Música para evocar el mejor cine

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25 de agosto de 2001  

Recital del Ensemble Instrumental "Novarmonia". Música escrita para cine por Ennio Morricone y Nino Rota. Arreglos y dirección: Enrico Blatti. Conciertos del Mediodía. Mozarteum Argentino. Teatro Gran Rex. Miércoles 22 de agosto.

Nuastra opinión: bueno.

El miércoles último al mediodía, durante una hora, el público que llenaba la sala del Gran Rex recordó imágenes de un cine que tres décadas atrás aún figuraba entre las adicciones de los argentinos: "Nápoles millonaria", "Amarcord", "La strada", "Ocho y medio" y otras que se aproximaban a Fellini con buenas intenciones. El Ensemble Novarmonia interpretó fragmentos de bandas sonoras que no fueron escritas para ser escuchadas aisladamente, aunque están cargadas de un poder evocativo capaz de provocar el aplauso emocionado.

En realidad, esos aplausos estuvieron destinados sobre todo a los instrumentistas del conjunto italiano, un grupo de jóvenes virtuosos de notable solvencia profesional, gracias a los cuales, música lineal y sin los contrastes de las composiciones cuyo objetivo es la pura audición, sonó especialmente agradable y vigente.

Grandes intérpretes

El arreglador y director Enrico Blatti, un personaje de evidentes condiciones histriónicas, impregnó todo el recital de comunicativa simpatía, mientras los diez integrantes del conjunto respondían con notable identificación e inmediatos reflejos. Si hubiera que escoger a alguno de ellos, después de subrayar las cualidades de la flautista Rosella Montanari, la oboísta Annarita Argentieri, el clarinetista Raffaele Covello o el contrabajista Maurizio Luciani, habría que nombrar a Nicola Chesti, un brillante poliinstrumentista a cargo del trombón, la trompa, el bajo y la percusión.

El programa incluía composiciones de Ennio Morricone y Nino Rota, con innegables ventajas para el segundo, un músico actualizado, imaginativo e inspirado que, con justicia, trascendió al catálogo de creadores italianos destacados del siglo XX. Como se trata de música que no fue pensada para funcionar de manera autónoma, el show desplegado por el conjunto sirve para animar sus espacios de monotonía. En los bises con que Novarmonia respondió a los sinceros aplausos del público hubo un momento fuertemente afirmativo, cuando sonó una composición de Astor Piazzolla, sanguínea, meridional y plena de una vitalidad con la que (al menos aquí, en Buenos Aires) no pueden competir las creaciones de sus colegas peninsulares.

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