Chayanne le cumplió el sueño a una fan en una noche a puro baile y romanticismo
Con un gran despliegue escénico, el artista portorriqueño inició su serie de cinco shows en el Movistar Arena; el 13 de marzo se despide en Vélez
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Hacía más de cinco años que Chayanne no visitaba nuestro país. Sin dudas, un tiempo por demás considerable tratándose de uno de los artistas latinos más queridos por el público argentino. Es por eso que a nadie sorprendió que a la primera función celebrada anoche en el Movistar Arena no sólo se le hayan sumado cuatro más (repite hoy miércoles y los próximos 1, 4 y 7 de marzo), sino también un cierre de estadio previsto para el 13 de marzo en Vélez.
De este modo, y a bordo del “Bailemos otra vez tour”, el cantante, compositor, bailarín y actor portorriqueño se reencontró con sus fans locales a través de un espectáculo intenso, colorido, pleno de pasión y que desató un auténtico furor tanto por las logradas y vistosas coreografías como por un repertorio que no escatimó en hits.
Secundado por una ajustada banda de seis músicos, tres coristas, ocho bailarines y una atractiva puesta en escena basada en diversas rampas, tarimas y escalinatas sumadas a impactantes visuales, Elmer Figueroa Arce, tal su nombre completo, confirmó su vigencia y su estatus de gran estrella latina derrochando altas dosis de energía, vitalidad y una total entrega sumadas a sus habituales carisma y simpatía.

Si bien el pretexto era presentar en sociedad el material de Bailemos otra vez, su último álbum lanzado en 2023, lo cierto fue que Chayanne condujo a la audiencia a través de un completo recorrido por su clásico y efectivo cancionero. De hecho, y tras una apertura con “Baba O´Riley” (The Who) sonando de fondo, “Bailemos otra vez”, “Salomé” y “Boom Boom” conformaron el explosivo puntapié inicial a puro ritmo y frenesí, algo que se reiteraría a lo largo de toda la velada intercalándose con pasajes más calmos, románticos y sugerentes.
Es que esa es precisamente la esencia de este artista que a sus 57 años conserva intacto su enorme poder de convocatoria. Más allá de algún que otro coqueteo con el reggaetón y los ritmos urbanos (“Como tu y yo”) que le permiten estar en sintonía con las tendencias actuales y de su versión de “Un siglo sin ti” en tiempo de cuarteto grabada junto a Luck Ra, el boricua forjó una carrera que lo ubica entre los clásicos intérpretes de la música latina a través de un estilo propio y una identidad musical ya consolidada que puede desembocar tanto en el pop, la balada, la bachata y la rumba como en la ranchera, el mambo y demás ritmos latinos sin otra pretensión que la de divertir y divertirse y hacer pasar un más que grato momento a sus fieles seguidoras. Y ese es un objetivo que desde hace muchos años logra con creces, con un gran oficio, por cierto, y en el que parece sentirse muy a gusto.

“¡Buenas noches Argentina! Qué bonito es volver a verlas. Ya saben cómo es esto: ustedes mandan y yo obedezco”, expresó a modo de bienvenida. Y tras un bloque que incluyó a “El centro de mi corazón” seguida de las celebradas “Provócame” y “Caprichosa”, el alivio se hizo presente de la mano de temas lentos y románticos como “Cuidarte el alma” y “Atado a tu amor”, que dejaron traslucir el costado más melódico y seductor de este completo showman ante una legión de enfervorizadas seguidoras, muchas de las cuales lucieron tanto coronas luminosas sobre sus cabezas como una rosa detrás de la oreja tal cual había pedido el propio Chayanne algunas horas antes a través de un posteo en la red social X.
Como si se tratara de una alocada y vertiginosa travesía por la montaña rusa, la temperatura volvió a elevarse cuando sonaron “La clave” y el pulso funk de “Baila, baila”, para luego volver a bajar los decibeles mediante un set acústico que aglutinó varias de sus baladas más célebres, entre ellas “Y tu te vas”, “Candela”, “Tu pirata soy yo” y “Completamente enamorados”.
Visiblemente emocionado y agradeciendo en reiteradas ocasiones el cariño expresado por el público, el músico nacido en Puerto Rico compartió un rápido pero sentido repaso por momentos claves de su carrera relacionados con nuestro país, como por ejemplo la realización de la telenovela Provócame, que supo protagonizar junto a Araceli González en 2001, como así también el rodaje del videoclip del tema “Torero”, que tuvo lugar en pleno barrio de Recoleta durante 2002. Hechos sin dudas que evidencian la profunda y estrecha relación que lo une con Argentina y que durante el concierto volvió a ponerse de manifiesto mediante el fluido feedback generado con los distintos sectores del recinto, ya sea a través de miradas cómplices, arengas varias, algún que otro chiste o referencias autóctonas al mate o al asado.

Interactuando activamente tanto con sus músicos como con sus bailarines y mostrándose en muy buena forma vocal y sobre todo física (sus dinámicos pasos de baile, a veces robóticos al estilo Michael Jackson; otros sensuales, cadenciosos y más acordes a su estirpe latina, despertaron el asombro y provocaron el aplauso unánime del público), Chayanne siguió adelante con sus juegos de seducción apelando a los variados y cambiantes climas sugeridos por “Este ritmo se baila así”, “Fiesta en América”, “Si nos quedara poco tiempo”, “Te amo y punto”, “Humanos a Marte”, “Madre Tierra (Oye)” y el emotivo hit “Dejaría todo”.
Después de un breve intervalo y de un nuevo cambio de vestuario, Chayanne regresó para ofrecer lo que sería el sprint final de una presentación intensa y cargada de emoción: todo comenzó con “Tiempo de vals” y continuó con “Bailando bachata”, uno de sus éxitos más recientes para el cual invitó a subir al escenario a una afortunada fan de nombre Érica y ubicada en las primeras filas que cumplió así el sueño de bailar con su ídolo ante miles de espectadores.
Pero todavía quedaba algo más. Y eso se dio a través de los contagiosos acordes de “Torero”, acompañados de una ambientación de tonos completamente rojizos y por los elegantes abanicos de las bailarinas rodeando al protagonista estelar de la jornada. Fue el perfecto cierre para una noche de reencuentro en la que un exultante Chayanne, el hombre de la eterna sonrisa, hizo temblar al barrio de Villa Crespo dejándolo todo sobre el escenario.









