El juego de las canciones y el humor
Presentación del pianista, cantante y compositor Sebastián Monk . Con Pablo Tozzi (contrabajo y coros) y Daniel Corrado (batería y percusión). Músico invitado: Bernardo Monk (saxo). Próxima función: pasado mañana, a las 21.30, en Notorious, Callao 966.
Nuestra opinión: muy bueno
Los recitales del pianista, cantante y compositor Sebastián Monk son divertidos. El último que dio en Notorious, acompañado por el contrabajista Pablo Tozzi, el baterista Daniel Corrado y el saxofonista Bernardo Monk, no fue la excepción.
Las canciones de Monk suelen ser relatos desopilantes de los temas más variados, aunque en esta presentación en particular se concentró en un humor referido a la música, a los músicos y a ciertos clisés que tienen su actividad.
El cantante dice antes de empezar una chacarera rarísima y minuciosamente escrita: "La profesora de piano le pide a su alumno: «Si te tenés que equivocar cuando vayas a dar el examen, que sea con Bártok o Stravinsky, no cuando tocás Bach o Mozart porque ahí sí que se nota»". El chiste es buenísimo, pero entre tanta verbosidad de Monk y la necesidad de tener cierto conocimiento musical para disfrutarlo, no todos entienden comentario.
Por momentos, hay que conocer al menos un poquito de música para comprender sus gags. Sin embargo, el pianista también es capaz de relacionar acordes con las personalidades del hombre y cuánto influye eso en los prejuicios que las mujeres tienen de potenciales parejas y/o amantes. Los acordes plenos pero con gusto a poco, los sensibles, los rebuscados. Otro chiste musical apto para todo público es el cambio de finales. Luego de una canción, repite el final, pero de distintas maneras. Así, da ejemplos de cómo la terminaría una banda de rock and roll y otra de rock sinfónico, un grupo de jazz, un coro vocacional o un grupo de amigos en un fogón.
También son desopilantes la historia del hombre que ha armado toda una discoteca con los discos que dejaron en su casa sus ex parejas, el bolero de un rencoroso y la cumbre de bobes donde cada una cuenta las penurias que pasa porque sus nietos y nietas tienen pretendientes goyim .
Debajo de todas esas historias corre una música caudalosa, ingeniosamente armada desde la armonía, a veces sobre métricas irregulares. Pablo Tozzi se muestra como un contrabajista personal, Corrado como un percusionista ubicuo y con buen gusto ante la variedad rítmica que propone el líder de la banda. Sebastián Monk es original cuando entra en juegos como la construcción de una chacarera que no pretende sonar linda sino rara, y su hermano Bernardo (el invitado que aparece recién al promediar el recital) se adapta rápidamente al vértigo propuesto por el trío y entra con la mejor pericia en esa sintonía lúdica.
Hay ciertas reiteraciones en la música de Monk -la manera de construir melodías condiciona mucho su manera de cantar y de pronunciar las palabras-, pero nunca atentarán contra esa apuesta a la sonrisa del público.





