La seductora mirada de la desgracia, según Monk
Presenta su disco en Vaca Profana
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Si se siente agotado de los arquetípicos cantautores, bueno sería que probara con Sebastián Monk, un artista que huye de ese término, aunque en esencia es un cantante de sus temas.
En su disco "Lo menos", que presenta esta medianoche en Vaca Profana, Lavalle 3683, Monk propone un viaje que tiene en las letras un mundo riquísimo de situaciones y costumbrismo.
Monk sorprende por su personal lirismo invadido de referencias cotidianas, por una suerte de humor de matices inagotables, de una forma lírica compuesta sobre pequeñas joyitas musicales. Estará esta noche con él la cantante Guadalupe González Táboas, de una voz cristalina e imbatible entonación.
Durante la entrevista con LA NACION, señala que sus personajes protagónicos son perdedores.
"Los perdedores tienen una estética que me atrae. La desgracia tiene una mirada seductora", dice Monk, y nos recuerda "Lo menos".
"Siento que soy tu cero a la izquierda, tu cuatro de copas, tu mosca en la sopa, tu gil que anda a cuerda; siento que soy tu primera arruga, tu baño inundado, tu tarde más negra, tu examen en blanco, tu hoy viene mi suegra", canta.
Nació en el sur de la ciudad, en Mármol, pegado a Adrogué. Sus padres músicos desempeñaron un papel determinante en la dirección de Sebastián, el mayor de tres hermanos, Bernardo y Augusto, ambos recibidos en la escuela Berklee, de Boston.
"La música rodeaba todo lo que hacíamos. Bernardo es saxofonista y vive en Nueva York, en tanto que Augusto hace música contemporánea en Londres; antes era baterista", explica.
En el barrio se cuenta que el amor de Augusto por los tambores hacía que éste pasase mañanas, tardes y noches en el instrumento. La baja densidad poblacional de Mármol permitía que este joven músico no sufriese ataques de parte de los vecinos.
"Los vecinos que no nos conocían creían que había un motor funcionando todo el día en mi casa", dice Monk, y sonríe mientras relata esta historia.
Sobre su carrera señala que comenzó como autor de canciones infantiles, lo que le dio una mirada diferente; cuenta que a los chicos hay que cantarles historias, pues quedarse en ideas o diciendo "te amo" los aburre. Como docente, tuvo la feliz idea de escribir temas para fechas patrias en las que elimina el clásico aire marcial. "El cuartel es una cosa y la escuela es otra", afirma Monk, que editó "Nuevas canciones para los actos de colegio" en las que, por ejemplo, San Martín le canta a su hija Merceditas y dice que en julio Tucumán nos puede aliviar las penas.
No eligió el rock ni el tango para sus actuales composiciones; más bien las construye sobre motivos melódicos latinoamericanos o rioplatenses .
"Mi forma de componer depende de la música. A partir de tener una idea, algo acerca de lo que voy a cantar, necesito terminar la música para escribir la letra", dice Monk, aunque reconoce que parece lo contrario, pues las letras adquieren un papel casi conceptual sobre una forma de ver la vida ocurrentemente trágica.
Dice que toma del tango la forma de relatar y respecto de la inspiración señala que existe, pero...
En "Los Flinik" canta: "El segundo de los Flinik sería un gran violinista; fue por eso que cuando le llegó su bar-mitzvá le compraron el instrumento, pero lo dejó olvidado en el tren bajo un asiento una noche, bien mamado. Pasó de ejercitar con Paganini a hacer mezclas de Gancia con Martini".
"No sé lo que es la inspiración, más bien me veo como un trabajador. Ahora, si viene la inspiración mejor que me agarre con las manos en el piano y no durmiendo", reflexiona.
Para agendar
- Sebastián Monk : presenta su disco “Lo menos”.
Vaca Profana: Hoy, a la medianoche, en Lavalle 3683, 4867-0934. Entradas a cinco pesos.
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