Gal Costa

La cantante presentó, anteayer en el Gran Rex, su álbum experimental Recanto
La cantante presentó, anteayer en el Gran Rex, su álbum experimental Recanto
Fernando López
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30 de junio de 2012  

Gal Costa: presentacion del album Recanto / Músicos: Domenico Lancellotti, bateria; Bruno de Lullo, bajo y guitarra y Pedro Baby, guitarra / Sala: Teatro Gran Rex, Corrientes 857 / Función: Anteayer / Nuestra opinión: muy bueno

Allí está ella otra vez, la voz única, cristalina, inconfundible, un destello de luz sobre la trama oscura de los sonidos electrónicos y sobre la penumbra del escenario que quizá también alude al rincón sombrío y recóndito del que dice venir; Gal Costa está de regreso tras una larga ausencia, reinventando una joya casi olvidada -"Da maior importância"- y disipando en tres minutos cualquier duda respecto del estado actual de su garganta. La voz recorre el sinuoso recorrido de la melodía que concibió Caetano Veloso hace 40 años y le da la razón al bahiano al demostrar que su canto cool combina con la sonoridad electrónica que los productores -los dos Veloso, padre e hijo- quisieron para su último álbum, Recanto . La concepción de los arreglos -que no excluyen lo experimental- y los sonidos programados mayormente por Kassin, más el estupendo trabajo en escena del trío -Doménico Lancelotti (batería acústica y MPC), Bruno Di Lullo (bajo y guitarra); Pedro Baby (guitarras)- generan un ambiente que remite a los últimos trabajos de Veloso y a los experimentos con los que Moreno y sus compañeros han venido abriendo nuevos caminos para la música del Brasil. Caminos abiertos a todas las influencias (y a todas las experiencias) y despojados de cualquier prejuicio. Nada más tropicalista para la más tropicalista de las cantantes.

Renovación y reencuentro son términos que se han repetido en torno de este Recanto . Sin embargo, si bien éste supone su apuesta más radical en muchos años, el ánimo renovador de Gal ya se había manifestado en Hoje , su álbum de 2005, cuando mostró el deseo de apartarse de una fórmula convencional que le evitaba riesgos y le resultaba rendidora, y recurrió a jóvenes compositores modernos, entre ellos su ahijado Moreno. En cuanto a un reencuentro, no podía haberlo porque aunque no haya producido un disco suyo desde Cantar (1974), Caetano y sus creaciones han sido desde el inicio una presencia constante en la carrera de la artista. La diferencia está en que en este caso se trata de un proyecto en el que ha aportado las letras de todas las canciones -la gran mayoría inéditas- y hasta ha dirigido el show, ya presentado en Río y San Pablo.

El brillo de los clásicos

El nuevo disco está en el núcleo del recital (ocho de las once canciones integran el programa), pero también impregnan con su propuesta sonora al resto de los títulos, elegidos con criterio riguroso entre lo mejor del repertorio de Gal y sin quebrar la coherencia de la propuesta. El exacto y arriesgado comienzo con "Da maior importância" introduce en las novedades: "Tudo dói" y "Recanto escuro" sobre el grave tum-tum electrónico que proporciona una base rítmica y emplea el ruido como efecto. El clima es oscuro, la voz de Gal suena clarísima y pone calor sobre la dureza de los sonidos. Ese marco sonoro contemporáneo realza el llamado urgente de "Divino maravilhoso", que no ha perdido actualidad : "Es preciso estar atento y fuerte/No tenemos tiempo de temer la muerte". Y a partir de allí habrá un cambio de clima y un protagonismo más perceptible de las guitarras para el blues ("Folhetim", de Chico Buarque) para los acentos nordestinos de "Segunda", o para el contagioso "Barato total", de Gilberto Gil, que después, al cabo de los bises, Gal repetirá con el coro entusiasta del público.

La relectura revela secretas bellezas en temas bien conocidos: "Vapor barato", de Waly y Macalé, (con especial lucimiento para la guitarra de Pedro Baby), por ejemplo, pero también "Dom de iludir" o "Força estranha", "Minha voz, minha vida" (todas sólo con guitarra), una renovada "Baby", y -créase o no- la sorpresiva nueva versión de "Um día de domingo", donde la voz de Gal, sin mayor esfuerzo, asume la parte, y los graves, de Tim Maia.

Entre las novedades sobresalen "Neguinho", "Autotune autoerótico", el rock and roll "Cara do mundo" y "Mansidão", con su clima de bossa nova.

"Meu bem, meu mal" es el regalo que, en los bises, Gal envía en su cumpleaños a Gabriel (el hijo que le cambió la vida), pero disfrutamos todos, ella incluida.

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