
Mancebos, un cuarteto de fina estampa
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Presentación de Mancebos , con Claudio Gatti en trompeta, Guillermo Capocci en guitarra, Julio Ponsard en contrabajo y Manuel Caizza en batería. Próximo show: mañana, a las 22, en El Gorriti, Gorriti 3780.
Nuestra opinión: muy bueno
Mientras mucha de la música que se oye en la escena del jazz local muestra una clara preferencia por la abstracción, el cuarteto Mancebos, sin darle la espalda a la modernidad, se mantiene anclado en el mundo de la melodía.
En efecto, este cuarteto, con dos discos de diferentes características, pero ambos de muy buen nivel, y seis años de escenarios, se presentó anteanoche en El Gorriti con motivo del relanzamiento de su programación, la que ahora muestra una apertura muy saludable.
Durante el show, el grupo mostró un interesante equilibrio entre concepto y estructura. Mientras que la música tuvo una predominancia melódico-tímbrica que toma la forma de sello, el cuarteto exhibió soltura tanto en el colectivo como en los desarrollos solistas.
El funcionamiento del grupo tiene un esquema tradicional de presentación de la frase, solos y nuevamente la frase para el final, pero también tiene dos solistas fuertes y estilísticamente diferentes. Claudio Gatti es uno de los trompetistas de mejor sonido y claridad de ideas, en tanto que Guillermo Capocci en guitarra acústica es un solista con carácter y con un ligero toque universalista en su instrumento. La falta de piano, por cierto, genera un sonido aéreo.
Comenzaron con "1° de enero", del contrabajista Julio Ponsard, en el que el grupo mostró su adhesión al hard bop; tanto la frase como el clima de este tema de dieciséis compases abreva en el espíritu del jazz moderno. El grupo suena con una cadencia sostenida por el contrabajista, que utiliza una línea rítmica densa que gana impulso desde los tambores de Manuel Caizza.
Si bien la composición tiene fuerza, las líneas de los solos se recuestan sobre motivos melódicos de un relajado medio tiempo. Por ejemplo, Capocci arranca su solo como un decorador que colorea aquí y allá la melodía; por su parte, Gatti, de un sonido suavemente plateado y un fraseo elegante, abunda en inflexiones y alteraciones sutiles que le dan a su solo un rico swing.
Capocci desarrolló desde su estilo propio un panorama guitarrístico de espíritu ecléctico, con algo del mundo de Jim Hall y una buena dosis de Metheny (más de discos como "Beyond the Missouri Sky" que de sus otros trabajos eléctricos). Penetrantes ataques en single notes combinados con pequeños encadenamientos de acordes lo mostraron como un instrumentista inspirado.
Detrás Ponsard, de sonido rugoso, y Caizza, con un estilo muy cerrado sobre el ritmo, dieron sostén a la propuesta.
"Stella by Starlight" a la manera de Mancebos es inicialmente baladístico, con Capocci como líder del grupo, para pasar a un clima más potente a partir del solo de Gatti, que parece apresurar su desenlace.
"Sin palabras" mostró al grupo en uno de sus planos más originales. Tiene un ritmo quebrado con una frase sin definición que va quedando como atrasada. El tema es del grupo y evidencia, más que ningún otro, la faz lúdica del cuarteto, que desemboca en una suerte de canto onomatopéyico y muy rítmico para recomenzar la frase y alcanzar el final.
El cierre lo hicieron con "The Grove Merchant", un tema armado sobre un ritmo de shuffle a la Jazz Messengers, en el que se lucieron Capocci y Gatti. El trompetista hizo un solo con ideas coherentes y llamativa precisión, mientras que el guitarrista sumó a su sonido una suave distorsión que acercó esta composición al espíritu del rock.
Final con un auditorio agradecido por una muestra de elegancia y buen gusto, condimentos que enriquecen la propuesta.





