Lollapalooza Argentina 2026: lo que hay que ver, lo que te puede gustar y lo que te recomendamos
Un recorrido por lo mejor de cada uno de los tres días del festival que empieza este viernes y finaliza el domingo
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A esta altura del partido, ya se puede hablar de tradición. Desde aquel iniciático marzo de 2014, Lollapalooza Argentina se ha vuelto una cita clave en la agenda local, un festival que sirve como retrato del presente de la música local y global. Su decimoprimera edición, que ocurrirá desde este viernes 13 a este domingo 15 en el Hipódromo de San Isidro, mantiene la lógica de dar una pantallazo lo suficientemente amplio con una propuesta de más de cien artistas repartidos en cinco escenarios y una grilla en donde conviven estrellas de pop de alcance masivo, nombres clave del hip hop, leyendas del rock nacional y nuevas figuras emergentes (y no tanto), además de una selección de música electrónica en sus distintas encarnaciones posibles.
Creado como un evento itinerante en 1991 por Perry Farrell para oficiar la despedida de su banda, Jane’s Addiction, el festival tuvo como premisa ser una suerte de termómetro de las tendencias del momento. Si en sus comienzos estuvo caracterizado por la omnipresencia de las distintas expresiones del rock alternativo y a finales de los 90 abrazó las vertientes más extremas del dance (big beat, jungle y más allá), Lollapalooza se encargó de recoger el guante cuando el indie y la cultura retro le volvieron a dar protagonismo a las guitarras eléctricas con el cambio de milenio. Su versión 2026 no deja de ser un fresco de un presente donde, lejos de tener una sola tendencia dominante, la diversidad es la norma en el ecosistema de las plataformas de streaming.
Tyler the Creator salda su deuda
La programación de Lollapalooza descansa en la importancia de sus artistas cabeza de cartel. El viernes, Tyler the Creator saldará una deuda con el público argentino. El rapero californiano finalmente se presentará en Buenos Aires tras la recordada suspensión de su visita pautada en la edición 2018 del festival. Y lo hará de la mano de Don’t Tap the Glass, un disco que consolida la afirmación que el corsé del hip hop le queda chico, y de ahí su expansión al soul, el jazz, el funk y todo lo que se le cruce en el medio.
La jornada de viernes también contará con la neozelandesa Lorde, a esta altura una abonada a los festivales porteños, con una carrera desarrollada con un pie en el pop y el otro en la música experimental. Presente en la primera edición del festival a poco de publicar su debut, Pure Heroine, la cantante será uno de los platos fuertes del viernes gracias a las canciones de Virgin, publicado el año pasado. Como una suerte de bisagra entre ambos, vale tener en agenda al más que recomendado set de Blood Orange, el proyecto del inglés Dev Hynes que fusiona R&B, neo soul y extravaganza arty.
La extravagancia de Chappell Roan
Parte de esa búsqueda por fuera de la norma continuará el sábado con el debut porteño de Chappell Roan. La artista nacida como Kayleigh Rose Amstutz desembarcará en San Isidro con un show que mezcla teatralidad, aires de vodevil, militancia queer y pop de expansión global. Su contraparte el sábado será el escocés Lewis Capaldi, estandarte de la canción sensible británica de la última década y media. De la mano de Someone You Loved, de 2018, Capaldi se convirtió en un antihéroe capaz de canalizar con humor su propia condición y también los dardos que recibió de figuras como Noel Gallagher, a quien dejó en ridículo en el festival de Glastonbury, en 2023. En una sintonía similar pero más guitarrera, destaca en la grilla DJO, el proyecto del también actor Joe Keery, que saltó a la fama por su papel en la serie Stranger Things.
Un domingo con Sabrina Carpenter
El mayor contraste llega el domingo. El cierre formal de la edición 2026 del festival estará en manos de Sabrina Carpenter, una figura pop que comenzó a andar su camino bajo la tutela de Disney con la serie El mundo de Riley para luego salir a medirse como estrella global con repertorio propio. Carpenter debutó en suelo patrio como telonera de Taylor Swift en 2023, y ahora regresa a la Argentina después de haber arrasado con todo lo que se pusiera en su camino con los discos Short N´Sweet y Man’s Best Friend.
Para equilibrar la balanza, el otro nombre de peso el domingo corre por cuenta de Deftones, la banda liderada por Chino Moreno que se encargó de sacar al metal alternativo de su zona de confort con el obligatorio White Pony, allá por 2000. Un cuarto de siglo y seis discos después, la banda de Sacramento no solo se volvió el referente estético de cómo se debe rockear para toda la cultura urbana actual local, sino que además su último disco, Private Music, es prueba fiel de la vigencia de su propuesta.
Para paladares rockeros
En medio de una artística plagada con nombres de fuste para la agenda internacional, el componente rockero local tiene con qué hacerse valer. El viernes, Turf dará un show en horario central en la antesala de la celebración por sus 30 años de carrera, mientras que el domingo a la hora del gran cierre, Ratones Paranoicos tomará por asalto el escenario Alternative para llevar a San Isidro su gira Última Ceremonia, un legado que los nóveles Reybruja (que abrirán la jornada de domingo) no tienen duda en recoger y honrar.
También será de la partida Massacre, una banda que ha hecho de los festivales su terreno natural, y que tiene en los (ya no tan) nóveles Ryan unos alumnos ejemplares. El espíritu alternativo de Walas y compañía comparte raíces con Turnstile, la banda estadounidense que se encargó de darle una cuota de sensibilidad y melodismo al hardcore para llevarlo al mainstream. ¿Más intensidad? Sin escalas hacia los suecos Viagra Boys, con su mezcla de post punk, sátira y crudeza, mientras que para los que busquen un poco más de sofisticación, ahí estará el show de los neoyorquinos Interpol, que ya demostró en dos ediciones anteriores del festival cómo su música pasea por la oscuridad con elegancia.
Del pop global a la electrónica
El pop como fenómeno sin fronteras tendrá en el show de Katseye del viernes su representación más precisa. Con integrantes de Filipinas, Corea del Sur, Suiza y Estados Unidos, la girl band estadounidense se define a sí misma como una banda de “pop global”, aunque en lo musical lo suyo esté más cerca del k-pop que del pluralismo cultural. El sábado, en el mismo escenario, Marina y Addison Rae ofrecerán dos caras de la misma moneda pop: la primera, con su cruza de synth pop y lírica empoderada; la otra, como evidencia de cómo el éxito en redes sociales (más precisamente en TikTok) deviene en carrera artística.
En el terreno de la electrónica, la presencia de Skrillex acapara gran parte de la atención en la jornada del viernes. Después de haberle dado forma al dubstep en la década de 2010, el productor y DJ Sonny Moore se permitió zambullirse en las aguas del house, el techno duro y el pop rupturista para profundizar su estilo distintivo. Al día siguiente será el turno de la DJ surcoreana Peggy Gou, que con los años se volvió un nombre obligado en los festivales de electrónica en distintas latitudes, mientras que el cierre del festival estará en manos del noruego Kygo, insignia del tropical house.
Quienes prefieran a un DJ capaz de ir del EDM al trap y el hip hop, la solución está en manos de Gordo, conocido en estas tierras por “Olvidarte”, su tema junto a Emilia Mernes. Para emociones más fuertes se puede recurrir al dúo alemán Brutalismus 3000.
De Soledad a Paulo Londra
La avanzada local incluye también a la siempre irreverente Six Sex, encargada de encender el Perry Stage en la tarde del sábado. Ese mismo día pero más temprano, el Alternative será el lugar en el que el polifacético MARTTEIN le soltará la correa a la pluralidad de identidades que habitan en su música, antes de que Soledad sea la encargada de aportar la mayor cuota posible de argentinidad, un papel ocupado en otras ediciones por León Gieco, Damas Gratis y La Mona Jiménez. Sin solución de continuidad, Paulo Londra regresará a Lollapalooza, el mismo lugar que lo vio convertido en fenómeno de masas en 2019, ahora en la actitud de como quien viene a recuperar un título que le fue sacado de sus manos.
¿Hay más recomendaciones de la letra chica? Sí, empezando por Balu Brigada, un dúo neozelandés en clave indie guitarrero que comparte ADN musical con los australianos Royel Otis, que saltaron de Oceanía al mundo gracias a su cover de “Murder on the Dancefloor”, de Sophie Ellis-Bextor. Ambos shows ocurrirán el viernes, al igual que el set de Guitarricadelafuente, el alias del español Álvaro Lafuente Calvo, que fusiona folk, flamenco y rumba. También desde la península ibérica llega Judeline, que en pocos años pasó de subir versiones de canciones ajenas a YouTube a acumular reproducciones de a millones con sus canciones de pop alternativo. Un signo de los tiempos.
Lollapalooza Argentina 2026. Del viernes 13 al domingo 15, en el Hipódromo de San Isidro, Bernabé Márquez 700, San Isidro. Entradas en venta en AllAccess desde 215.000 pesos.
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