
Luciano Pereyra, de la Patagonia a la noche del Luna
Hará dos shows, el sábado y el domingo
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RIO GRANDE.- El interior del Polideportivo Carlos Margalot está colmado por más de dos mil personas que aguardan con poca paciencia. Pero la decoración del lugar ablanda la tensión del momento. Techo a dos aguas de madera clara y redes que separan la cancha de las tribunas y dan una sensación de pelotero gigante capaz de albergar a familias enteras. Aunque, obviamente, hay una mayoría de chiquilinas porque quien está por llegar es Luciano Pereyra.
Antes de los shows del sábado y el domingo en el Luna Park, el cantante está realizando una gira patagónica de recitales en Chubut, Santa Cruz y en Tierra del Fuego; esta tierra del Fin del Mundo, como la llaman aquí, o posiblemente para Pereyra, del fin de la Argentina y del comienzo de otros países, después de cinco años de recorridos por el suelo nacional.
"Ese sería un paso importante. Pasan los años y el crecimiento y la fusión musical que tengo, desde los discos hasta el sonido de la banda en vivo, creo que puede dar muy bien en otros países sin dejar el folklore de lado", dice de camino al recital.
Su crecimiento también tiene que ver con el debut actoral para la película "Tus ojos brillaban", aunque sus metas siguen en la música. Parte de su material ya se escuchó en países limítrofes. Ahora, el plan es promocionar su último CD, "Soy tuyo", en Chile, comenzar a sonar en Colombia con el corte "Me gusta", y para septiembre realizar la primera gira por los Estados Unidos ( Los Angeles, Nueva York y Miami). Hacia fines de este año intentará hacer pie en España (donde anteriormente editó un compilado, aunque sin apoyo promocional). "Lograr algo como artista internacional no es sólo un proyecto personal. El sello discográfico también tiene ganas. En nuestra buena relación veo que están muy enganchados con eso. Aunque no me quiero enroscar la cabeza. Si tiene que llegar, llegará."
La banda comienza a tocar. Pereyra sale del camarín-consultorio médico, sube por detrás del escenario y se planta en el frente justo cuando debe comenzar a cantar. Como si todo estuviera ensayado; como si sus 21 años cumplidos en septiembre último hubieran llegado de la mano de una mayoría de edad en su carrera artística, aunque el cantante opine lo contrario. "No es una mayoría de edad sino responsabilidad. En la música nunca se termina de aprender. Además yo me siento un procesador de datos. Y por más que ame muchísimo lo que hago, esto no deja de ser una responsabilidad."
El sueño de artista profesional comenzó cuando tenía 4 años a instancias de su padre, siguió en apariciones televisivas como "Festilindo" y, ya adolescente, con premios consagratorios en festivales de folklore. "Mi viejo me hizo cantar. Aunque no fue una obligación. Fue porque se lo pedía."
Agradecido
Y fue así como Luciano logró cosas que seguramente le hubiera gustado hacer a su padre. "El quizá tuvo menos suerte. Le tocó otra forma de vida, otros esfuerzos desde una edad temprana. Pero yo a mis viejos les agradezco todo. Porque se rompían el alma para que dos sábados por mes fuera a estudiar piano de Luján a Buenos Aires. Si tuviera que hacer todo de nuevo para llegar a donde estoy lo haría y creo que mis viejos también."
El recital en esta ciudad -organizado por el municipio para los vecinos de Río Grande- transcurre con el repertorio del último disco (el folklórico "Caminito de acheral"; "Cuando tú no estás", llevado a la balada; "El viejo Matías"; "No quisiera quererte"). Es un listado variopinto, pero bien unificado en la voz del cantante, y el sonido de una banda a la que se escucha tan animada sobre el escenario como después del recital, en el trayecto en combi hacia el hotel; algo así como una estudiantina de viaje de egresados.
Asedio
Pereyra se adelanta a sus músicos. Desaparece tras el último bis, aunque no sea la mejor estrategia para evitar el asedio de las seguidoras. Las fans que no consiguieron entradas para este show y se quedaron con ganas de gritarle "¡Que lo tiren a la hinchada!", tuvieron el consuelo de los autógrafos. Luego de desfilar por el hall del hotel -en orden y tranquilidad, como en la cola del banco donde se pagan impuestos-, el ídolo les regala su firma. Sólo después llega para el cantante el momento de una merecida cena.
-Luciano, ¿tu música hubiera sido distinta de no haber tenido esta demanda de público femenino?
-No. Siempre voy a elegir cantar lo que me hace sentir bien. Siempre tuve la oportunidad de elegir. Obviamente, entre un disco y otro te vas dando cuenta de las cosas que pueden aparecer y vas aprendiendo de este negocio que, para mí, más que un negocio es algo mágico. Una cosa es que te sugieran un tema y otra que te lo den porque podés vender un millón de discos. Directamente no lo grabo porque no me gusta trabajar en ese tipo de presión. Y en cuanto al público, creo que nos unen las canciones. Canto las mismas que quieren escuchar. Hay cosas que no tienen explicación.
-¿Cómo se explica que algunos padres te vean como el novio ideal para la nena?
-Creo que la familia viene a ver un espectáculo de Luciano Pereyra, que es el mismo que después de una gira se instala dentro de su casa porque disfruta su familia y sus amigos. Y no sabría cómo explicarte por qué alguien me puede tomar como el nieto ideal. Hay padres que te pueden decir: "Loco, la verdad es que sos buen pibe. Me gustaría tenerte de yerno". Pero no terminan de entregar a la nena (se ríe). Qué sé yo... es raro.
-Sobre el último disco dijiste que era una transición...
-Todos son una transición hacia lo que me gustaría llegar como un artista que pueda alcanzar otros países. Algunos dicen que no hago más folklore. ¡Cómo que no! En el último hay chacareras. Y si el próximo sólo tiene baladas, cuando suba al escenario voy a seguir cantando una zamba y una chacarera. Además, una zamba no deja de ser lo que es porque le pongas un (teclado) Rhodes. Creo que me puedo dar la libertad de crecer y de demostrarlo en cada disco.
-Pero hay muchos prejuicios a tu alrededor.
El prejuicio está. Te encasillan como artista folklórico. Y yo hago música popular.
-Al titular el CD "Soy tuyo", ¿a quién te referías?
-A la persona que tenga el disco en su mano. Siento que en este disco estoy metido en cuerpo y alma. Después de hablar con Mercedes (Sosa) o con Horacio (Guarany) te das cuenta de que siempre se está aprendiendo. Imaginate yo que apenas tengo cinco años de carrera, a pesar de que tuve momentos de vida de hotel, shows y giras.
-¿Pensás en que hay tiempos de de éxito u otros para sostener la continuidad?
-Para la pregunta ¿vendrá mucha gente a verme?, la respuesta es no sé. Pero, bueno, estoy arriba de un escenario y eso me hace sentir bien. A veces está ese miedo de pensar si mañana o dentro de un par de años será igual. Pero, igualmente, no soy de pensar a largo plazo.
-¿Qué significa acceder al Luna Park con un show en solitario cuando ya cantaste frente al Papa, en la despedida de Maradona o vendiste más de 400 mil copias con tres discos?
-Y... el Luna Park es un incentivo único. La previa de producción para dos horas de concierto se disfruta mucho. Vamos a hacer un show íntimo y familiero, pero eso no quita que terminemos tirando al Luna por la ventana. Va a ser una especie de despedida de lo que he vivido en la Argentina con el último disco.
Perfil
Carrera: tiene 21 años y debutó en los escenarios a los 4, con el trío de su padre. Participó en concursos como "Festilindo". Lleva un lustro como solista.
Discos: publicó tres álbumes ("Amaneciendo", "Recordándote" y "Soy tuyo"), con los que acumula 438.000 copias vendidas.
Cine: debutó en un set de filmación semanas atrás con un papel secundario en "Tus ojos brillaban", de Silvio Fischbein, donde personifica a un mozo de 20 años.
Premios: en 1999 ganó la consagración en el festival folklórico de Jesús María. Un año después, hizo lo propio en Cosquín.
Buenos recuerdos: en 2000 interpretó "Sólo le pido a Dios" frente a Juan Pablo II durante la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Roma. Aquí, en la Bombonera, cantó para la despedida de Diego Maradona.
Pares: cantó con Juan Carlos Baglietto, Rubén Rada, Alejandro Lerner y su padrino artístico, Horacio Guarany. Participó en un CD de tributo a Rodrigo.
PARA AGENDAR
- Luciano Pereyra. Concierto.
Luna Park Corrientes 99. Sábado, a las 21.30 y domingo, a las 20. Entradas desde 15 pesos




