
Katharina Wagner, una heredera con estilo propio
Vino a presentar Colón-Ring, la versión abreviada de la Tetralogía
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Es la bisnieta de Richard Wagner y la tataranieta de Franz Liszt, pero habría que aguzar las pericias de la fisonomía para encontrar en Katharina Wagner huellas de sus mayores ilustres. En principio, debe medir más de un metro ochenta, una estatura bastante mayor que la de su bisabuelo. Sin embargo, si se presta atención a la forma de los ojos y las cejas puede verse una sombra de su bisabuela Cósima, hija de Liszt. Pero Katharina tiene un carácter enteramente propio, como lo demostró en la conferencia de prensa en la que presentó su proyecto Colón-Ring, la versión abreviada ("compacta", la llaman) de la tetralogía wagneriana realizada por Cord Garben.
Tarda en llegar a la entrevista porque, después de la conferencia, necesitaba cortar la abstinencia de tabaco con un cigarrillo fumado en la puerta del teatro. Luego, ante la pregunta de si el proyecto del Colón-Ring es personal o pertenece al Festival de Bayreuth, que ella misma dirige, divide funciones y responsabilidades: "Cuando hago régie, soy Katharina Wagner, y si hago algo en Bayreuth, soy la directora del festival. Y ahora estoy trabajando como régisseur".
-¿Usted tuvo la idea de este Ring abreviado o recibió propuestas espontáneas?
-La idea fue de Cord Garben. Todos los Ring abreviados que había recibido hasta entonces eran tan malos que no quise hacer ninguno. La versión de Garben, en cambio, me convenció, y luego tuvimos que ponernos de acuerdo. Por ejemplo, yo me negaba a que abreviaran la marcha fúnebre. Por un lado, la necesito escénicamente; esto es muy egoísta. Por otro, de manera muy subjetiva, sentía que no podía cortarse.
-¿Tienen pensado llevar esta versión a Europa?
-Eso depende del Teatro Colón. En primera instancia, es el Colón el que compró esta régie en esta versión.
-¿Cómo recuerda a su padre Wolfgang? ¿Llegó a conocer él este proyecto?
-Tengo muy buenos recuerdos de él. Lamentablemente, no llegó a conocer este proyecto, pero creo que lo habría entusiasmado porque amaba la Argentina.
-¿De dónde provenía ese amor por la Argentina?
-Probablemente él sentía las cosas de manera bastante semejante a como las siento yo. La gente es tremendamente abierta, amable, alegre y también receptiva a las cosas nuevas.
-Sus puestas suelen ser diferentes de las puestas de su padre. ¿Hubo un intento deliberado de diferenciarse?
-Esta pregunta me resulta difícil. Cuando nos preguntan a los directores de escena si hicimos algo para provocar, yo respondo que no: no nos pasamos encerrados durante horas pensando cómo podemos hacer enojar al público de la mejor manera. Más bien, buscamos una visión convincente. El hecho de que algunos pocos lo sientan como una provocación es otra cosa.
-¿Cómo es su relación con otros miembros de la familia Wagner, por ejemplo, con Eva y Gottfried, sus hermanos?
-En parte es buena y en parte es mala. Como en cualquier familia. Se le presta demasiada atención a la familia Wagner, y yo conozco muchas otras familias en las que las relaciones son también así.
-Pero admita que ninguna de esas otras familias es la familia Wagner?
-Es cierto...
-Hay una condición simbólica en Bayreuth: pensar en Bayreuth implica pensar también un poco en Europa. ¿Es un peso particular dirigir el Festival?
-Hay que recordar que Bayreuth no siempre tuvo una historia honrosa, pero también seguimos trabajando sobre ese punto, sobre la elaboración del pasado. Por otro lado, si fuera un peso tan grande, no me habría postulado para dirigir el festival. Soy la última en decir que Bayreuth debe ser dirigido por un Wagner si el Wagner no lo sabe hacer. Eso podría fracasar, lo que sería grave porque, como usted dijo, es uno de los emblemas europeos.
-De las distintas direcciones del Festival, ¿hubo alguna que le sirviera como guía?
-No se podría plantear de esa manera porque los tiempos cambian, incluso en el aspecto artístico. Ahora estamos en la feliz situación de contar con Christian Thielemann, que es uno de los mejores directores de Wagner de la actualidad. Pero antes había una cantante como Birgit Nilsson, que también era sensacional. A mí me gusta tomar las cosas como vienen.
-¿Habrá algo diferente en el Festival en 2013, el año del bicentenario?
-No en el Festspielhaus, pero en colaboración con Leipzig vamos a hacer las tres obras de juventud de Wagner. Y habrá además un concierto de cumpleaños en el Festspielhaus. ¿A qué se refiere con "diferente"?
-Bueno, uno no sabe qué era lo diferente hasta que algo diferente aparece?
-Claro, ése es siempre el problema. Pero no se puede reinventar la rueda todos los años.




