La compactera
Rocío Dúrcal. Illapu. Eduardo Súcari. Daniela Mercury.
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En concierto inolvidable Rocío Dúrcal
Obertura, Cómo han pasado los años, Jamás te prometí un jardín de rosas, Luz de luna, Si nos dejan, De qué manera te olvido, Me gustas mucho, Desaire, Infiel, Como tu mujer, Porque te quiero, Sombras nada más, Costumbres, Amor eterno, Eres único, Hasta que vuelvas (Ariola).
Rocío Dúrcal es de las que no se dan por vencidas habida cuenta de que, sobre todo en América latina, tiene un público fiel siempre dispuesto a escucharle repetir canciones que hace rato son sus caballitos de batalla. En septiembre de 2002 grabó en el Auditorio Nacional de México este recital en vivo producido por Bebu Silvetti y rodeado de una atmósfera instrumental y coral tan ampulosa. Después de 35 álbumes grabados, la novedad reside no tanto en el desempeño vocal de la estrella española –en más de una oportunidad vacilante–, sino en el marco orquestal. El programa comprende baladas y rancheras, las firmas de Juan Gabriel, Jiménez, Manzanero y novedades compuestas por Kike Santander. En suma: sólo para fans.
Illapu Illapu
Ojos de niño, Dame tu vida, Amiga no te mueras, Así te canto, Sólo sueña, Hermana de las gaviotas, Plegaria a un labrador, Declárese responsable, Juegan a ser reinas, Canción del nuevo amanecer, y otros (Barca/Warner).
Basta con echar un vistazo por los títulos del CD para darse cuenta de que Illapu mantiene la línea de canto testimonial presente a lo largo de toda su carrera. Y como era de esperarse, con el aggiornamento adoptado en los últimos años para refrescar el sonido del folklore latinoamericano que transita, esencialmente sobre bases e instrumentación andinas. La edición para la Argentina es doble. La segunda placa trae 7 pistas con canciones registradas durante un concierto en Chile (2002). Se trata de una selección con temas en vivo del último CD, éxitos que publicaron a fines de los setenta como “Amigo” y “Candombe para José”, el testimonio que dejaron en “Vuelvo a vivir”, al regreso a su tierra trasandina luego del exilio, y una versión de “Yolanda” junto a su autor, Pablo Milanés.
Tiempo de esperanza Eduardo Súcari
Tiempo de esperanza, Baionga, El trovador de barro negro, Para que no te despiertes, A tu regreso, Lluvia fue, Canción acorralada, Crecer, Trébol de hiel, Esta es nuestra casa, Valsinha, Levántate y canta, El colibrí, Con todo el sol que se pueda, No trobarás la mar (Músicas Independientes).
“Tiempo de esperanza” significa el punto de partida para armar un repertorio de temas que, como también se indica en la portada del álbum, fueron tomados de distintos pueblos.
Sin cualidades vocales para destacar, Súcari presenta un álbum sencillo en el acompañamiento de guitarras y accesorios, pero muy bien conformado por los títulos elegidos.
Hay aquí autores famosos en obras que no son las más difundidas, y compositores poco conocidos pero talentosos. Así aparecen “El trovador de barro negro”, de Silvio Rodríguez; “Valsinha”, de Vinicius y Buarque, y también delicadas piezas de Alicia Crest, como “Trébol de hiel”, o la milonga de Gustavo Kehoe “Lluvia fue”.
Sou de qualquer lugar Daniela Mercury
De qualquer lugar, Baiana havaneira, A praieira, Beat lamento, Aeromoça, Estrelas, Ata-me, Mutante, Um tempo de paixão, Bora morar, Quem puder ser bom que seja, Janela, Nossa musica, Nina (BMG).
Quienes vayan en busca de la Daniela Mercury asociada a la agitación festiva de la axé music, que tanto éxito le redituó desde “O canto da cidade”, pueden resultar algo decepcionados. Todo lo contrario experimentarán, en cambio, quienes confiando en las dotes de la cantante esperaban de ella trabajos más comprometidos. Sucede que la bahiana ha salido a transitar otros variados territorios en el ancho campo del pop, y aunque no descuida el costado comercial, entrega una atractiva mezcolanza de electrónica, forró, aires españoles, samba-rock, frevo, reggae y ritmos cubanos, al mismo tiempo que evita la salida fácil de las baladas latinas. No todos los resultados son igualmente felices, pero bien vale anotar “Baiana havaneira” o “Beat lamento”, con algún eco de Dorival Caymmi.
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