
"Me gusta que me subestimen"
Para esta placa, el cantante prefirió el inglés y hay un solo tema en español
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Enrique Iglesias eligió, otra vez, el inglés. El cantante español, hijo del gran Julio, parece haberle dado la espalda al mundo hispanohablante. Aunque en su nuevo disco, "7", ha incluido para la región una versión en español del tema "Addicted", primer corte de difusión, cuya adaptación titulada "Adicto" pertenece al argentino Coti Sorokin. Lo que asegura Iglesias es que sí está concentrado en su trabajo. "Me gusta que me subestimen -dijo en una entrevista-, porque eso es lo que me da ánimos y hace que cree un disco fantástico. Tengo que seguir probándome."
Iglesias ha editado siete discos, cinco en español y dos en inglés, y su obsesión hoy parecen ser, más que nunca, las letras de sus canciones, sobre todo en este álbum en el que se ocupó por primera vez de coescribir todos los temas.
"Quería concentrarme en el contenido lírico en ese momento -dijo hablando del álbum recientemente editado-. Al final del día una gran melodía es genial, pero las letras son lo que hacen que la canción sea atemporal. Intento ser lo más honesto posible en mi música, así que escribo sobre lo que está sucediendo en mi vida. Este álbum refleja el último año y medio, incluyendo las relaciones, aunque hay más canciones de lo normal que no hablan del amor. Pero es un disco personal. Me doy cuenta de que mientras menos invento en la canción, mejor ésta es. Cuando hago una historia, las letras no son tan fáciles de escribir. Cuando es algo real, salen por sí solas. No me quiero sentir como un estúpido cantando una canción ridícula en el futuro."
Casi en su mayoría, las canciones fueron escritas durante la extensa gira de más de cien conciertos que realizó en 2002 por los Estados Unidos, México, Europa y Medio Oriente, con su álbum "Escape" bajo el brazo. Justamente en Alemania del Este compuso el tema "Addicted". "El clima estaba feo y era deprimente. Por eso, tal vez, es oscura; nunca había compuesto una canción como esa. Pero pensé que era genial."
En "Escape", Iglesias regresó a sus influencias del rock de arena de los años 80, justo cuando la explosión de música latina en la que había empezado unos años antes había colapsado. El baladista demostró que podía rockear. Ahora, "7" lleva su evolución un paso adelante. "Esas raíces de los 80 todavía están presentes, pero no son tan obvias. Pienso que éste es un disco más completo. Realmente mi voz no está tan pulida, algunas de las voces son de la primera toma o de los demos. Pero eso lo hace más real para mí."
El título del disco, "7", queda más claro para sus seguidores latinos que para los anglohablantes. Siete también era el número que tenía en el equipo de fútbol en el que jugaba cuando era joven, en Miami, mientras escribía canciones en secreto.
El hijo de Julio Iglesias e Isabel Preysler, nacido el 8 de mayo de 1975 en Madrid (a los 8 años fue a vivir con su padre a los Estados Unidos), estudió la carrera de administración de empresas, en Miami, hasta que en 1995 le mostró sus habilidades como cantante al que sería su manager, quien hizo circular sus demos, pero con el nombre de Enrique Martínez. Sólo cuando consiguió el contrato con Fonovisa les avisó a sus padres que había decidido seguir el camino paterno.
No equivocó su vocación. En sólo tres años vendió más de 13 millones de discos. Fue el primer artista latino en llenar el Royal Albert Hall londinense por tres noches consecutivas. Alcanzó disco de oro en 13 países y platino en 14 países con "Escape". Su nuevo trabajo debutó en el puesto 31 del ranking general de la Billboard. No, no se equivocó.



