Paula Almerares debutó en el Met

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12 de enero de 2002  

Para la cantante argentina Paula Almerares, la segunda fue la vencida: anteanoche hizo su debut en el Metropolitan Opera House, encarnando a la Rosina de "El barbero de Sevilla", de Rossini.

Almerares había sido contratada como cover (reemplazo) en el célebre teatro lírico de Nueva York el año último, para la producción de "La Traviata", pero en aquella oportunidad no se dio la posibilidad de cantar.

En cambio, anteayer, cuando faltaban tres horas para que se levantara el telón, la soprano platense recibió la llamada telefónica más esperada. "Parece que la señora Ruth Ann Swenson no está bien, así que necesitamos que vengas al teatro", le informaron.

Efectivamente, la cantante norteamericana no pudo ser de la partida, y cuando Paula llegó al teatro se encontró con que su nombre ya figuraba en las marquesinas, junto con Dwayne Croft en el papel de Figaro, con el especialista rossiniano Juan Diego Flórez como el Conde de Almaviva, Paul Plishka como el Doctor Bartolo, Simone Alaimo como Don Basilio y la dirección de Yves Abel.

Con el ritmo vertiginoso propio de la ocasión, adentro ya la esperaban con el vestuario para asumir el papel de Rosina, nada menos que en la noche del estreno de "El barbero...".

Y, según cuenta la propia Almerares en diálogo telefónico con LA NACION, el debut más esperado salió perfecto. "Fue maravilloso y estoy muy feliz por cómo anduvo todo. En general soy muy crítica conmigo misma, pero creo que me fue muy bien. Agradezco a Dios la oportunidad", dice, al día siguiente de la función, con una alegría lógica e inocultable.

Es que, como les ha ocurrido a muchos cantantes, los comienzos de una carrera brillante suelen cimentarse sobre estos momentos únicos, en los que se debe salir al toro, literalmente, sin anestesia.

Ensayos sin orquesta

Anteanoche, la cantante argentina, que en octubre último se lució en el Colón como la Nannetta del "Falstaff" verdiano, entró en el Met sin un solo ensayo en la sala: "No tuve ensayos ni en el escenario ni con la orquesta", cuenta Almerares.

La cantante explica que, como ocurre normalmente con los cantantes covers, "hice algunos ensayos en salas pequeñas, con piano. Los que cubrimos no tenemos posibilidad de pisar el escenario".

Además, la producción de John Cox no era sencilla para realizar. "Se usa el escenario giratorio y los cambios de escena y vestuario se hacen allí mismo", comenta.

Pero Almerares enfrentó el desafío con mucha solvencia, según sostiene, gracias a su experiencia en el Colón. "En un momento me pasó una cosa extrañísima: pensé que estaba en el Colón. Es que el Colón hizo que me acostumbrara a la magnitud de una sala de este tipo, cosa que tal vez no les pasa a los cantantes que vienen de Europa."

La soprano, nacida en La Plata en el seno de una familia de músicos, cuenta que, más allá de la tensión del momento, pudo disfrutar de la función también gracias a la profesional contención no sólo de sus colegas en el reparto sino también de todos los que ponen en movimiento el Met. "Está todo preparado como para que sólo pienses en cantar", asegura.

Pero lo más importante es que el debut de Almerares, en un reemplazo producido justo en la noche del estreno, parece haber dejado satisfechas a las máximas autoridades del teatro neoyorquino. "Recibí los agradecimientos de todos: Levine, Volpe, Fischer", comenta con naturalidad, al referirse a la plana mayor del Met.

De La Plata a Nueva York, Paula Almerares acaba de dar un paso notable para el futuro de su carrera.

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