Folklore, celebración y recuerdo
Anteayer, en el Teatro Colonial de Avellaneda, se realizó la fiesta de la música nativa
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Una de la frases del folklore justicialista es: "Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista".
Entonces: nada mejor que una actuación de la cantora Nelly Omar para cerrar la segunda entrega de premios Atahualpa, que impulsa el gobierno bonaerense (peronista, obviamente).
Claro que no se trata de un premio partidario sino de un galardón para los músicos del folklore argentino. Y Nelly Omar también entra en esa categoría. De ahí que anteayer, durante la entrega de estatuillas, que se realizó en el teatro Colonial de Avellaneda, la cantora fuera distinguida (una vez más, como en 2008) por su trayectoria, minutos antes de dar un minirecital con sus músicos, para cerrar la fiesta. Dos distinciones seguidas prácticamente por el mismo motivo suenan a mucho. Pero también se podría decir que Nelly Omar, con sus 97 años, tiene dos carreras seguidas. Si comenzó a cantar profesionalmente a los 17, perfectamente pudo haber festejado por dos los 40 años de carrera (a los 57 y a los 97).
Reconocimientos
Mas allá de cualquier suspicacia o broma sobre las cuestiones partidarias, como premios, los Atahualpa apuntan a la difusión del folklore desde un marco estatal. En este caso provincial. Concebidos por la productora VI-DA y impulsados por el Instituto de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, estimulan el trabajo de personas que, en varios casos, no llegan a públicos masivos. Sin embargo, vale la pena promocionarlos por la calidad artística de lo que hacen.
También están los famosos. El premio del público fue el último año para Soledad Pastorutti y éste para Jorge Rojas.
Mientras que al ex nochero se le hizo difícil salir tras recibir su premio por tantas fans que lo esperaban en el teatro, adentro de la sala se entregaron galardones para las "Figuras del año" (Mónica Abraham, Raly Barrionuevo, Mario Bofill, Arbolito, Chango Spasiuk y el dúo Rudi y Nini Flores) y para los de la categoría "Nueva hornada" (Nancy Abalos, José Ceña, el grupo Aymama y Rubén Segovia).
Para esta edición se repitieron fórmulas del año anterior. Los mismos conductores, por ejemplo, Tete Coustarot y Oscar González Oro. Y lo mejor es que la ceremonia no responde a un guión de televisión en directo. A pesar de que comenzó más tarde de lo previsto, fue sintética y no tuvo pausas. La apertura fue acorde al perfil folklórico de la región que promueve estas distinciones (comenzó con dos payadores, José Curbello y Nicolás Membriani), hubo distinciones para Liliana Herrero y Víctor Heredia, y para el Festival de Cosquín, que el próximo año cumplirá 50 ediciones. También se recordó a los que se fueron este año: Suma Paz, Sixto Palavecino, Eduardo Lagos, Patricio Jiménez, Félix Luna y Mercedes Sosa. El hijo de La Negra, Fabián Matus, subió al escenario a recibir una distinción que recuerda el aporte de la cantante al folklore. Lo más emotivo, sin duda, fue el tributo a Mercedes Sosa que hicieron sus sobrinos Coqui y Claudio, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Marcela Morelo y Víctor Heredia. Juntos cantaron "Madre cantora", de Parodi y del pianista Popi Spatocco.




