
Un gran músico con alma de niño
Deja un repertorio para chicos y grandes
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Hay personas que se hacen famosas cuando no están. Quizás eso sea lo que pase con Sebastián Monk, que peleó durante más de un año contra una enfermedad que todavía no tienen cura y anteanoche, a los 43 años, dijo adiós. Sebastián era pianista, compositor y autor de canciones. Compuso para chicos y para grandes, la mayoría de las veces de manera lúdica. Ese era uno de sus sellos creativos que fue acompañado por mucha imaginación y gran talento.
Era bien conocida su labor dentro de la producción de música para chicos hasta que un día comenzó a publicar discos para grandes. Fue entonces que desplegó su histrionismo en escenarios porteños en horarios en los que los nenes ya tienen que ir a dormir y los grandes pueden sentarse a una mesa a disfrutar de buena música. Y eso pasaba con este Monk que poco tiene tuvo que ver con el Monk más famoso, Thelonious; aunque es justo decirlo: Sebastián tocaba muy bien el piano y era muy creativo al momento de abordar la música popular. Por haber hecho camino dentro del repertorio infantil tuvo la curiosidad de transitar por varios géneros, imprimiendo en cada música su sello. Una música de raíz folklórica o una de color rioplatense generada en su propia usina llevaba su marca de fábrica. Las escalas vertiginosas, las narraciones extensas y desarrolladas con la misma intrepidez con que se movían sus melodías, el ingenio para la construcción armónica y para las historias desopilantes - "Cumbre de bobes" y "Ese" son algunas de las más destacadas- fueron algunas de las características de su trabajo.
De sólida formación musical, publicó casi una docena de discos en los que los que el humor ya podía estar insinuado algunos títulos, como Lo menos y Prueba y error . Siempre se rodeó de buenos músicos, desde sus hermanos hasta artistas de primera línea que participaron en sus proyectos. También armó duplas interpretativas muy logradas como la que proyectó con Guadalupe González Táboas para presentar uno de sus espectáculos.
Cualquier persona de su entorno puede dar fe de que de este último año Sebastián tuvo que pelear fuerte contra su enfermedad y que lo hizo con música.
Su último disco, que se dio a conocer hace apenas una semana, puede ser un gran resumen de su carrera. Porque es un disco de chicos para que escuchen los grandes. Porque está interpretado por una cantidad enorme de artistas amigos de Sebastián (todos talentosos: Alejandro Balbis, Teresa Parodi, Topo Encinar, Luis Pescetti, Pablo Tozzi, Mariana Cincunegui y Franco Luciani, entre una larga lista). Y porque este nuevo álbum que llamó Canciones con nombre de niño fue de enfermedad y dicha. De enfermedad porque, como el mismo escribió en el arte de tapa del CD, para hacerlo tuvo que atravesar "una tempestad". De dicha porque ahora que Sebatián no está, además de un disco "de infancia" es un disco de vida.


