
La casa del groove, del rock y de la velocidad
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Presentación de The House of Groove , de Francisco Fattoruso, en bajo y vocoder; Baltasar Comotto y Juan Pablo Chapital en guitarra, Andrés Arnicho en teclados y Tony Royster Jr. en batería. Con Javier Malosetti en canto y Emmanuel Horvilleur en canto y guitarra como músicos invitados. En La Trastienda Club.
Nuestra opinión: muy bueno
No hay duda de que el mundo musical de Francisco Fattoruso es amplio, tanto como la música misma. Una semana antes de su presentación con el trío familiar los Fattoruso, el bajista llegó a Buenos Aires para presentar en La Trastienda a su grupo, un combo que tiene a uno de los bateristas más sorprendentes del planeta, Tony Royster Jr, un ex niño prodigio que, con 21 años, tiene un presente potente y un estilo fuera de serie. La propuesta se basa estilísticamente en el rock aireado por un rico tono funky, moderno y contagioso. La estructura tiene un fuerte acento rítmico que, lejos de orientar la música hacia los mismos lugares, suena cambiante y plena de una creativa energía. La estructura de los temas incluye en casi todos pistas grabadas al comienzo que parecen verdaderas guías melódico-rítmicas. Sobre ellas construirán verdaderos episodios musicales. "Varios nombres", de Hugo Fattoruso, tiene un aire de canción que parece enfrentarse a la demoledora sección rítmica que poco a poco va fusionándose, hasta terminar en una mixtura de carácter agresivo.
El grupo mostró un excelente trabajo en los dos planos, tanto en el colectivo como en el individual; pero, aunque Fattoruso es uno de los dos grandes bajistas del Río de la Plata, la presencia de esa creativa "máquina" rítmica que es Royster encandila cualquier intento de destacar. Con una seguridad abrumadora, ensayó diferentes aproximaciones rítmicas, dentro de estructuras cuadradas que dejaron muda a la audiencia. Dueño de una velocidad sin par, ajustado, arriesgado y con una relajación exquisita, Royster mantuvo con Fattoruso diversos duelos que, como casi nunca, enriquecieron la propuesta general. Se podría decir que cada uno de los músicos en el escenario tiene carácter propio; no obstante, el resultado colectivo fue brillante, aun con esos duelos y demostraciones tan propias de la escena del rock. Fattoruso lució algo contenido; como si estuviese más dedicado al ensamble general que a mostrar toda su capacidad interpretativa.Como si esto fuera poco, subió el bajista Javier Malosetti (el otro gran bajista del Río de la Plata) y la gente gritó desde sus mesas "¡cartón lleno!". Un choque de titanes entre los bajistas, a quienes se sumó un Royster dispuesto a todo. Hicieron varios temas, una balada, que sonó como una suerte de recreo a tanta electricidad, y luego se dedicaron a construir y reconstruir diferentes mundos rítmicos.
Uno de los temas cantados, "Gran silencio", en el que Fattoruso no usó el vocoder, dice: "Montevideo sigue ahí/y yo estoy tan lejos" (el bajista vive en la actualidad en Atlanta, Estados Unidos).
Un concierto de mucha fuerza, uno de los caminos por los que se dirige el rock.
El martes, a las 20, se presentará en La Trastienda, Silicon Fly, el grupo de Guille Savoi, que incluye en su formación a Fattoruso y a Royster.





