Los 60 años del Collegium Musicum
Los celebrará con el concierto que ofrecerá la Camerata Bariloche y Bruno Gelber, hoy, en el Colón
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Si un principio fundamental ha orientado al Collegium Musicum en los sesenta años que de acción fecunda que lleva ya cumplidos en nuestro país es que la música debe ser "para" la vida, lo cual tiene un sentido distinto a dedicar la vida profesionalmente a la música. Esto resultaba muy claro para quienes lo fundaron: Guillermo Graetzer, Erwin Leuchter y Ernesto Epstein. Al inaugurar el Collegium Musicum, en 1946, introdujeron un nuevo método de enseñanza musical hasta entonces desconocido en nuestro medio, con una modalidad grupal, sin exámenes de nivel ni de egreso, sustentado tan sólo por la motivación de hacer música y disfrutar de ello.
"Este año del 60° aniversario nos encuentra involucrados en un proceso fascinante -nos dice el maestro Ricardo Graetzer, director artístico pedagógico del Collegium-. Debido a la crisis financiera que debió atravesar la institución, en 1999, hicimos una profunda revisión y autocrítica que no excluyó una toma de conciencia de los cambios de todo orden que se habían producido en la sociedad argentina. El Collegium nunca pretendió formar músicos profesionales. Nuestra intención y nuestros ideales se encaminaron siempre a formar seres sensibles a través de la práctica musical."
Es decir, poner la música al servicio de la vida misma. En términos de la filosofía que inspira al Collegium era poner la música al servicio de la vida misma, integrándola a ella: "Anulando la barrera que separa al artista del oyente, como siempre se predicó en la institución, para que éste asumiera un papel activo frente a la música". Como asociación civil sin fines de lucro, declarada en 1972 Institución de Bien Público por la resolución N° 706/1972 y también de Interés Nacional, por el Poder Ejecutivo de la Nación, el Collegium ha venido desarrollando en forma ininterrumpida y ejemplar -desde el comienzo- una profunda acción educativa que se ha proyectado sobre miles de niños, algunos se dedicaron después profesionalmente a la música como Alberto Lysy, Mario Videla, Carlos López Puccio, Andrés Calamaro o Fito Páez. Pero, sobre todo, ha formado a generaciones de docentes especializados en innumerables cursos de capacitación y de postrado, aplicando siempre la metodología más actualizada. La señora Betti Graetzer, su perseverante impulsora, preside actualmente el Collegium Musicum y fue galardonada con el premio "Alicia Moreau de Justo, una actitud de vida", por su labor al frente de la institución.
"En la nueva etapa iniciada desde el momento en que superamos aquellos momentos difíciles, gracias a una propuesta de la Secretaría de Educación del Gobierno de Buenos Aires confiriéndonos la actual sede en Palermo, comprendimos que debíamos insertarnos en un nuevo medio, con nuevas estrategias. Tuvimos que salir a competir con el mundo real, algo que antes no sucedía".
-¿Algo así como una visión de "gran angular" respecto de la realidad social?
-Precisamente, la música se inserta de manera diferente en el grupo familiar. Las apetencias de los padres consisten hoy en dar a sus hijos armas para desenvolverse en el futuro: informática, idiomas, deportes, countries de fin de semana, teatro..., metas ajenas a la finalidad propulsada por el Collegium. Pero, por otra parte: ¿Con quién íbamos a competir? No había instituciones similares al Collegium para ello. Luego, descubrimos que debíamos hacer más música, que la formación teórica no alcanzaba, que debíamos cambiar, pero volviendo a las fuentes y a los ideales iniciales.
-¿Qué hicieron?
-Sencillamente pusimos patas para arriba los horarios. Logramos así que los chicos tuvieran clases individuales -como antes- pero que también contaran con horarios en común para que convergieran con otros grupos y pudieran así hacer música juntos. Restituimos así los objetivos originarios. Ellos eligen el repertorio, los profesores nos orientan y nos ayudan a instrumentar las cosas. Es una nueva forma de asumir la experiencia musical. Algunos grupos llegan a tener 25 alumnos. Disfrutan muchísimo...
-¿Qué elementos integran esos grupos?
-Son grupos instrumentales y vocales. Actualmente se hallan bajo la supervisión del Departamento Niños que dirige la profesora Dina Poch, que integra el directorio de la Sociedad Internacional de Educación Musical. Pero, en otro orden de cosas, asimismo se beca a niños de escuelas ubicadas en zonas carenciadas de nuestra ciudad, lo cual persigue fines sociales solidarios.
"Nosotros tenemos menos alumnos de los que quisiéramos tener -dice el director artístico de la institución-. Hoy, el Collegium, sumando las tres sedes [Palermo, Caballito y Belgrano] con todos sus departamentos, alcanza un total de 800 a 900 alumnos. Lamentablemente no contamos con una mayor difusión en los medios de las múltiples actividades que se ofrecen...
-¿Existe capacidad operativa para atender un mayor número de alumnos?
-El Collegium tiene capacidad para absorber más alumnos, lo que ocurre es que mucha gente no se entera de todo lo que aquí se hace. Entre los aportes más significativos figuran los cursos de iniciación para niños de 2 a 12 años, así como los conjuntos musicales, coro mixto y una orquesta infanto-juvenil [de 6 a 16 años]). El plan Educativo 2006 incluye una escuela de Capacitación Instrumental-Vocal [con títulos de validez nacional] para niños jóvenes y adultos, en los distintos instrumentos y también talleres de expresión musical para niños y jóvenes con problemas de desarrollo [síndrome de Down y otras dolencias].
- ¿Cómo ve el Collegium Musicum el auge de la música popular?
-Este fenómeno no ha sido ajeno a la atención de las autoridades del Collegium. Lo nuevo, hoy, es que contamos con una Escuela de Blues, que dirige Gabriel Graetzer, y cursos de tango y folklore.



