
Una "mezzo" con voz propia
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Recital de la mezzosoprano Marta Blanco, con Perla Carmona al piano. Perteneciente al ciclo "La Scala fuera de La Scala". Programa: "Lieder eines Fahrenden Gesellen" (Canciones de un caminante), de Mahler; "Trois chansons de Bilitis", de Debussy, y "Siete canciones populares españolas", de Manuel de Falla. En el Museo Histórico Sarmiento.
Bastará al lector leer el programa de este recital para valorar el hecho de que en estas latitudes alguien como Marta Blanco pueda ofrecer una audición tan selectiva como exigente. El público que colmó la sala, además, pudo apreciar su técnica segura y su amplia idoneidad interpretativa para llevarla a cabo con genuina compenetración estilística.
Los "lieder" que componen el ciclo "Canciones de un caminante", de Mahler, azaroso recorrido interior cuyo protagonista es el propio músico, autor de los versos, fueron abordados por Marta Blanco con el intenso tono intimista que requieren estas canciones y su hermosa voz le permite alcanzar.
En la primera ("El día que mi amada se desposa") se impregnó del desapego doloroso aunque apacible y resignado que encierran. En su camino, la jubilosa exaltación de la naturaleza estuvo presente en cada verso de "Esta mañana fui por los prados", dichos con impecable dicción alemana; con intenso dramatismo fue vertido "Tengo un cuchillo al rojo" y la desazón del poeta peregrino se tornó pesaroso andar en "Los dos ojos azules?".
Las "Canciones gitanas" (Zigeunerlieder), Op. 103, de Brahms (originariamente para cuarteto vocal y piano), ocho de las cuales el músico arregló para voz y piano, reflejaron su temprana pasión magiar unida a la ironía benévola y algo amarga de sus versos que la cantante interpretó con perfecta emisión. En algunas de ellas, el equilibrio resultó alterado por un piano bien ejecutado, aunque demasiado sonoro.
No fue así en las "Tres canciones de Bilitis", de Debussy, que en "La cabellera" posibilitó apreciar la sensualidad de una melodía con acentos apasionados. El modalismo y el cromatismo musical de estas páginas coadyuvaron a que la flexible línea vocal contara con un acompañamiento pianístico de ágiles figuraciones adecuado y rítmicamente fluido, lo cual se hizo más evidente en "La tumba de las Náyades".
Las "Siete canciones populares españolas", de De Falla, constituyeron un acceso al mundo de la canción popular española, rítmica y melódicamente acertadas, especialmente en "Jota" y en "Nana", en la que su impecable línea de canto contó con las delicadas inflexiones de su voz.



