Un puente entre el tango y el flamenco

El bandoneonista Rodolfo Mederos, al frente de su orquesta típica, y el cantaor Miguel Poveda se presentarán esta noche
Gabriel Plaza
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3 de septiembre de 2006  

Miguel Poveda es a la escena del cante flamenco actual lo que el bandoneonista Rodolfo Mederos es al tango contemporáneo. Pero, más allá de lo musical, la reunión de estos dos artistas parece responder a una química personal que nació la vez que se conocieron, en un concierto en un teatro de la ciudad mexicana de León, a instancias de un productor. "No se porque pensó que podíamos hacer algo juntos. Ese hombre sí que tiene ojo", aventura Mederos. El encuentro de estos artistas fue tan de casualidad que todavía parece increíble que, transcurridos cinco meses desde enero de 2006, cuando se conocieron, la voluntad de sus músicas, tanto del tango como del flamenco, los haya llevado a debutar en un escenario de Sevilla y prepararse para ofrecer un concierto esta noche en el teatro Colón, que será grabado para un futuro disco.

"Siento que Miguel me vino como anillo al dedo para la propuesta que estaba buscando expresar con mi orquesta típica. No quería hacer una repetición de lo que ya se hizo. Estoy cansando de las fotocopias en el tango. Habernos conocido es un privilegio porque siento que es como un amigo al que conocía de antes -asegura Mederos-. A pesar de ser generacional y culturalmente distintos, de alguna manera compartimos el barrio."

"Es que el tango y el flamenco, si bien son distintos musicalmente, tienen una raíz y una poesía popular de una profundidad muy parecida. Yo no dejo de cantar a mi manera flamenca. Es como cuando agarro cantes antiguos del flamenco y les doy mi propia expresividad. Desde ese lugar creo que se dio una facilidad para que el tango y el flamenco dialogaran sin abandonar el estilo de cada uno", cuenta Miguel Poveda, conocido en España por su participación en películas como "La teta y la luna" de Bigas Luna y con una trayectoria, redondeada en cinco producciones que lo instalaron, desde su debut con "Vientos del Este", como una de las apariciones flamencas más importantes de su generación.

El espectáculo "Diálogos", que permitirá al cantaor catalán -ganador en 1993 del prestigioso Concurso de Minas de Levante- interpretar las mejores piezas del tango del 40 con una orquesta típica detrás dirigida por Mederos parece el sueño de la vida para Miguel Poveda. Está hinchado de felicidad y mira a su colega tanguero como si estuviera frente a una catedral. "Soy un amante del tango, pero nunca me esperé estar en la orquesta de Rodolfo, y encima en el Colón, que es un templo de la música", dice, con la admiración en el rostro.

La comunicación entre el bandoneonista y el cantaor fue casi instantánea. Para Mederos, la reunión tiene un eje clave. "No se trata de una fusión. Es algo más interesante y es probar cómo el tango se deja penetrar por otras culturas, como desde su origen. Siempre respetando la historia del género hay un componente de hibridez que es muy rico musicalmente. En este tipo de aperturas, el tango tiene futuro, en cambio, retrocede cuando se copia y se encierra en sí mismo", señala el bandoneonista.

La relación entre el tango y el flamenco tiene su breve historia. En los últimos años, varios cantaores se embarcaron en textos tangueros. El recuerdo más cercano es el de Diego Cigala, que cantó "Nieblas de Riachuelo" y otros clásicos junto a Bebo Valdés en el disco "Lágrimas negras". Otros casos son las versiones de "Uno" de la cantante de coplas Martirio, y el flamante cover de "Volver", de Estrella Morente, en la última película de Almodóvar.

El cantaor Miguel Poveda tiene su versión de este nuevo matrimonio musical. "Siempre hubo una relación de los cantaores con el tango porque sus coplas tienen una relación íntima con el desgarro que existe en el cante. Pero generalmente se tomaban esos textos para llevarlos a los palos flamencos. El Chano Lobato era un experto en eso. También en los cantes de ida y vuelta siempre se colaron los tangos. Hasta hay milongas flamencas que tienen su relación con el tango. Cuando hice la versión de «Como abrazado a un rencor», me di cuenta de que había un verso completo que lo había escuchado en un cantaor flamenco. Son músicas que expresan mucho", cuenta Poveda.

Aquí, la diferencia es que Poveda cantará desde su pose flamenca, pero sin llevar los tangos a los palos blandos o duros del género. Ese es el desafío y, también, uno de los puntos de originalidad de la propuesta. "Miguel es un cantaor refinado y exquisito que tiene una expresión tan personal que le da otro aire al tango. Es original, sin perder la raíz y sin dejar de sonar a otra cosa."

"Es que yo hago estos tangos con mucho respeto, pero les doy mi marcha, mi aire. No estoy encorsetado porque los arreglos de Rodolfo me dan mucha libertad", acota Poveda.

Mederos conoce de riesgos. Tocó con el grupo de rock Alas, participó en Invisible, hizo músicas para películas. Su bandoneón estuvo al servicio de los sonidos contemporáneos y también de la tradición de Osvaldo Pugliese y de la renovación de Astor Piazzolla. En esta nueva etapa, con su orquesta típica está desarrollando un lenguaje que no busca imitar el esplendor de la década del cuarenta. La incorporación de este cantaor flamenco lo pone en otro lugar nuevamente. "Tenemos que mirarnos en el pasado para construir nuestra historia para adelante", dice seguro Mederos. Lo respalda su música y también una selección de obras como "Fuimos", "Un momento", "Trenzas", "Como abrazado a un rencor", "Cuesta abajo" y "Sus ojos se cerraron", que dialogarán con esa voz flamenca, que viene de lejos en el tiempo, como el tango. "Esta responsabilidad me da marcha y fuerza para salir con esto, que es simplemente nuestra expresión más profunda de dos culturas."

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