Las marcas de Kapanga
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Los músicos de Kapanga hablan de "tildar en la pared virtual" y uno puede imaginar la lista sin demasiado esfuerzo: "primer show", "primer disco", "tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de mi voz", "primera gira internacional", "primer Obras".
Pasado mañana, la banda tachará este último casillero y el Mono (cantante, icono pizzero y "estampita" de Kapanga) intenta una explicación: "¿Por qué nos tocó ahora? Por perseverancia y por haber laburado todos estos años para esto: lograr que a grandes cantidades de gente les guste nuestra música. Creo que evolucionamos y crecimos en cada disco".
Diez años y cinco discos le llevaron a Kapanga desembarcar en Obras. "Llegar a este momento no se nos hizo fácil, pero ni lo forzamos ni nos adelantamos ningún paso. Hicimos todo como marca el reglamento del rock argentino. Y si bien tocar en Obras te da cierta chapa y es algo que todos soñamos alguna vez, hoy por ahí te preguntás: «Qué chapa me dio tocar en Cemento, un lugar que sonaba mal, que los baños tenían olor a pis...» La chapa tiene que ver más con la mística de esos lugares, porque por ahí pasaron las bandas que vos veías cuando eras pibe, nada más."
El Mono dice que nunca llegaron "a convencer a todos de que Kapanga era serio", pero su último álbum, "¡Esta!", disparó elogios en la Santa Trinidad Rockera: público, músicos y prensa. "El sonido, las letras y las canciones en general son mejores, por más que algunos fans más radicalizados insistan en que «A 15 cm de la realidad» es nuestro mejor disco. No podemos negar que ahí hay canciones que seguimos tocando: «El mono relojero» sigue cerrando los shows, «Me mata», «Ramón», «El borracho» son temas inamovibles en la lista, pero en comparación con aquella época, ésta es otra banda".
Extraño panorama
-Estamos en junio y la mayoría de los grupos de rock están haciendo sus primeros conciertos del año tras la tragedia de Cromagnon, ¿se hace cada vez más difícil tocar en Buenos Aires?
-Y sí. Se nos hace complicado a nosotros y me imagino que para las bandas más chicas es peor aún. Es muy difícil tener que remar contra todo por el único placer de tocar y me parece que es injusto que los músicos no tengan su lugar de expresión. Pero estamos en la Argentina y acá la música siempre fue tratada así... Para el otro uno no se sacrifica y piensa que el sacrificio es ir cinco años a la facultad. Para el músico sacrificarse es pasar cinco años arrastrándose por todos los lugares que pueda tocar, al precio de que algún día su sueño sea lo que ahora nos pasa a nosotros.
La voz cantante de Kapanga desliza, como autocrítica y no como reproche, que "por ahí a los músicos nos falta un poco más de unión. Nosotros hemos charlado con los que nos cruzamos, por ahí en algún show, pero parece que nadie tiene muy en claro cuál es el enemigo. A mí me encantaría saber la posición de las bandas que marcan el rumbo de la música en los últimos años, los cuatro o cinco grupos que más convocan. Yo no soy un estudioso, pero creo que entre tantos músicos alguno debe tener una propuesta que pueda ser tenida en cuenta".
Hardcore, rock, reggae, ska y ahora también un sonido rioplatense que atrae multitudes. Pasado mañana, Kapanga celebrará en Obras y a la fiesta están todos invitados, "incluso los que nos acompañaron en estos años y, en especial, en este disco: Andrés Ciro, de Los Piojos; Mimi (la cantante de Mimi Maura), los chicos de la Bersuit (Cóndor y Dani), los Dancing Mood y Karamelo Santo", remarca el Mono y, con un gesto, tilda en el aire y se va.



