Coplas en el valle de don Ramón Navarro
Con invitados, el músico recorrió su obra
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Los encuentros es una gran reunión de artistas que quisieron participar en una especie de autohomenaje o retrospectiva que don Ramón Navarro, a los 77, pensó hacer de su trabajo. Autor, compositor y voz de los Quilla Huasi en sus años mozos, Navarro ha construido un cancionero que va de la Cantata riojana a piezas clave del folklore, como las "Coplas del valle", "Chayita del vidalero", "Mi pueblo azul", "Chaya de los pobres" y "A don Rosa Toledo", entre otras que no conocieron las estridencias, sino voces profundas que se han hecho eco de sus versos.
Este inventario quedó grande para un solo disco. Por eso son dos CD. Y si hay un par de canciones que se repiten es porque tienen versiones diferentes. Sin prisa, entre 2006 y principios de este año, fue convocando a los músicos y realizando los registros en Ion, el estudio más clásico de Buenos Aires. Aunque hubo algunos, como Rafael de Utrera y José Antonio Rodríguez, que registraron el cante y la guitarra flamenca de "Mi pueblo azul", en su país, España. La otra versión de este clásico es de León Gieco.
La lista de invitados es larga. Sólo por nombrar a algunos, participaron Suna Rocha, Liliana Herrero, Juan Falú, Laura Albarracín, Silvina Garré, Luna Monti, La "Brujita" Salguero, Damián Sánchez, el tanguero Ernesto Baffa, Oscar Alem, Raúl Carnota, Diego Clemente, el Coro de las Américas, Huerque Mapu, el grupo NAN, Luis Chazarreta, Lilian Saba y Ramón Navarro (h), entre muchos otros.
No se podrá esperar que junto a las voces de estos artistas la garganta de Ramón logre destacarse. Pero tampoco se puede pensar que ésa fue la idea inicial del proyecto. Esta producción es, sobre todo, una manera de dejar testimonio de estas canciones que escribió solo o en compañía de músicos como los Quilla Huasi Carlos Lastra y Roberto Palmer, Manuel Castilla, Juan Falú, José Pedroni y Héctor David Gatica, ahora condimentadas con el aporte de amigos.
Son demasiadas voces, instrumentistas y grabaciones diferentes. Por eso el material tiene sus altibajos. Pero lo interesante es que cada disco se transforma en una especie de camino de peregrinos, aunque sin la intención de llegar a algún lugar a donde no se haya llegado; o en una especie de larga trasnoche sin pensar en apuros para volver a casa. Porque la mayoría de ellos ya había cantado o tocado al menos algo de la obra de Navarro (es decir: ya había caminado o trasnochado con su música). Por otra parte, es interesante cuando el trabajo sale del mundillo folklórico y en esa instancia de compartir se cruzan Luis Salinas y Ligia Piro ("Chayita del vidalero") o Silvina Garré con el grupo NAN ("Leopoldo Silencio"). Y lo sobresaliente resulta cuando las glosas recitadas por el protagonista se van alternando con estas y otras grandes voces femeninas que tiene el disco.
Hay varios encuentros que dan ganas de volver a escuchar: "Lunita pirquinera", con el Quilla Palmer y Juan Falú; "Deshojamiento" y "Hasta hacerme una flor", con Mónica Abraham y Jorge Giuliano; "Coplas del valle", con Juan Quintero y Luna Monti; "Vidala del chango", instrumental, en el piano de Hilda Herrera, con el recitado de Ramón del poema "Recuerdo".
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