Mercedes Sosa triunfa en Berlín
Recoge la adhesión incondicional del público en sus recitales en la capital alemana
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BERLIN.- En la ciudad alemana de Bielefeld cinco chicas se le acercaron al cabo del concierto, la saludaron con una reverencia y se arrodillaron ante ella. En otro punto de la gira, una mujer le obsequió un collar de piedras con poderes a modo de talismán, diciéndole que esto la protegería; y otra fan que la sigue de ciudad en ciudad le entregó sus flores, como siempre desde hace 15 años.
Todo esto lo contaba un manager de Mercedes Sosa en las bambalinas de la gigantesca Philharmonie de Berlín la noche del 1° de mayo, mientras que una ovación interminable pedía que la cantante regresara al escenario.
Y es que el cariño con que el público alemán recibe a nuestra Mercedes Sosa se acerca a la devoción. Bastó con que se pusiera de pie haciendo un ocho con un pañuelo blanco mientras cantaba, con su voz enorme y conmovedora, "Cambia, todo cambiaÉ", para que los berlineses, acompañando el canto al unísono, estallaran en aplausos en medio de la canción. O que llegara al estribillo del "Himno de mi corazón" de Miguel Abuelo, o que anunciara clásicos como "Años" de Pablo Milanés, "Gracias a la vida" o la imperdible "María, María" del final.
En una exitosísima gira de cuarenta días que comenzó en Italia (Cremona, Florencia, Venecia y Udine), continúa en Alemania (Bielefeld, Hamburgo, Bremen, Hannover, Berlín, Düsseldorf, Munich, Francfort), y seguirá por Holanda, Bélgica e Inglaterra, para regresar a Alemania para el concierto final en el Liederhalle de Stuttgart, el 20 de este mes, Mercedes Sosa luce el mejor de sus ánimos y transmite en el escenario una energía extraordinaria.
"La gira es densa, larga y por eso mismo estoy llevando una vida muy disciplinada -comentó la cantante en conversación con La Nación -. Y luego, ese orden se nota lógicamente en la garganta, que reacciona de acuerdo con la comida que uno le da. Cuando se canta, la vida tiene que estar dedicada al canto, y esto obliga a una manera de ser totalmente distinta al común de la gente; a tener una disciplina. Cuando una se aparta de ella, se paga un precio muy caro."
Ahora, los más jóvenes
Asociada a los festivales de la canción política de Berlín oriental en los años del muro, al lado de otras figuras argentinas como León Gieco y Víctor Heredia, los berlineses reconocen en ella la imagen de América latina.
"Mercedes Sosa representa toda una ideología y una trayectoria desde los 70, por lo cual los simpatizantes de la izquierda la siguen y la admiran. Para nosotros, los alemanes, y en este país que fue uno de los que mejor la trataron durante su exilio, ella es el símbolo de la lucha contra la dictadura", explicaba una mujer del público.
Por otro lado, Sosa acaba de ser descubierta por las generaciones más jóvenes, que se inclinan por las manifestaciones artísticas latinoamericanas "Para mí -respondía otra persona, de menor edad- lo fascinante de esta mujer es su voz y esa música tan poderosa. A pesar de no poder entender las letras, hay algo de su mensaje que me llega profundamente".
Ligada con ideologías, y no sólo con lo estrictamente musical, Mercedes Sosa conquista al auditorio con sus clásicos más esperados y con creaciones recientes como por ejemplo "La chacarera del olvidao" con la que cerró su primera parte.
"Para quienes la seguimos es importante ver que renueva su repertorio constantemente, y que intenta ofrecernos músicas nuevas -agregó una fan-. Que no se ha dormido sobre sus viejos hits."
"En efecto, -dice Sosa- estoy asociada desde hace muchos años con la ex RDA. En épocas del Tempodromo (una gran carpa donde se juntaban jóvenes de Occidente y de Oriente) yo hacía de puente de unión entre las dos Alemanias. El último año en que se hizo ese festival los chicos lloraban y yo les decía: "Bueno, no lloren, porque ahora tienen que organizar esto mismo en apoyo al gobierno, para que nada de este esfuerzo haya sido en vano". Y este año, en febrero, justamente retomaron el festival, con la presencia de León Gieco."
Pero la incansable Mercedes Sosa, además de llevar adelante una extenuante gira de conciertos, se toma el tiempo de recibir a agentes que vienen desde Grecia para verla, o de aceptar una invitación por un par de días a Colombia, pasar por Madrid, Roma y, por supuesto, estar presente el 7 de junio para recibir una condecoración por los derechos humanos en Hayfa, Israel, frente a 13.000 estudiantes. Mientras tanto, vaya donde vaya, una procesión de gente que desea estrecharle la mano la estará esperando en la puerta de su camarín.




