
Marcelo Alvarez, un tenor en ascenso
A los 41 años, el cantante cordobés sólo recibe elogios y es considerado por la crítica alemana como el heredero de Alfredo Kraus
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BERLIN.- Sin haber tenido el tiempo para debutar en pequeños teatros y ya desde sus inicios en Europa, cantando para grandes directores, la meteórica, pero excelentemente cuidada carrera de Marcelo Alvarez continúa presentándose como un ascenso permanente. La apertura de la temporada del Covent Garden en septiembre último, el lanzamiento de su tercer CD con arias francesas premiado en París, el debut en nuevos roles y una agenda programada hasta 2005 en escenarios de primera línea internacional, son una irrefutable confirmación de ese ascenso.
Con la simpática sonrisa que lo caracteriza y, lejos de toda veleidad, convertido en una joven estrella de la lírica, el exitoso cantante cordobés aparece en la última portada de la revista alemana Opernglas, como el " charmant tenor argentino" con el elogioso subtítulo de "legítimo sucesor de Kraus".
Ser uno mismo
"Para mí es un honor, pero no es el sueño de mi vida, porque me preocupo por cantar como siento y ser yo mismo", dice el cantante en diálogo con esta cronista. "Como tengo una técnica muy belcantista, bien me podría asemejar a Kraus. Pero también tengo una faceta por la cual me comparan con el joven Plácido Domingo. Creo que lo importante es que si me comparan con estos grandes tenores es porque estoy haciendo las cosas bien."
También en Inglaterra se suceden las loas al tenor, desde su fantástica aparición como el Duque de Mantua, en la nueva producción de "Rigoletto" que dio inicio a la temporada del Covent Garden, en septiembre último. Una gran pantalla en Londres y la transmisión en directo para todo el país, contribuyeron a la popularidad del acontecimiento.
"Aquí me consideran también "el nuevo Domingo". A él lo apoyaron hace veinte años, haciendo exactamente lo que están haciendo ahora conmigo: asegurarle al artista un número de nuevas producciones para cada año. Además, fue fantástico salir a la calle y que la gente me felicitara por "Rigoletto"."
El diario británico The Times comentó la función con exultante entusiasmo: "Marcelo Alvarez canta maravillosamente el duque de Mantua; con una elegancia tal en su fraseo, como no se oía desde los tiempos de Alfredo Kraus, pero con una voz aún más fresca y sensual. Mientras la mayoría de los tenores busca ganar la simpatía del público hacia el personaje, Alvarez interpreta al duque como un monstruo total, consiguiendo una profundamente perturbadora yuxtaposición de la transparente belleza de su canto y la sordidez de sus acciones".
Además de las descollantes apariciones en el escenario, su tercer CD con arias francesas, grabado nuevamente por Sony Classical, con la que tiene un contrato de exclusividad, ha sido lanzado desde octubre en algunos países europeos como Francia y Alemania, con muy buena recepción por parte de la crítica. Y aunque los planes de una campaña de promoción se hayan visto afectados por el ataque a los Estados Unidos de septiembre último, en enero de 2002 se lanzará en Nueva York, anticipando sus funciones de febrero en el Metropolitan.
"Estaba todo destinado para septiembre, pero después del ataque cambiaron muchas cosas para los sellos discográficos. Todavía estamos un poco desestructurados y recién ahora nos ponemos a reorganizar esta cuestión. Pero hay que seguir adelante y una forma de hacerlo es cantando."
Para la Argentina no se prevé ninguna presentación, pero es de suponer que el disco saldrá a la venta tras el lanzamiento en el mercado norteamericano. En materia de conciertos en el país, comentó: "La Argentina está difícil, porque las programaciones están atrasadas con respecto al exterior. O debe darse una casualidad, como esos diez días de vacaciones en abril último, en los que fui a la Argentina y abrí la temporada del teatro San Martín de Córdoba con "Rigoletto", algo que para mí fue un verdadero honor".
Además, su último CD recibió, el 4 del actual, el premio "Coup de coeur Amérique Latine", de la Académie Charles-Cros de París, en el marco del Mes Nacional Barroco Latinoamericano. El premio, que por sus compromisos en Italia no pudo recibir el propio Alvarez, es una distinción a la grabación más sobresaliente del año realizada por un artista latinoamericano.
Registro de una carrera
"Mis discos son un documento de lo que voy haciendo en mi carrera", agregó Alvarez, mientras anunciaba su próximo CD, también con música francesa, y el inicio de una etapa en la que afronta nuevos roles verdianos.
Otro momento vital en la carrera de un cantante es la elección acertada de los papeles que interpretará. Y como en cada meditada decisión que ha tomado Marcelo Alvarez al respecto, su solicitado debut en "La Bohéme" también será a lo grande: lo hará en la Scala de Milán, en 2003, con una nueva producción. Esperar los tiempos adecuados, elegir las salas de mayor excelencia y, sobre todo, permitirle a la voz una madurez natural para los personajes que aborda, han sido las claves de su éxito hasta hoy. "Creo que llegó mi momento. Voy a tener 41 años y considero también que ésa es la edad justa para debutar en el papel de Alfredo; mi voz está tomando un color mucho más lírico. Por eso también acepté interpretar "Un ballo in maschera" en 2005."
El Metropolitan, la Scala de Milán, el Covent Garden, la Bastille, la Staatsoper de Munich... Las casas líricas más importantes del mundo no dejan de ofrecerle sus prestigiosos escenarios a la maravillosa voz del tenor argentino. Y, ya sea con "Lucia di Lammermoor" o con "Romeo y Julieta"; con "Manon", "Werther", "Un ballo in maschera", o con "La Bohéme", los proyectos de Marcelo Alvarez parecen estar predestinados a un siempre exitoso futuro.
Sobre la despedida del difícil e ingrato papel de Alfredo en "La Traviata", explicó: "Prácticamente estoy en las últimas funciones. Es un rol que me dio mucha satisfacción, pero en el que Verdi exige mucho en el pasaje del tenor. ¡Y todo el éxito se lo llevan Violeta y el papá Germont!".
Este clásico le permitió al cantante, entre otras cosas, trabajar con una figura como Franco Zeffirelli y conocer a un gran maestro como sir Georg Solti. "El me convocó para una gira y después de que canté un aria me seleccionó. Conversamos durante dos horas y allí me predijo todo lo que le sucedería a mi voz, a la evolución de mi repertorio, las propuestas que recibiría. Solti me llenó de advertencias y sabios consejos. Todo lo que dijo es lo que me ha sucedido hasta hoy. Y ésa fue la última vez que lo vi, porque al poco tiempo murió."
Lejos de aquel 1992 en que sin saber siquiera lo que era un aria le apostó a esta vocación por el canto, hoy, los logros y los balances de su carrera le demuestran a Marcelo Alvarez que estaba en lo cierto.



