Mercedes Sosa cerró el Colón
Con un teatro repleto, la cantante tucumana ofreció un broche de oro
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Los músicos interpretaban Polleritas ; la gente estaba de pie y marcaba el ritmo con aplausos. No era la primera vez que Mercedes Sosa pisaba el escenario del Teatro Colón, tampoco era su debut acompañada por un organismo sinfónico. La particularidad de esa noche fue que la voz del folklore argentino resultó la principal encargada de la última actuación en esa sala, antes de su cierre para iniciar la nueva etapa de un plan de restauración que llevará más de un año y que terminará el 25 de mayo de 2008, cuando se reabra el teatro para los festejos de su centenario.
Durante el último mes, hablaron los que llevan adelante el Master Plan de restauración; algunos empleados del teatro debatieron con preocupación el proyecto y expresaron su disconformidad con algunos puntos que no consideraron demasiado claros; y hasta hubo quienes, vinculados directa o indirectamente, prefirieron que la última actuación fuera con otro tipo de propuesta artística (ballet, ópera o conciertos).
Pero todo eso (incluso el silencio oficial y la falta de discursos en esta última jornada artística) merece un análisis aparte.
Anteanoche, el público que colmó la sala (locales, extranjeros y algunas caras famosas) sólo estuvo atento a lo que la protagonista, su grupo, sus invitados y la Orquesta Estable del Colón tenían para ofrecer. Mercedes Sosa dio un concierto embellecido por diferentes aspectos. Ante todo, por su voz, pero también por el repertorio elegido; por algunos de los músicos a los que convocó especialmente; por la síntesis instrumental que buscó su director musical para aprovechar al máximo los recursos del grupo, durante la primera parte del programa, y por el ensamble, en la segunda parte, con la orquesta que dirigió Pedro Ignacio Calderón.
Un examen minucioso de cada uno de estos elementos por separado puede mostrar altibajos. No todas las segundas voces que la acompañaron fueron para destacar. Y por el lado de las orquestaciones se puede decir que hubo de esas que vistieron las canciones con recato, otras que aportaron alternativas (las de Gabriel Senanes) y las que incluyeron sutiles detalles (Popi Spatocco, por ejemplo, escribió líneas para los aerófonos que acercaron la sonoridad de la comparsas de los carnavales norteños, al momento de "La Celedonia Batista", tema que, además, contó con la presencia de su autora, la cantante Teresa Parodi). Por todo lo anterior, hay que destacar que fue el conjunto lo que permitió alcanzar, a lo largo del espectáculo, la emoción del público y la belleza de las interpretaciones.
Lo que Mercedes Sosa mejor sabe interpretar es música popular argentina, especialmente la que se considera folklórica. De ahí que se destaquen títulos de ese cancionero en sus repertorios. Anteanoche se escucharon "El otro país", "La tempranera", "De fiesta en fiesta", "Chacarera del fuego" o "Doña Ubenza". Pero también su recital tuvo bastante de otras músicas que suele visitar: "Los mareados", "Naranjo en flor" (con Rubén Juárez), "Un vestido y un amor", "Vuelvo al Sur", "De Buenos Aires morena" y "Todos los días un poco", entre otros.
Generar el encuentro
La variedad tiene que ver con que esta cantante no se amolda a cualquier situación. Con ella sucede algo distinto. Ultimamente, genera las situaciones a partir de lo que mejor sabe hacer y suma aportes constantemente, sin concesiones que puedan desentonar dentro de su propuesta artística. El viernes último cantó en el Parque Roca, en un escenario al aire libre, para la apertura del encuentro Músicas de Provincia. Ahí llevó un repertorio con muchos temas de autores e intérpretes que estuvieron para acompañarla. Las características del recital de anteanoche eran distintas. Sin embargo, ensambló con elegancia su garganta a los sonidos de la orquesta estable sin resignar su costumbre de invitar. Llamó a unos cuantos amigos: Carmen Guzmán, la mexicana Guadalupe Pineda, Teresa Parodi, Rubén Juárez, Walter Ríos, Alberto Rojo y Juan Falú.
"Vamos a empezar cantando", dijo, como breve presentación del primer tema, "Romance a la luna tucumana". Y a pesar de que la primera parte fue muy formal y sólo pasados unos cuantos temas soltó algunos comentarios -hasta reprendió a uno de sus asistentes-, la voz "cantada" con toda su calidez se impuso hasta el final de la actuación, cuando el público, de pie, aplaudía al compás de la orquesta.

