
Meshell Ndegeocello, una artista del mundo en tierras africanas
La bajista, cantante y compositora participó del festival de jazz de Ciudad del Cabo, antes de su show de hoy, en el Coliseo
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CIUDAD DEL CABO.- ¡Oh, Captain! ¡My Captain! Culpa de un profesor de la Duke Ellington School of the Arts de Washington DC, tan inspirador como John Keating, el que encarnaba Robin Williams en La sociedad de los poetas muertos, fue que Michelle Lynn Johnson (nacida en una base militar de los Estados Unidos en Berlín) decidió, a sus 17 años, rebautizarse como Meshell Ndegeocello. Casi tres décadas después de haber elegido un nombre que en la lengua bantú swahili significa "libre como el viento", Meshell está en África, el continente del que proviene su nombre artístico.
En lo que parece ser una semana de emociones intensas, la bajista, cantante y compositora (también activista queer) debutó el sábado pasado en el escenario Basil "Menemberg" Coetzee del prestigioso festival de jazz de Ciudad del Cabo, que este año celebró su decimoséptima edición. Y esta noche debuta en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, donde intentará sintetizar una trayectoria que comenzó con The Plantation Lullabies (1993) y que alcanzó un pico con Cookie: The Anthropological Mixtape (2002), un álbum que, adelantado a su tiempo, parece anticipar el sonido de artistas como Kendrick Lamar.
Estar en tierras africanas implica, para ella, una experiencia interesante y emotiva. "Siendo afroamericana, siento que aquí están nuestros orígenes, las raíces que nos ayudan a entender de dónde venimos y cómo somos. Sudáfrica me parece un país especial y hermoso."
Mientras conversamos en un sillón del Southern Sun Hotel, la cantante Cassandra Wilson pasa, le guiña un ojo y le hace una broma a Meshell. Ella sonríe y cuenta: "Con Cassandra nos conocemos desde hace un buen tiempo, somos parte de la Black Rock Coalition [el colectivo de artistas neoyorquinos dedicado a promover la libertad creativa y los trabajos de los músicos de color, fundado por Vernon Reid, guitarrista de Living Colour; Greg Tate, periodista del Village Voice, y otros en 1985]. Ella es una mujer encantadora, realmente amorosa; es asombroso estar con ella. Es alguien con quien he querido colaborar durante mucho tiempo. En el estudio, usualmente lo que trato de hacer es generar el mejor clima para que la otra persona se sienta cómoda. Cuando grabamos la canción «The Chosen», como era un disco de jazz, había otros músicos en el estudio. Pero de todos modos pasamos un gran momento".
Meshell ha desarrollado una extensa carrera como sesionista, con colaboraciones con artistas como Madonna, Alanis Morissette y los Rolling Stones. Sobre la grabación de "Saint of Me", el tema que grabó con las Majestades Satánicas para Bridges to Babylon (1998), guarda un gran recuerdo. En parte, porque compartió créditos con el gran tecladista Billy Preston, histórico colaborador de los Beatles, Bob Dylan, Ray Charles y Eric Clapton, entre otros. Pero además porque los Stones son una de sus bandas favoritas: "Soy fan de Bill Wyman, adoro su groove y el modo en que interpretan los blues. Mi trabajo fue a solas con Mick, que era el encargado de producir ese tema en el estudio. En estos casos no hay que perder el foco de que soy una profesional y debo estar al servicio de la canción."
La misma flexibilidad que ha tenido en sus colaboraciones es la que define su carrera. Virtuosa y groovera, Meshell se mueve cómoda en el terreno de la canción de autor y ha recorrido prácticamente todas las músicas negras: funk, soul, reggae y hip-hop. Eso es lo que mostró en su exitosa presentación en el festival, acompañada por el guitarrista Chris Bruce, el tecladista Jebin Bruni y el baterista Abraham Rounds.
A la hora de definir qué significa ser una artista de jazz en el siglo XXI, Miles Davis aparece como una especie de gurú. "Aportó una gran claridad, especialmente en los últimos trabajos de su carrera, a nivel conceptual. En You're Under Arrest (1985), por ejemplo, versionó a artistas del pop como Cyndi Lauper. Eso significa que cualquier estilo de música puede ser la base para la improvisación", asegura. "Hoy en día, el cartel de un festival de jazz funciona como una advertencia para que el público sepa que habrá distintos tipos de música, distintos colores y distintos ritmos. La música es solamente música y lo que la gente quiere, en general, es escuchar algo bueno, pasar un buen momento. El jazz está evolucionando constantemente, y eso es maravilloso."
En los últimos tiempos, Meshell no sólo ha lanzado sus propios discos, como Comet, Come to Me (2014), sino que se ha enfocado en producir a otros artistas. Hace algunas semanas, se metió en el estudio con el saxofonista Marcus Strickland para hacer un álbum que Blue Note lanzará la semana próxima: "Siento que ya dije casi todo lo que tenía para decir. Como soy mayor que muchos músicos, creo que puedo sacarle jugo a mi experiencia como productora. Me interesa ayudar a los músicos más jóvenes a encontrar la mejor forma de expresar aquello que tengan para decir. Me interesa ver qué tienen para decir los artistas emergentes. Para mí, es mucho más interesante que producir a alguien con una trayectoria atrás".
Meshell Ndegeocello
Teatro Coliseo, M. T. de Alvear 1125.
Hoy, a las 21.
Entradas, desde $ 440.
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