La música clásica sale a la cancha en Ferro Carril Oeste
1 minuto de lectura'
Unos extraños carteles empapelan Buenos Aires desde hace unos días. En ellos, se ve una foto que hace foco en las espaldas de los jugadores de un equipo italiano (¿La Roma?). Pero se trata de una "delantera" atípica: Verdi, por derecha, Tchaikovsky por izquierda y un tal Beethoven, como centrodelantero.
El título del cartel en cuestión habla de un "Superclásico". Se trata, en verdad, de un juego de palabras para explicar que lo que ocurrirá mañana, a las 17, en la cancha de Ferro, no tendrá que ver con una pelota de fútbol y 22 jugadores, sino con la música. Clásica, para más datos, y con doscientas personas en escena. Se trata de un concierto al aire libre que tendrá como protagonistas a la Orquesta Sinfónica Nacional, con la dirección de su titular, Pedro Ignacio Calderón, el Coro Orfeón (creado este año por Néstor Andrenacci) y el bandoneonista Néstor Marconi.
A través de ellos, la música de Piazzolla, Beethoven , Verdi, Ravel y Tchaikovsky sonará en un espacio abierto y no tradicional, con la explícita intención de acercar más público a estos clásicos compositores. Y, de paso, festejar con música el centenario del Club Atlético Ferro Carril Oeste.
Director artístico
Aunque su nombre no aparece en los carteles, el encargado de la dirección artística es Marcelo Arce. El popular animador de cursos de apreciación musical para todo público, con veinte años de trayectoria en el ramo, define al Superclásico como un "concierto de divulgación".
"Me convocaron para hacerme cargo de la dirección artística de un concierto de música clásica en un espacio atípico y masivo, como es un estadio de fútbol. La intención es llevar la mejor música, con una alta calidad de interpretación, a un espacio más relajado que una sala de concierto", argumenta.
Con esta intención fue que se acordó el repertorio, que incluye las más conocidas piezas corales de óperas de Verdi, y Bizet; el "Bolero", de Ravel; el concierto para bandoneón de un clásico nacional y tanguero, Astor Piazzolla, el Adagietto de Mahler y, como cierre apoteótico, la "Obertura 1812", de Tchaikovsky.
Tanto Arce como Calderón, en un encuentro con LA NACION, al que se sumó con su buen humor de siempre Marconi, reivindican este tipo de experiencias.
"No es un concierto sólo para novatos, los habitués también van a este tipo de encuentros", asegura Calderón. Esto ocurre, según el director de orquesta, porque los espacios no tradicionales liberan al público de las convenciones propias de los conciertos de música clásica. "Creo que tiene la ventaja de que, al no existir la formalidad de la sala de conciertos, el público termina involucrándose más con los músicos, a pesar de la mayor distancia física. Se siente más cerca", asegura Calderón, quien ha incursionado en esta experiencia, precisamente con la Sinfónica Nacional, en muchas ciudades del país donde, a falta de auditorio, se han presentado en gimnasios, fábricas o al aire libre."
Arce, que tiene como lema para sus cursos de apreciación "para aquellos que no sabemos música", buscó mostrar a la orquesta en distintas facetas, a través de obras célebres. "Por ejemplo, el «Bolero», de Ravel, nos permitirá mostrar todos los instrumentos solistas que van llevando adelante esta melodía tan famosa en las pantallas gigantes que habrá montadas. Y también aquellos pasajes donde hay combinaciones de instrumentos."
Enseguida, Arce aclara que las pantallas no funcionarán como espectáculo multimedia, sino como orientador en tiempo real. "Habrá cámaras para hacer planos con detalles de lo que ocurra durante la función. También las usaremos para poner subtitulados de los coros de ópera, o una información mínima sobreimpresa para, por ejemplo, cuando toque el oboe d´ amore, ponerlo por escrito. Puede haber algunas imágenes extra de los compositores, pero no será un espectáculo multimedia."
La apertura será con la obertura de la ópera "Fidelio", de Beethoven. y el Preludio al acto III de "Lohengrin, de Wagner. Luego, llegarán cuatro célebres momentos de ópera: Coro de campanas de "I pagliacci", de Ruggero Leoncavallo; coro de la plaza de toros de "Carmen", de Georges Bizet, y coro de los esclavos hebreos de "Nabucco", de Giuseppe Verdi.
Las cuerdas tendrán su lucimiento con el "Adagietto", penúltimo movimiento de la Quinta Sinfonía, de Gustav Mahler, popularizada por haber sido elegida por Luchino Visconti como banda de sonido de su film "Muerte en Venecia".
Marconi y su bandoneón acercarán el tango y la música clásica, a través del concierto para bandoneón y orquesta que, como recuerda Arce, fue estrenado por Piazzolla justamente con Pedro Ignacio Calderón, en el Teatro Colón.
Para el cierre, una versión integral con Coro Masculino, orquesta y banda, más los consabidos cañonazos y fuegos artificiales, que terminarán con fiesta este Superclásico que se propone acercar más entusiastas a la música académica de todos los tiempos.
Las entradas tienen un costo de entre 10 y 50 pesos, y parte de lo recaudado será destinado a la Fundación Favaloro.



