
Hagith, una novedad para operómanos
Es posible que el nombre de Karol Szymanowski (1882-1937) sea desconocido, en calidad de operista, para espectadores actuales. Pero no para el escenario lírico del Teatro Colón, donde su ópera más importante, Król Roger (Rey Roger), fue estrenada en la temporada de 1981, dirigida por el polaco Stanislav Wislocki, a quien los oyentes, especialmente sinfónicos, de aquellos años debemos inolvidables experiencias. Es preciso reconocer, no obstante, que el Szymanowski operista carece del prestigio de sus contemporáneos en la lírica, como Richard Strauss, Berg o Bartok. Porque si la trayectoria de Roger es, digamos, "medida", mucho más lo es la de su primera ópera, Hagith , en un acto, cuyo misterio nos será develado en el Colón dentro de pocos días en un espectáculo doble junto con Erwartung (Espera), de Arnold Schoenberg.
Frustrado el joven Szymanowski por las difíciles condiciones políticas de su Polonia natal, encuentra la oportunidad de crear una ópera gracias al apoyo de su amigo Gregor Fitelberg, figura descollante entre 1911 y 1914 del mundo de la ópera en Viena. Pero a diferencia de sus colegas Paderewski y Rózyki, que lo hacen en polaco, no utiliza un libreto en este idioma -aunque posteriormente traducido-, sino que recurre directamente a un texto alemán de Felix Dörmann (seudónimo de F. Biedermann). Hagith se inspira en un sangriento episodio bíblico que relata las luchas por el poder cuando se avecina la muerte del rey David. Para su libreto, Dörmann utiliza el nombre de Hagith , la protagonista, mientras los restantes personajes son reducidos a tipos humanos, tales como el Viejo Rey, el Joven Rey, el Gran Sacerdote, el Médico, el Sirviente?, como suele darse a menudo en el drama expresionista. La acción, más que en Palestina, podría desarrollarse en el antiguo Egipto o en Persia. Es que del contexto bíblico sólo se conserva un clima orientalizante ligado a una arcaica barbarie.
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No es agradable por cierto el caso de la muchacha que da título a la ópera, muerta brutalmente por lapidación. Es que el Viejo Sacerdote encuentra como posible solución que dada la extrema vejez del rey, agonizante, llegue el hijo del monarca para sucederlo. Sin embargo, prescribe una extraña receta para el viejo soberano: una joven virgen de su pueblo, llamada Hagith, debe acompañarlo y morir con él. Pero los sentimientos de la muchacha con el viejo y el joven rey se entrechocan de manera violenta, el viejo rey muere y Hagith encuentra un castigo horrendo.
La obra encierra bellos pasajes líricos y una orquestación brillante y de refinados efectos tímbricos. En opinión de uno de sus estudiosos, Stefan Keym, Hagith representa una etapa importante en la evolución creadora de Szymanowski, pues prepara "la ruptura (definitiva a partir de 1914) con el posromanticismo alemán y constituye para el compositor una experiencia determinante en el dominio del teatro lírico". Y arriesga el autor que sin Hagith , el músico polaco no podría haber arribado al Rey Roger . Un anticipo apenas antes de que podamos emitir nuestros propios juicios a partir de la semana próxima.
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