Radek Baborák: Daniel Barenboim fue su mentor, Seiji Ozawa uno de sus maestros y la orquesta de cuerdas Prague Chamber Soloists, su pasión
Con el concierto de la orquesta de cuerdas, esta noche el Mozarteum Argentino inicia su temporada 2026 en el Teatro Colón
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Podría decirse que todo solista inteligente es también, en acto o en potencia, un buen director. No es cuestión tanto de virtuosismo como de perspicacia: ver el todo desde la parte. Los casos son varios, aunque no innumerables, y el checo Radek Baborák es uno de ellos. Como suele pasar, no fue una sentida limitación del instrumento lo que lo hizo moverse de la fila al podio; fue más bien una inquietud de pensar y hacer la música también de otra manera, sin renunciar al papel de solista.
“Empecé a tocar el corno de muy chico, a los ocho años, y debuté con una orquesta a los diez -cuenta Baborák-. Mientras tocaba el corno, mi formación musical tuvo también otros intereses, como tocar en ensambles diferentes, estudiar teoría musical, además de investigar aspectos del propio instrumento. Y entonces, después de ver en vivo a muchos maestros famosos, quise hacer lo mismo y combinar mis actuaciones como solista de corno con la dirección, del mismo modo que Daniel Barenboim, mi mentor, hace con el piano y la dirección de orquesta. Tengo que confesar que más allá de la fascinación del repertorio para corno, el estudio de partituras es mi más gran placer profesional”.
En esa doble condición de solista y director se podrá escuchar a Baborák este lunes, cuando, al frente de la orquesta de cuerdas Prague Chamber Soloists, inaugure la temporada de conciertos del Mozarteum Argentino en el Teatro Colón.
El programa incluye el Divertimento en fa mayor, K. 138/125c “Sinfonía de Salzburgo n.º 3”, de Wolfgang Amadeus Mozart, el Concierto para corno y cuerdas n.º 1 en re mayor, Hob.VIId:3, de Joseph Haydn, la Simple Symphony para orquesta de cuerdas, op. 4, de Benjamin Britten, Romance para corno y cuarteto de cuerdas, op. 3, de Leone Sinigaglia, y “La muerte y la doncella”, de Franz Schubert en el arreglo para orquesta de cuerdas que hizo Gustav Mahler del Cuarteto n.º 14 en re menor, D. 810. Es decir, un arco cronológico y de estilo muy generoso. “El programa fue concebido, por un lado, para mostrar la riqueza del repertorio para ensamble de cuerdas y de sus obras más representativas”, explica Baborák. “A la vez, siempre que armamos programas en los que domina un tipo de instrumento, ya sean cuerdas o metales, es importante que se toque una variedad de estilos. Mis solos de corno añaden todavía más variedad al programa. Estoy seguro de que el público no se va a aburrir”.
Lo que más llama la atención es el Romance, de Sinigaglia, compositor muy rara vez tocado que murió en 1944 durante la ocupación nazi en Turín. “Creo que Sinigaglia es esencialmente desconocido. Yo también descubrí su nombre y su obra de casualidad, en un documento en el que se lo mencionaba entre los alumnos de Antonin Dvořák en Praga; tomó clases particulares con él casi dos años. Toda su vida, hasta su trágico final, me resulta muy conmovedora. Específicamente en la pieza que tocaremos, que corresponde a su obra temprana, siento que hay algo especial. Es como si algunos compositores, entre ellos Sinigaglia, hubieran nacido no solamente con el talento para la música sino con cierto don para la profecía. El Romance para corno y cuerdas parece reflejar todo. Además, esta pieza me gusta porque no es la típica pieza en la que el corno domina, sino que más bien, hacia el final, se integra en las cuerdas y entonces la voz del corno queda entretejida con ellas”.
-En el caso del arreglo de Mahler del cuarteto de Schubert, me gustaría saber cómo entiende usted esa intervención. Aun cuando los dos enfoques participen del mismo espíritu vienés, ¿la pieza tiene que sonar más mahleriana que schubertiana?
-No solamente Mahler, también Bruckner y Dvořák y muchos otros recibieron el influjo y la inspiración de Schubert. Y no exclusivamente por la música, sino incluso por la elección de los temas o textos con los que él trabajó. El tema de la Muerte y la Doncella fue tratado mil veces, sobre todo en el Renacimiento, y el asunto y algunos temas del cuarteto son para Mahler fuente de inspiración. Por ejemplo, el principio de la pieza evoca en algunos aspectos el principio de la Quinta sinfonía de Mahler. Sí, sí: ¡Schubert era un genio! Y para contestar su pregunta directamente: es Schubert al cien por ciento, puro y auténtico Schubert. Lo que hace Mahler es dividir la cuerda en secciones y añadir una octava a la parte de cello, en el contrabajo. Pero esto, a su vez, sirvió de impulso para que otros se animaran a arreglar otros cuartetos para una orquesta de cuerdas grande.
-Alguien que dirigió admirablemente este arreglo de Mahler fue Seiji Ozawa, uno de sus maestros. ¿Qué recuerdos le quedan de él?
-Seiji fue un verdadero modelo para mí, y los mejores conciertos míos fueron con él, ya sea como solista, como parte de sus orquestas en los festivales o con la Filarmónica de Berlín. Y él fue mi maestro en la dirección y quien más me apoyó. Tuve el honor de estar en el escenario con él y de ser su asistente, por ejemplo en el proyecto de la Novena sinfonía de Beethoven en el que yo dirigí los dos primeros movimientos, y él, el tercero y el cuarto, cuando yo estaba ya tocando en la fila de la orquesta. No era solamente un músico brillante, excepcional, sino también una persona que contagiaba alegría. Le interesaban infinidad de cosas, y le encantaba divertirse con nosotros, sus colegas músicos, y a nosotros con él. La verdad es que lo extraño mucho.
Para agendar
Prague Chamber Soloists. Dirección: Radek Baborák. Función: hoy, a las 20. Sala: Teatro Colón, Libertad 621. Programa: Divertimento en fa mayor, K. 138/125c, "Sinfonía de Salzburgo n.º 3″, Mozart; Concierto para corno y cuerdas n.º 1 en re mayor, Hob.VIId:3, Haydn; Simple Symphony para orquesta de cuerdas, op.4, Benjamin Britten; Romance para corno y cuarteto de cuerdas, op. 3, Sinigaglia; La muerte y la doncella, arreglo orquestal del Cuartetopara cuerdas n.º 14 en re menor, D. 810, Schubert-Mahler
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