
La silenciosa batalla de Céline Dion: así es su durísima rutina para volver a los escenarios
La cantante, que padece de un raro trastorno neurológico que la obligó a detener su carrera en 2020, vuelve a cantar desde septiembre en París
4 minutos de lectura'

Tuvieron que pasar 17 años para que a Céline Dion finalmente la diagnosticaran, en 2022, síndrome de la Persona Rígida (SPR). Se trata de un trastorno neurológico extremadamente raro que causa rigidez muscular, similar a la de una parálisis. Esta enfermedad casi acaba con la larga carrera de la cantante canadiense de 58 años que ahora, tras seis años fuera de los escenarios ―salvo una interpretación en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París, en julio de 2024―, regresa el próximo septiembre con una residencia de cinco semanas en la capital francesa, en la que ofrecerá un total de 16 conciertos. “Ha pasado tanto tiempo que me gustaría ofrecerles algo para demostrarles cuánto los he echado de menos”, dice ahora en una entrevista con Harper’s Bazaar. Para ello, explica, se ha sometido a una intensa preparación que incluye hacer deporte, ejercicios vocales y varios tratamientos para su enfermedad.
Aunque no existe un tratamiento para el síndrome que afecta a una o dos personas en un millón, la cantante canadiense está constantemente probando nuevos medicamentos, va a fisioterapia, a terapia vocal e inmunoterapia. Para prepararse para sus próximos espectáculos, Céline Dion divide su semana en tres días de sesiones de pilates de 90 minutos y dos días de clases de danza. Entrena en una sala equipada con pesas, una cinta de correr, una máquina reformer para pilates y una barra de ballet, además de un humidificador ajustado a 23 grados. Está viviendo un período lleno de caídas y levantamientos, asegura la intérprete a la publicación, pero está orgullosa de haber logrado algo para lo que su cuerpo no estaba “preparado”.
Céline Dion está lista para reaparecer en la vida pública después de esconderse durante algunos años. Y es que la relación con sus seguidores, aunque les agradece haberse quedado con ella, se tambaleó antes de que supieran ellos y ella de su trastorno neurológico. En 2020, los síntomas como el dolor tan intenso que no la dejaba caminar comenzaron a agravarse y, sin ser diagnosticada aún, tenía que cancelar conciertos sin poder dar mucha explicación de lo que le pasaba. La cantante entonces aprovechó el comienzo de la pandemia para aislarse durante tres años en la naturaleza.
Ya con su diagnóstico, en 2023 canceló las fechas del Courage World Tour. Fue en 2024 cuando protagonizó el documental I Am: Céline, en el que contaba lo que estuvo viviendo: dolores tan fuertes que le quebraban la voz, la cantidad de benzodiacepinas que necesitaba tomar simplemente para poder funcionar y una crisis nerviosa que la dejó llorando e incapaz de moverse o comunicarse. Ese mismo año, su fundación hizo una donación de dos millones de dólares para la investigación de trastornos neurológicos autoinmunes. “Ellos pagaron las entradas, compraron mis discos. Me dieron ese lujo. Así que lo mínimo que puedo hacer es decirles que estoy viva”, explica a la revista estadounidense. “Es una afección progresiva. No me gusta decir ‘enfermedad”, especifica Dion.
Céline Dion nació para cantar y habla de su gran pasión como un deber terrenal o un pacto entre ella y su talento divino. Ahora se encuentra mejor de salud, ha recuperado el control de su cuerpo y de sus capacidades y ya ha anunciado que extiende su residencia en París hasta finales de mayo de 2027. La fuerza para su gran regreso son precisamente sus seguidores, y son millones.
En Francia, uno de cada ocho ciudadanos intentó comprar entradas para sus primeros 16 conciertos. La cantante piensa que el amor que recibe se debe a que es “un libro abierto”. “Si me guardara todo para mí, no podría ser yo misma”, dice a Harper’s Bazaar. “Soy honesta y no siempre es bonito. A veces son cosas felices, a veces son tristes, pero se llama vida. En lugar de cuestionar la vida, puedes vivirla. Así que estoy viviendo mi vida. Estoy viviendo la vida”.



