
Joan Jett, el rock es su forma de ser
Invitada por los Foo Fighters, actuará martes y miércoles
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En la jerga rockera, se dice one-hit wonders a los intérpretes que consiguen un éxito y desaparecen tan pronto como llegaron. El fenómeno tuvo su campo fértil en los ochenta, con grupos efímeros como Kajagooogoo, Modern English y Chris DeBurgh, entre decenas de otros. En Internet hay varias listas de "perdedores exitosos", y casi todas (exceptuando a la clásica lista de VH1) incluyen "I Love Rock N’ Roll", de Joan Jett & The Blackhearts. Pero a Jett se la conoce como la Reina del Rock; su carrera, aunque poco conocida por estas latitudes, abarca más de tres décadas y al menos seis éxitos importantes. ¿Quién se atreve a pedirle que abra con su megahit al actuar en Buenos Aires?
"Estoy ansiosa por tocar en tu país –dice con sincero entusiasmo–. Vamos a presentar dos canciones nuevas, algunos temas viejos y parte de mi último disco", enumera. Confirmado: por ahora, del one-hit wonder mejor no hablar.
En cambio, viene bien hablar de Sinner, el mencionado último disco (último pero no nuevo; fue editado en 2006). La cantante y guitarrista demoró casi ocho años en grabarlo, y las canciones muestran un amplio recorrido, desde lo esperable (power pop al estilo Raspberries) hasta lo original ("Naked", el mejor tema del disco, con ecos al lo-fi de Guided By Voices). A Joan la sorprende la última comparación. "La música de hoy me aburre –afirma sin medias tintas–. Escucho música con la que crecí: David Bowie, The Sweet, Marc Bolan… No soy de las personas que cambian con el tiempo. Soy lo que soy. La gente puede decir que hago glam, punk o hard rock, pero para mí es rock, y es todo lo que sé."
Inspirada en Suzi Quatro, cuando sólo tenía 15 años, Joan formó The Runaways, el primer grupo femenino con aspiración a estrella de rock. Todo empezó cuando su familia se estableció en California y Jett accedió al círculo íntimo de English Disco, un club de Hollywood donde los músicos británicos eran dioses del Olimpo. "Por ahí pasaban Bowie y Mick Jagger cuando estaban en la ciudad. Y descubrí temas que luego serían hits, como «Ballroom Blitz» de The Sweet o «Get It On» de T. Rex", recuerda.
Aún más importante, en aquel lugar la por entonces groupie conoció a Kim Fowley, un músico, productor y promotor que (como Malcolm MacLaren en el Reino Unido) sabía tocar el nervio escandaloso del pop. Fowley vinculó a Jett con la baterista Sandy West y la cantante Cherie Currie; entendía que un grupo femenino de rock podía ser buen negocio; y lo fue, pero inicialmente no en los Estados Unidos.
"En Japón, las mujeres son pasajeros de segunda categoría y nos encontraron liberadoras –explica Joan–. Nos trataban como heroínas porque hacíamos cosas que sólo podían soñar. Nos gritaban, se lanzaban sobre nuestros autos, nos tiraban del pelo… Era beatlemanía; algo absurdo. En cambio, para el público norteamericano resultamos intimidantes. De golpe, una mujer no podía tocar la guitarra. ¿Por qué, si las mujeres siempre tocaron a Beethoven y Bach? El mensaje era que a una mujer no se le permite tocar rock, porque es algo sexual. Y sí, el rock trata de eso."
Con su aspecto andrógino, Jett resultó inspiradora para decenas de grupos punk. En 1979 viajó a Londres para grabar con Steve Jones y Paul Cook, de los Sex Pistols, y en 1980 produjo el único disco de la incendiaria banda californiana The Germs. Pero el éxito comercial seguía siéndole esquivo.
"Cuando las Runaways se separaron, todas tenían un contrato menos yo –cuenta–. Entonces conocí a Kenny [Laguna, su actual pareja], que era famoso en el ambiente y estaba seguro de conseguirme un contrato. Mandamos un demo con «I Love Rock N’ Roll», «Crimson and Clover», «Do You Wanna Touch Me» y «Bad Reputation», pero sus amigos lo rechazaron. Conservo las cartas y puedo probarlo. Kenny estaba amargado. Sentía que no me daban oportunidad por ser mujer. Entonces la peleamos juntos y vendíamos copias del disco al terminar cada show, en la baulera del Cadillac de Kenny. Así empezó el sello Blackheart Records. Muy al estilo do it yourself."
–Hace poco te involucraste como coproductora de The Runaways (2010), el film que narra la vida del grupo. ¿Esa fue tu reacción frente a Edgeplay (2005), el documental al que rehusaste participar?
–En primer lugar, nunca quise hacer una película sobre las Runaways. No le veía sentido, pero me convenció Kenny, que fue el productor ejecutivo. Una vez que decidimos hacerla tuve acceso a la producción; necesitaba que el guión fuera fiel a la historia.
–¿Te sorprendió su éxito internacional en 1982 de "I Love Rock N’ Roll?
–[Silencio] Yo estaba de gira cuando me dijeron que la canción era número uno. Genial, pensé, pero seguimos tocando; después vino otro álbum y más giras, y otro álbum y más giras. En mi vida, jamás tomé vacaciones suficientemente largas como para disfrutar el beneficio de mi trabajo. Ahora es peor: trabajo los 365 días del año porque si no la gente se olvida de vos.
UNA AGITADORA EN LA CORTE DEL POP
Mientras grupos punk como The Germs eran declarados fans de las Runaways, hubo que esperar a los noventa para que el colectivo Riot Grrrl reconociera a Joan Jett como pionera del rock femenino. En su disco Pure and Simple colaboró gente de ese movimiento como Kat Bjelland, de Babes In Toyland; Donita Sparks, de L7, y Kathleen Hanna, de Bikini Kill. De estos últimos, en 1994 Jett produjo el disco New Radio, y la prensa le otorgó el mote de Riot Grrrl original y madrina del punk (título que disputa con Patti Smith). En 2010 llegó el reconocimiento masivo gracias al film The Runaways, con Kristen Stewart en el papel de Jett y Dakota Fanning como Cherie Currie.
Debido a su amistad con el guitarrista Pat Smear, ex Germs y actual Foo Fighters, Joan suele sumarse a los shows del grupo de Dave Grohl para cantar "Bad Reputation" (algo que seguramente repetirá en River).
También es una severa crítica de la escena actual. Según ella, el rock no murió pero está en coma. "Veo grupos que quieren fama sin pelearla –cuestiona–. Tenés que empezar tocando ante treinta personas y después vendrán cuarenta, cincuenta, y así sucesivamente. El carácter se forja con la práctica, como un equipo de béisbol. Hay que aprender a lidiar con el público porque va a tocarte un público adverso, aburrido, o sobrador, y tenés que lograr importarles."



