El 6 de octubre estará en el primer Festival de Folklore de la Universidad de San Martín, que cumple 20 años y tiene una excelente propuesta ( Moscardini, el trío Aca Seca y Liliana Herrero para el cierre).Informes: 4006-1500. Y el día anterior participará en un concierto del festival Guitarras del Mundo, que, como de costumbre, es la gran cita anual para los amantes del instrumento. Su edición 2012 se realizará entre el 2 y el 14 de octubre. Contará con 16 circuitos de escenarios en casi todo el país, con más de 90 conciertos (participan dos o más guitarristas en cada uno). El festival es internacional y esta vez participa, por ejemplo, la Orquesta de Guitarras de la Universidad de Costa Rica. "Para mí el festival siempre fue clave. Me sirvió para poder mostrar mi música acá. Así empezaron a conocerme guitarristas de otras partes del mundo. Parece presuntuoso decirlo, pero es el festival de guitarras más grande del mundo. No existe otro con tantas sedes, al mismo tiempo y en un mismo país. Y la estrella es la guitarra. Eso lo dice siempre Juan [Falú, el director artístico]. Además, lo bueno es que el mismo festival fue generando figuras."
–También das clases. ¿Qué encontrás en el conservatorio?
–Pibes muy jóvenes, de 20 años, que tienen inquietudes y una cabeza diferente. Falta de prejuicios, interés por ir hacia atrás en la historia sin dejar de ver su propia realidad, el deseo de fundamentar lo que hacen y el gusto por la música.



