
Tras la canción perfecta
U2 acaba de lanzar "How to Dismantle an Atomic Bomb", el nuevo disco en el que la banda irlandesa suena más simple y concreta
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¿Se acuerdan de la tapa de “All That You Can’t Leave Behind”, el disco anterior de U2, que la banda irlandesa editó en 2000? Ahí estaban Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen, parados en medio de un aeropuerto, con sus valijas y sus pertenencias más preciadas que nunca pudieron dejar atrás. En aquel momento, no se sabía si U2 iba o venía, si había aterrizado o estaba a punto de despegar hacia alguna nueva experiencia sonora.
Finalmente, aquella imagen de “All That You Can’t Leave Behind” representó el regreso a casa de U2 y, el disco, otra vuelta de tuerca del viejo truco de “volver a las raíces”. Exito asegurado. Para los músicos y para sus seguidores en todo el mundo. Canciones con marca y estilo U2.
Cuatro años después, la portada de “How to Dismantle an Atomic Bomb” (Cómo desactivar una bomba atómica) muestra a los mismos personajes del aeropuerto, pero confortablemente sentados en un sillón. Y uno puede suponer que no se trata de cualquier sillón, sino del más cómodo de la casa, ese que se elige para ver televisión, escuchar música, charlar con amigos, disfrutar de la familia o, simplemente, echarse a descansar.
Entonces, si hace cuatro años U2 volvió a casa (probablemente con la fórmula de “la canción perfecta” escondida en sus maletas), ahora lo encontramos ya instalado en el hogar, relajado, feliz con “su lugar en el mundo”. De allí parecen surgir las canciones de este disco, con guiños esperanzadores hacia el futuro y melodías con un sentido de la épica que sólo la dupla Bono-The Edge puede componer.
Quizá por eso la banda se deshizo del productor Chris Thomas (Sex Pistols, Paul McCartney) con el que había comenzado a grabar el álbum en 2003 y reclutó, a principios de este año, a Steve Lillywhite, productor de sus primeros discos (“Boy”, “October” y “War”). ¿Quién mejor para rescatar aquel espíritu adolescente y, al mismo tiempo, resaltar el carácter clásico de la banda que quiere ser “la más grande del mundo”?
Concepto moderno
U2 es cada vez más simple, más concreto. El primer corte de difusión es el tema uno, el muy rotado “Vertigo”, con su cuenta inicial en no tan perfecto castellano (“uno, dos, tres, catorce”). Y muy probablemente el segundo sea el track dos, y el tercero, el tres. Así ya lo hizo en “All That You Can’t Leave Behind” y el concepto moderno, pergeñado en la era del CD, que indica que los primeros temas de un disco se escuchan más que los últimos, parece un poco corto, demasiado básico para un grupo que lleva 25 años en la industria y se encuentra en permanente libertad creativa. Pero funciona.
En “How to Dismantle an Atomic Bomb”, Bono habla con Dios y con el diablo, busca respuestas y ofrece alternativas: “Necesitamos amor y paz”, canta en “Love and Peace or Else” y la idea se repite a lo largo del álbum.
Está la guitarra filosa de The Edge, las melodías de bajo con peso, la batería de Larry Mullen como (permitan la metáfora futbolera) un número ocho que no luce en la cancha, pero que siempre está donde debe y que juega más para el equipo que para la tribuna. Y está la voz de Bono, que parece haber encontrado un registro del que su padre, amante de la ópera que falleció en 2001, estaría orgulloso.
De allí “Sometimes You Can’t Make It On Your Own”, un tema en el que la emoción penetra hasta los huesos: el adiós a un padre hecho canción. “Escúchame, necesito que lo sepas, no tienes que irte solo. Y sos vos cuando me miro al espejo, y sos vos cuando no levanto el teléfono... Peleamos todo el tiempo. Vos y yo, está bien. Somos la misma alma. Vos sos la razón por la que canto.” Un lamento conmovedor, que reproduce el sentimiento de pérdida con la sabiduría de la experiencia propia.
Las once canciones del álbum (doce en la edición de lujo, con DVD) están guiadas por la redención humana en palabras y el clima épico en música. La encantadora “Original of the Species” (con un piano que lleva la canción lejos, muy lejos de aquí), el susurro alegre de “All Because of You” (en la que Bono admite y hasta casi pide perdón por el egocentrismo de su estrella interior), el in crescendo inicial de “City of Blinding Lights” (en el camino de “The Joshua Tree”).
U2 suena cada vez más a U2, si eso es posible. La línea final del círculo que trazó esta banda después de un cuarto de siglo con la misma formación se cierra en “Fast Cars”, el tema bonus track para fanáticos que cita a “Seconds”, del álbum “War”. “¡Qué bueno revisitar la adolescencia desde la madurez aunque más no sea por unos instantes”, habrán pensado estos cuatro hombres-estrellas pop. Y ahí están, con la fórmula secreta de la canción perfecta bien guardada en un rincón fuera del alcance de la mano ajena en el laboratorio de Dublín (sólo la banda y su amigo Daniel Lanois, que ronda por las canciones de este disco como oído absoluto, tienen acceso).
Confiados, cómodos, con esperanza y a pesar de que el mismo Bono haya estrechado en los últimos años un vínculo peligroso con la política mundial. Tan egomaníacos como siempre, grandilocuentes e irlandeses. Religiosos en tiempos de necesidades, tratando de explicar cómo se desactiva esta bomba atómica en la que vivimos.
Opciones
- La decisión de comprar el disco de U2 no será tan simple. Es que el álbum se edita en tres versiones: la más sencilla, a precio standard, que incluye sólo el CD; otra que suma un DVD y, finalmente, la lujosa edición limitada que al CD y DVD agrega un libro de 48 páginas, con fotos, dibujos, letras y poemas hechos por los músicos. Además, están el simple con “Vertigo” y “Are You Gonna Wait Forever” (no incluido en el CD), el maxisingle con “Vertigo” en dos versiones y “Neon Lights”, de Kraftwerk, y el DVD single con dos registros en vivo de “Vertigo”, fotos y “Are You Gonna Wait Forever”.
- Acompañan esta nota fragmentos de las canciones "Vertigo" y "SometimesYou Can´t Make It on Your Own", del disco "How to Dismantle an Atomic Bomb" de U2




