
La Wagneriana cumple 90 años
Su temporada artística para 2002 estará apoyada en grandes figuras nacionales
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La Asociación Wagneriana de Buenos Aires consiguió hacerle una finta a la crisis económica que viene atravesando desde hace un tiempo -que se complicó por el temporal económico que se abate sobre la Argentina- y acaba de anunciar que podrá celebrar sus noventa años de vida con lo que es, desde su fundación, su eje y motor principal: la música.
Por medio de un comunicado de prensa presentó su temporada 2002, la que, en sintonía con los tiempos que corren en materia cultural, podría decirse que apuesta por el "compre argentino".
La entidad decana (fue fundada el 4 de octubre de 1912) anuncia 10 conciertos por realizarse en los teatros Colón, Coliseo y Nacional Cervantes, cuyos abonos ya están en venta con un precio que no observará variaciones hasta el cierre de la inscripción.
El encargado de abrir la temporada del nonagésimo aniversario, el miércoles 3 de abril, será el violinista argentino, radicado en Suiza, Alberto Lysy, quien ofrecerá un concierto en dúo con Lorena Tecu.
Al mes siguiente será el turno del notable y multifacético barítono Víctor Torres, quien, junto a la camarista Diana Schneider, ofrecerá un recital de amplio espectro. El programa incluye un capítulo inglés del barroco al siglo XX, con obras de Purcell, Elgar, Bridge y Vaughan Williams, junto a composiciones de Fauré y Carlos López Buchardo, compositor que fue uno de los fundadores de la Wagneriana.
A fines de ese mismo mes, el miércoles 29, regresará un viejo conocido de los melómanos argentinos, el pianista norteamericano Ralph Votapek, quien interpretará la Sonata N° 6 en Fa Mayor Op. 10, N° 2, de Beethoven; "Davidsbundlertänze, de Schumann; la Sonata (1918), de Griffes, y "Gaspard de la Nuit", de Ravel.
El Cuarteto Charmillon, de Suiza, llegará el 3 de julio para interpretar cuartetos con piano de Mozart, Fauré y Brahms, mientras que el 13 de agosto los checos del Stamic Quartet continuarán aportando música de cámara a la temporada de la Wagneriana, con un programa todavía por determinar.
El sexto capítulo estará a cargo del Coro de la Asociación Wagneriana, dirigido por Carmen Gómez Carrillo, con un programa ecléctico: la Cantata "Aperite Mihi Portas Justiteae", de Buxtehude; la "Missa Sao Sebastiao" de Villa-Lobos, y Liebeslieder Walzer, Op. 52, de Brahms.
Para el 15 de octubre se anuncia la presentación de otro pianista norteamericano. En este caso se trata de Stacey Rose, que interpretará obras de Bach/Rachmaninov, Beethoven, Rachmaninov, Scriabin, Prokofiev y Chopin.
Agrupaciones sinfónicas
En el capítulo sinfónico, que estará a cargo de agrupaciones locales, se anuncian, aún con fechas por determinar, un concierto de la Camerata Bariloche, otro de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Buenos Aires dirigida por su titular, Gerardo Gandini, y como solista el pianista argentino Bruno Gelber.
También se anuncia un gran Concierto Aniversario, naturalmente con música de Richard Wagner, que estará a a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Pedro Ignacio Calderón.
El 4 de octubre de 1912, en el salón de actos del diario La Prensa, un grupo de compositores, musicógrafos y aficionados a la música firmó el acta fundacional de la Asociación Wagneriana. Entre otros se encontraban Ernesto de la Guardia, "nervio motor de la idea", según consigna Enzo Valenti Ferro, que fue director de la entidad durante la década pasada, en su libro "100 años de música en Buenos Aires"; los compositores Julián Aguirre y Carlos López Buchardo; Cirilo Grassi Díaz, Rafael Girondo, Julio B. Jaimes Répide y el musicógrafo Mariano Barrenechea.
A los pocos días fue nombrado presidente Julián Aguirre y la entidad hizo su debut público con una conferencia sobre Wagner a cargo de De la Guardia. Ya en 1913, comenzó la actividad de conciertos de la Asociación, que desde la década del 20 se transformó en uno de los principales actores culturales de la ciudad, no sólo en cuanto a lo que se refiere a la organización de conciertos sino también para promover la difusión de la obra de Richard Wagner en el Teatro Colón (que, es bueno recordarlo, había sido inaugurado en 1908 y todavía estaba en proceso de organización institucional) y en su idioma original.
A lo largo de su historia, la Asociación creó su propio cuarteto de cuerdas y en 1951 el Coro, que continúa su labor hasta el presente, y durante un tiempo logró el sueño de contar con una sala propia de conciertos. Enumerar los artistas y las obras que fueron escuchadas en estos noventa años de historia escapa largamente al espacio de un artículo periodístico. Lo que está claro es que estos artistas nacionales e internacionales han aportado su parte para que la Wagneriana se haya transformado en un clásico de la música académica en la Argentina.


