
Fiel a la canción y la poesía
Presentación de Luis Eduardo Aute. Con José Luis Villegas Lorenzo en bajo, Antonio Carmona Vives en guitarra, Antonio Calero Westermeier en batería, Igor Tukalo en piano y María Cristina González Schrebler en coros. En el Luna Park.
Nuestra opinión: bueno
"Cierto que hui de los fastos y los oropeles y que jamás puse en venta ninguna quimera. Siempre evité ser un súbdito de los laureles porque vivir era un vértigo y no una carrera, pero quiero que me digas, amor, que no todo fue naufragar por haber creído que amar era el verbo más bello; dímelo: me va la vida en ello ", canta Luis Eduardo Aute, como un lobo solitario al margen del mundo, escéptico y vital, creyendo a pesar de no creer, sobreviviendo como un animal herido y erguido durante más de 40 años al lado de la canción, de la poesía, de la palabra única que lo revele todo.
En esa soledad lo acompañan sus fieles seguidores, cuarentones y adolescentes que sienten o creen sentirse alguna vez de la misma manera con sus fábulas, sus viñetas eróticas, su mirada irónica y escéptica del mundo, o con su búsqueda del amor. No llegan a llenar el estadio Luna Park, pero son los que tienen que estar. Los que alguna vez recibieron un cassette copiado en los ochenta de algún amigo y comenzó a circular como un trovador rebelde, o los que lo conocieron por Silvio Rodríguez o por Serrat, o por sus versos surrealistas y provocadores, canciones al costado del camino.
Ahora está parado en el escenario, con su saco de cuero negro, sus lentes, su jean y su copa de vino en la mano, como un símbolo de una generación, entero y tan provocador como siempre. Por eso, apenas termina de cantar "Me va la vida en ello", un clásico de su repertorio, mira a su público con rudeza y le avisa: "Hace dos años y pico que no vengo. Es demasiado. Les prometo que será un concierto largo". La gente grita entusiasmada. Serán más de dos horas en que el cantautor, nacido en Manila, pero adoptado por los españoles, estrenará en vivo los temas de su nuevo disco, A día de hoy, y también dará un paseo por temas de toda su trayectoria y que a fin de cuentas calentarán el ambiente entre tanto frío.
Un cuarteto sólido, guiado por el guitarrista Toni Carmona, productor de sus últimos discos, que aporta un toque más eléctrico y vertiginoso, navega entre la suavidad de las canciones más acústicas, a tono con la pequeña voz de Aute, o los gestos con el rock, el pop, las coplas, el jazz o la bossa nova. Pero como casi siempre en este juglar que, por momentos, parece un artista del Renacimiento por su manera de combinar las luces y las sombras, lo importante siguen siendo sus letras, que lo identifican como una voz diferente en la canción española, a pesar de que por momentos la música quede en un plano un poco más secundario.
Las letras de los nuevos temas tienen ese mismo protagonismo en este concierto. Y allí su palabra cantada y escrita vuelve a funcionar como un bisturí para disecar el mundo en que vivimos en la épica "La barbarie, o Aleluya N° 8", una de las mejores canciones de su último disco, a pesar de su larga duración; o puede sumergirse en los colores de la pintura en "Tríptico de luces y sombras"; o garabatear homenajes a sus influencias en "Imaginación", dedicada a Lennon, o a los surrealistas en la monótona "J écris ton nom".
Un capítulo aparte sigue siendo una obra dedicada a la mujer, en la que Aute usa los versos para recorrer todo el territorio femenino como una mano impúdica que no deja recoveco sin tocar con las palabras -puede ser el corazón o la entrepierna- como una suerte de Henry James en su Trópico de Capricornio, o sumergido en el elixir poético de Paul Eluard en canciones como "Mojándolo todo", "Alone with you", una canción onanista dedicada a Sharon Stone, "Imán de mujer", o historias de amor tiernas como "Las cuatro y diez", otro de sus himnos.
Ese recorrido por las canciones más nuevas, bien recibidas por su público, y temas clásicos ayudan a templar el ambiente del show. Y es que a pesar del silencio respetuoso, casi litúrgico, de sus seguidores, también hay tiempos para los comentarios de la platea femenina que le grita "¡hermoso!", o para el momento de mayor participación, en canciones como "Slowly", uno de sus temas más populares y en el que juega con citas y referencias a personajes conocidos.
Aute parece un hermano mayor de Sabina, más solitario, introspectivo, y que trabaja con ese juego de espejos que le proporcionan las palabras, la audacia del erotismo y la ingenuidad del humor. Así, en temas como "A día de hoy", logra transformarse en un cronista urbano, o sorprender como un ilusionista en bellas canciones como "Giralunas". Para el final se reserva la frutilla del postre y sólo con su guitarra entrega perlas como "Anda" y "La belleza". En esa soledad, Aute aparece en toda su luminosidad y también en el punto exacto donde está parado en medio de la vida.


