El inclasificable Jonathan Richman
El músico norteamericano, considerado un precursor del punk rock, se presentará por primera vez en el país
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Mañana, Jonathan Richman debutará en la Argentina con una presentación en Córdoba y luego viajará a Buenos Aires para tocar pasado mañana y el sábado, a las 21, en el Salón Real, Sarmiento 1272.
Si hay algo que caracteriza al fundador de The Modern Lovers -considerado uno de los grupos seminales del punk- es su capacidad para hacer algo diferente a lo que podría esperarse, a riesgo de estar siempre un poco desubicado. A años luz de la imagen del precursor del punk reivindicado por los Sex Pistols -que incluían su canción "Roadrunner" en sus primeros recitales-, aquí Jonathan se presentará con la única compañía de una guitarra criolla y la batería de Tommy Larkins y seguramente incluirá unas canciones cantadas en algo parecido al idioma español, como lo hizo en "Jonathan, te vas a emocionar!" (1994).
La excentricidad de Jonathan no es algo nuevo. Nacido en un hogar de clase media de los suburbios de Boston, siempre admitió que su ingreso al mundo de la música fue a partir de la conmoción que le provocaron las oscuras canciones de Velvet Underground. Sin embargo, cuando empezó a tocar con The Modern Lovers -que combinaba las influencias de Lou Reed y los Stooges con un sonido deudor del rock´n´roll de los 50-, se sentía más cómodo presentándose en geriátricos y en hospitales de niños que en el CBGB neoyorquino.
La apariencia tampoco lo ayudó para convertirse en estrella rockera. En las antípodas de la sofisticación de Nico o de la imagen andrógina de Lou Reed, Richman hizo un culto de la formalidad y en sus primeros recitales su look se asemejaba al de un ejecutivo vestido en plan casual friday (vaquero recto, camisa bien planchada, pelo corto).
Si bien nunca se convirtió en un éxito de ventas -el mayor suceso que tuvo fue su participación como comentarista musical de los intentos de Ben Stiller por conquistar a Cameron Diaz en la película Loco por Mary -, supo ganarse la admiración de sus colegas, con sus canciones en las que combina pop, country y hasta ritmos hawaianos. Sus primeras grabaciones fueron producidas por dos leyendas del rock -Kim Fowley, que trabajó con Frank Zappa, Gene Vincent y The Runaways, y John Cale- y a lo largo de su extensa carrera (el año próximo cumplirá 60 años) cosechó admiradores como David Bowie, Teenage Fanclub, Violent Femmes y Frank Black, el líder de los Pixies que incluso compuso una canción en su homenaje, "The Man Who Was Too Loud".
Para terminar de desconcertar a sus seguidores, siempre se declaró un cruzado contra las drogas y los que iban a sus primeros recitales recuerdan que, desde el escenario, hablaba contra el uso de sustancias prohibidas. A lo largo de su carrera, fue sumando otras aristas llamativas como su decisión de eliminar las guitarras distorsionadas en sus canciones -para no dañar con su música los oídos de un bebe- e incorporar en su repertorio temas a favor de la fidelidad en el matrimonio ("Una fuerza allá") o sobre los peligros de tomar alcohol y conducir ("Stop This Car"). Canciones que en manos de cualquier otro correrían el peligro de convertirse en himnos de boy scouts , pero que gracias a su carisma logran emocionar al fan más acérrimo del punk rock.
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