
Paraíso loro
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En Cascabel, Arizona, el Santuario del Oasis está lejos de ser la comunidad de retiro más grande del desierto de Arizona, pero es, ciertamente, la más ruidosa. Apenas amanece, cuenta The New York Times, se eleva una ópera de chillidos y frases como: ¿Qué pasa? y Te amo. En un remoto valle de un río, separado de Tucson por una gran cadena de montañas, el santuario es una villa para unos 450 loros, cacatúas y otros pájaros tropicales. Con un máximo de vida que para algunas especies llega a los 80 años, muchos de estos pájaros han sobrevivido a sus tutores humanos. Otros llegaron al fin de su productividad comercial como procreadores, y la mayoría fueron adoptados y, después, enfrentaron la eutanasia. "Nadie quiere estos pájaros viejos –cuenta Sybil Erden, que fundó el santuario en 1998–. La gente llama y dice: Hemos tenido un pájaro por dos meses, y no nos gusta."




