Saxofones que tienen alma de bandoneón

Mauro Apicella
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9 de mayo de 2003  

"Lastima, saxofón, mi corazón / tu ronca maldición maleva/ tu lágrima de ron me lleva, hasta el hondo bajofondo/ donde el barro se subleva."

Antes de que algún tanguero de ley ponga el grito en el cielo hay que aclarar que la palabra cambiada en la transcripción de este fragmento de "La última curda" no es una afrenta al bandoneón (ni al genial Cátulo Castillo). Es sólo una manera de señalar que cada vez son más los saxofonistas que ponen su sonido dulce o áspero al servicio de la música de Buenos Aires.

En algunos escenarios porteños se puede ver a Miguel De Caro -de larga trayectoria y con varios álbumes en su haber- o al cuarteto de saxofones Del Tercer Mundo, creado en 2001 y con un material recientemente editado, "Callejeando". Del grupo D´Coté se puede encontrar el segundo CD, "Saludos", publicado a fines del último año. Con saxos de cuatro registros y clarinetes, este combo profundizó la búsqueda de su primer trabajo discográfico hasta dar en la reciente placa con buenos arreglos para un repertorio ciento por ciento tanguero. Allí hay piezas de Domingo Federico, Emilio Balcarce, Láurenz, Pugliese, Dames y Julián Plaza.

El último disco de Jorge Retamoza, junto a Tango XXX, se llama "Balvanera" y Pablo Porcelli apareció, meses atrás, con "Distancias". "Cualquier instrumentista puede tocar algún tango de vez en cuando. En mi casa siempre se escuchó y fue difícil evitarlo -confiesa Porcelli-. Al principio te puede sonar exótico, pero es sólo hasta que realmente lo escuchás. El saxo tenor se parece a la voz del hombre y es expresivo como el bandoneón. Son dos instrumentos que suenan a partir de un diafragma. Cuando grita o ronca el saxo habla del tango, de su parte emotiva."

En el álbum anterior, "Sin rodeo", el músico transitó por el jazz, el funk, la fusión y coló un tema propio, "Nostalgias de un destino", como primer acercamiento a las melodías y armonías del tango.

"Lo curioso -reconoce- es que fue el tema que más me gustó de ese disco. Es con el que más me identifiqué. Desde entonces pasaron muchas cosas en el país que nos hicieron mirar para adentro. Y eso me llevó al tango, aunque el jazz siempre estará presente, porque de ahí vengo."

"Distancias" contiene temas de Porcelli y varios clásicos, como "Uno", "Malena", "Los mareados" y "Sur", casi siempre con su instrumento como protagonista y un mínimo acompañamiento que ayude a subrayar la belleza melódica de esos temas tradicionales. "Traté de que fuera lo más melódico posible. Fue como un disco de baladas pero dentro del tango", admite.

Porcelli ya está pensando en un próximo CD que una al primero y al segundo. "En el último falta la improvisación. Creo que el tercero será el reflejo del sonido en vivo", promete.

Un lenguaje personal

Entre las llaves, boquillas y cañas de sus tenores y altos, Jorge Retamoza es uno de los músicos que más camino han recorrido dentro del género y, especialmente, en la composición. También arribó desde el jazz con la inquietud de encontrar una identidad. "La idea surge porque quería buscar un lenguaje que me permitiera ser más personal. Siempre toqué con gente del jazz. Pero al tener interés por la composición y los arreglos sentí que lo que me sonaba iba para otro lado."

El primer paso fue un dúo de saxo y guitarra que hoy define como algo "primitivo, incipiente". "Luego tomé el trabajo de los violinistas y bandoneonistas, me fijé en la escritura de Piazzolla y de otros para que lo mío tuviera un sustento. También me gusta la estética de (Eduardo) Rovira, que es más árida, angular y sin tonos pastel. Cada paso se va modificando por la aparición de nuevos elementos porque nunca pensé en hacer tango tradicional."

Con sus tres producciones, "Violentango", "Policial argentino" y "Balvanera", Retamoza sigue construyendo su espacio dentro del género como compositor e intérprete de un instrumento poco habitual para la música que creció en las orillas del Río de la Plata. "Cualquier cosa que suene distinta en algún lugar tiene resistencia, más allá del instrumento que toques. En este caso, si hubiera que hablar de una limitación es que casi no hay atriles para el saxo en grupos chicos ni orquestas; tampoco antecedentes."

Pese a esto, el saxofonista y su Tango XXX (bandoneón, contrabajo, batería y piano) se ganaron el respeto del público local y del que los escuchó en teatros y clubes de jazz durante más de 20 conciertos realizados en dos giras por España.

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