
Pedro Ignacio Calderón, maestro y leyenda de la música clásica
En su extensa trayectoria dirigió la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y la Orquesta Sinfónica Nacional, además de recibir numerosos reconocimientos
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Aunque hacía ya un tiempo que su salud no lo acompañaba de la mejor manera, el fallecimiento de Pedro Ignacio Calderón en la ciudad de Buenos Aires, este lunes 13 de julio, causó consternación en el mundo de la música de nuestro país.
Había nacido en Paraná el 31 de diciembre de 1933, por lo que tenía 92 años, buena parte de los cuales los pasó al frente de las más importantes orquestas de la Argentina y también del exterior.
Su currículum, de los más brillantes en su profesión, dice que comenzó sus estudios en su Entre Ríos natal en piano y composición y que fue discípulo de Vicente Scaramuzza, Francisco Amicarelli, Fernando Previtali, Alberto Ginastera, Roberto García Morillo y Luis Gianneo, entre otros. Pero, además, ya en su adolescencia sintió atracción por eso de subir al podio e hizo su primer curso con el alemán Hermann Scherchen, en una de sus visitas a Buenos Aires. Y ya en 1949, siendo un adolescente, dirigió su primer concierto al frente de la, por entonces, flamante Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, donde además fue pianista.
En un recorrido vertiginoso, para mediados de la década siguiente, debutó en la capital argentina dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Radio Nacional y en 1957 se presentó en el teatro Colón con la Sinfónica Nacional, el elenco de la Secretaría de Cultura del que luego sería su director estable.
Gracias a una beca del Fondo Nacional de las Artes, estuvo un año estudiando en Italia y, en 1963 -junto a sus colegas Claudio Abbado y Zdenek Kosler- obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional para directores de orquesta Dimitri Mitropoulos, lo que lo llevó a trabajar durante un tiempo como asistente de Leonard Bernstein.
Fue responsable, en diferentes momentos de su vida, de la Orquesta Estable del Teatro Colón, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán y la Orquesta Sinfónica Nacional, donde estuvo por más de dos décadas y en la que permaneció varios años como director emérito luego de su retiro de la actividad. Pero esa responsabilidad con elencos locales, no le quitó la posibilidad de ponerse al frente, como director invitado, de orquestas en Francia, España, Austria, la Unión Soviética, Japón, los Estados Unidos o América Latina.
En un terreno más personal, fue el fundador, en 1966, del Ensamble Musical de Buenos Aires, para dedicarse a la música de cámara, pero también para acercarse a la música popular que lo tuvo como un gran promotor. Con esa agrupación, hizo audiciones televisivas, grabó y editó registros de compositores clásicos argentinos, estreno en 1970 en Washington el “Tangazo. Variaciones sobre Buenos Aires” de Astor Piazzolla y actuó con el grupo humorístico-musical Les Luthiers. Y era aún el director del ensamble cuando se hizo una nueva versión de “La Biblia” de Vox Dei, junto a otras figuras del rock argentino, aunque en el registro esa responsabilidad de la conducción y de los arreglos recayera en Gustavo Beytelmann.
También se cuentan en cantidad los premios y reconocimientos que acumuló, entre los que pueden mencionarse el de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y el Konex de Platino. Y casi como una curiosidad en una vida tan fructífera, vale agregar que colaboró en películas como El santo de la espada (1970), La vuelta de Martín Fierro (1974), De cara al cielo (1979) y Buenos Aires, la tercera fundación (1980).
Con la muerte de Pedro Ignacio Calderón, se fue una parte importantísima de lo que fue la dirección orquestal y uno de los protagonistas fundamentales de esta profesión en nuestro país. Un hombre formado en una actividad cuando aún no hacía parte de los cursos regulares de conservatorios y academias. Tuvo tres hijos, compartió los últimos años de su vida con quien había sido su compañera artística en diversos proyectos, la violinista Haydée Seibert, y se mantuvo vital y activo mientras que la salud se lo permitió. Y aunque ya hacía un tiempo que había tenido que retirarse, el mundo de la música argentina extrañará su paso por este mundo. Y es seguro que en los próximos días conoceremos diversos homenajes que le tributarán en diversos lugares de nuestro país.


