
El fuerte mensaje de Javier Milei contra Natalia Oreiro
Luego de que la artista uruguaya diera su punto de vista político en la mesa de Mirtha Legrand, el Presidente salió a criticarla
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La visita de Natalia Oreiro a La noche de Mirtha (eltrece) —donde acudió junto a Adrián Suar y Moria Casán para presentar la película Yo, Narciso— derivó en un intenso frente mediático y político. La actriz uruguaya dejó reflexiones sobre la realidad social del país que repercutieron rápidamente en redes sociales, al punto de captar la atención nada menos que del presidente Javier Milei.
Durante un intercambio en la mesa junto al periodista Diego Sehinkman, Oreiro interrumpió la discusión sobre los desaciertos de la gestión pública para marcar su postura con firmeza: “Lo que pasa es que un error tonto de la política puede llevarse puesto a un montón de gente necesitada”. Más adelante, al abordar la preparación de los dirigentes, sumó un interrogante que generó tensión entre los comensales: “¿No le hacen un psicotest a los que se postulan?”.
Para responder, Milei optó por validar e incitar a las duras réplicas hacia la artista al compartirlas en sus historias de Instagram. El mandatario replicó primero una placa publicada por la cuenta @elprofesorcaleb. Con la imagen de Oreiro exhibiendo su pasaporte ruso de fondo, el texto expresaba: “Se llama Natalia Oreiro. Dijo que los ‘errores’ del gobierno se llevan puesta a mucha gente. Pero Oreiro es fan n.º 1 del régimen de Putin en Rusia. Donde no podés criticar porque te desaparecen o liquidan. Es fácil opinar desde acá”.

Horas más tarde, el Presidente reposteó un nuevo contenido, esta vez de la cuenta @contrarelatoarg. La placa tomaba el video del momento en que Mirtha Legrand interrumpió a la cantante con la frase “Una estancia, querida”, luego de que la uruguaya definiera como “una casita” a su propiedad en Las Cumbres (Maldonado). La imagen fue acompañada por el titular: “Insólito. Natalia Oreiro: la rusa amante de Putin que trabaja de buena y vive en mansiones”.

El aval explícito del Presidente a ambas publicaciones encendió el debate en las redes y dividió posturas entre quienes respaldaron el cuestionamiento y quienes señalaron una desmedida reacción oficial ante las críticas vertidas por una figura de la cultura.
Natalia Oreiro contó cómo está hoy su hijo Atahualpa
Después de 15 años sin visitar la mesa de Mirtha Legrand, Natalia Oreiro regresó el pasado sábado y, además de hablar de su nueva película junto a Adrián Suar y de la actualidad del país, se refirió a la crianza de su hijo Merlín Atahualpa, fruto de su matrimonio con Ricardo Mollo.
“Está hermoso. Tiene 14 años”, dijo la actriz con una sonrisa cuando la conductora quiso saber cómo estaba su hijo. La charla continuó y fue Moria Casán quien le preguntó si había heredado la vocación artística de sus padres.
Aunque Oreiro reconoció que la música ocupa un lugar importante en la vida del adolescente, también habló de los diversos intereses y hobbies que desarrolló: “Toca la trompeta. Es parte de la orquesta de su escuela y empezó con una bandita con sus compañeros. Le gusta la música, pero tiene muchas inclinaciones”.
Lejos de limitarse al universo artístico, la protagonista de Yo, Narciso detalló que su hijo disfruta de actividades muy diferentes entre sí y que siempre la sorprende con su curiosidad. “Le gusta mucho la mecánica de los autos. Le encanta la carpintería, hacer origami y navegar. Hace vela y sabe cambiar lo que sea necesario en la casa”, señaló con orgullo.

No es la primera vez que Oreiro habla sobre la educación de su hijo. En distintas oportunidades, la actriz explicó que, junto con Mollo, eligieron una crianza en la que la creatividad, el contacto con la naturaleza y los oficios manuales ocuparan un lugar central. De hecho, el año pasado contó que había decidido que el menor postergara el uso del celular para que pudiera descubrir otros intereses antes de sumergirse en la tecnología. “Tenés que darle herramientas y no es un ‘porque no’, sino explicar por qué no”, reflexionó entonces. Además, explicó que la decisión fue conversada tanto con su hijo como con otras familias de su entorno y sostuvo que el objetivo no era prohibir, sino acompañar.

