Renée Zellweger, Bradley Cooper y Rooney Mara fueron algunas de las estrellas que no quisieron perderse las nuevas colecciones de los mejores diseñadores
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El termómetro parecía haberse estancado en la gélida franja que va del 1 al 10 por debajo del grado 0 en la escala Celsius. Nueva York está congelada por estos días pero en la última semana no fue precisamente el clima el tema de conversación en los alrededores del Lincoln Center. Tampoco lo fueron el teatro o la ópera, que tienen una importantísima sede en ese icónico centro cultural neoyorquino. Desde Columbus Circle, la plaza que homenajea a Cristóbal Colón cerca del Central Park, hasta la 65th street, las calles se convirtieron en verdaderas pasarelas por donde circularon cientos de personas que, con sus mejores looks, buscaban ser parte de la Mercedes Benz New York Fashion Week 2012.
Una vez adentro, abrirse paso en un mundo de pieles, carteras, elaboradísimo make up y excentricismo, era un verdadero desafío. Imposible determinar quién fue el mejor o la mejor vestida. No importa. Los ojos no alcanzaban para acaparar tanto glamour. Y es que las tendencias del otoño-invierno 2012 se vieron tanto en las pasarelas como en el hall del Lincoln Center: mezcla de texturas, lana, cuero, colores metalizados, muchísimo flúor –sobre todo en accesorios-, maxifaldas, estampados súper barrocos, sombreros exóticos, pañuelos como turbantes, labios saturados de rouge, uñas contrastantes y peinados voluminosos, se pelean por llamar la atención de las cámaras.
Sin embargo, los encargados de marcar la moda que se viene fueron ellos, los diseñadores estrellas. Tommy Hilfigher, Alexander Wang, Donna Karan, Victoria Beckham, Carolina Herrera y Marc Jacobs, Calvin Klein y Ralph Lauren fueron los que más dieron que hablar, no sólo por sus diseños sino también por las celebrities que los acompañaron y les imprimieron un plus de glam a sus desfiles.
La noche de apertura del mega evento de moda, que se realizó el jueves 9 luego de una exitosa primera jornada (se calcula que sólo el primer día asistieron más de 30 mil personas), convocó a celebrities como Kate Winslet, Vera Wang y Georgina Chapman. El sábado, Alexander Wang tuvo en su platea a la top brasileña Gisele Bündchen que aplaudió encantada la colección junto a Karolina Kurkova, Shalom Harlow y Carmen Bass.
Para Tommy Hilfigher, los aplausos se multiplicaron por tres: el viernes presentó su colección Men’s en el Park Avenue Amory Hotel, desfile que no se quisieron perder Bradley Cooper (que se llevó todas las miradas con un look súper chic: pantalón gris, camisa blanca y sweater rojo más un abrigo gris a cuadros), Víctor Cruz (jugador de fútbol americano del Team New York Giants), los actores Gilles Matthey (The good wife) y Kellan Lutz (Crepúsculo), y Brad Goreski (The Rachel Zoe Proyect). Luego, el domingo, logró lo impensado cuando en uno de los días más fríos del 2012, cientos de personas se trasladaran desde el Lincoln Center hasta la East Central Park Street donde levantó una espectacular puesta en escena inspirada en los jardines de Versailles para presentar su colección Women’s. La trilogía se completó ayer con un desfile exclusivo para los socios de American Express.
Victoria Beckham llegó a Nueva York en una semana agotadora. Las celebrities de Hollywood se encapricharon tanto con sus diseños que tuvo que acceder a varios encargos para el almuerzo de los nominados al Oscar, que se realizó el lunes 6, justo en la semana previa a su gran prueba como diseñadora en la Fashion Week. Sin embargo, la ex Spice Girl salió airosa: cumplió con todos los pedidos y su colección, que se presentó el domingo a la mañana encantó a la platea. El éxito fue celebrado como se merece: un almuerzo junto a su marido, David Beckham, y su bebe, Harper, en un conocido restaurante de "seafood" del exclusivo barrio del SoHo.
Una de las revelaciones de la semana fue Rachel Zoe. Conocida por su reality show The Rachel Zoe’s Project, donde se muestra como una severa fashion assistant, se consagró como diseñadora luego del desfile que se llevó a cabo en el Empire Hotel (para los adictos a las series, sí, el hotel de Chuck Bass, de Gossip Girls). Notablemente nerviosa, se acercó al backstage a verificar que sus modelos estuvieran siendo adecuadamente maquilladas y peinadas y no perdió un detalle. "Cuidado con ese mechón", dijo a una estilista mientras tomaba un café de Starbucks y se cuidaba de que no le sacaran fotos. "Muero de hambre", se le escuchó decir pero sólo atinó a masticar una tira de apio. Luego, dejó todo en manos de una de las make up artists más importantes del momento, Charlotte Tilbury, que maquilló para Maybelline con todos los nuevos productos de la marca. "Rachel me pidió que busque frescura en el make up. Elegí combinar algunos colores con mucha luz", dijo en diálogo con hola.com.ar.
Rachel Zoe convenció con una colección que puso el acento en el outfit citadino: trajes en azul, gris y bordeaux, abrigos de piel, maxifaldas con sacos de manga corta, y accesorios de cuero. Para la noche, vestidos largos con mucho brillo.
El desfile de Carolina Herrera fue, sin dudas, uno de los más esperados de la Fashion Week. Anne Wintour llegó temprano y se ubicó en su privilegiado lugar junto a la política neoyorquina Kristen Gillibrand, con quien conversó durante toda la previa. A pocos metros estaban sentadas las dos hijas de la diseñadora, separadas por un asiento vacío en el que se podía leer el nombre de su famosa ocupante: Reneé Zellweeger. La actriz ingresó rodeada de fotógrafos y mostrando una enorme sonrisa, lookeada con un vestido rosa pálido de mangas cortas, cerrado hasta el cuello, y medias negras. Una vez que logró alcanzar su asiento, las luces se apagaron y comenzó el show: primero, trajes y vestidos muy sobrios, todos en la paleta de los colores fríos: azul, verde musgo, violeta, gris. A continuación, un boom de colores y mucho brillo: vestidos largos en plateado, strapless con faldas enormes en rojo y negro, cortos en blanco y rojo. Llamaron la atención algunos escotes, aunque en general se mantuvo la sobria elegancia que caracteriza la marca. Aunque a Anne Wintour se la vio bostezar en varias ocasiones oculta tras sus típicas gafas oscuras, al término del desfile se mostró muy divertida charlando con la diseñadora y riendo juntas a carcajadas.
La tragedia que nadie esperaba
El miércoles se convirtió en un día tristemente histórico para la New York Fashion Week. Una mujer falleció durante el evento, marcando un antes y un después en los relatos de la ya legendaria megaproducción de moda.
Se trata de la reconocida socialité neoyorquina Zelda Kaplan, que llegó al Lincoln Center para asistir al desfile de Joanna Mastroianni. A los 95 años, demostró no haber perdido un ápice de elegancia y sofisticación: llegó enfundada en un vestido rojo y negro con sombrero haciendo juego, y gafas oscuras. Estaba sentada junto a Ruth Finely, una de las encargadas del Fashion Calendar, esperando a que comenzara el show cuando se desmayó. El equipo médico de la Fashion Week actuó con tanta rapidez que minutos después era ingresada al Saint Luke’s Roosvelt Hospital Center pero ya no había nada que hacer.
"Fue una situación horrible. No puedo creer que se haya muerto alguien aquí. Fue muy triste", comentó una de las acomodadoras del desfile, profundamente conmovida por la dramática situación.
Un cierre a puro glamour

Los últimos días de la Fashion Week fueron un incesante desfile de celebrities que alborotaron los backstages de cada show y luego fueron el foco de atención en cada cóctel. Dakota Fanning engalanó a Marc Jacobs. Jessica Alba, a Michael Kors. Pero fue en el desfile de Calvin Klein donde se juntaron dos de las chicas del momento: Emma Stone y Rooney Mara, ambas actrices con fuertes posibilidades de alzar un Oscar (la primera forma parte del elenco de una de las películas favoritas de este año, Historias cruzadas, la segunda, candidata a mejor actriz por The girl with the dragon tatoo). Cada una fiel a su estilo, aplaudieron la ecléctica colección que presentó Francisco Costa para la reconocida marca y se fotografiaron juntas.
Ralph Lauren, por su parte, sorprendió con una colección inspirada en los años 20 y 30, fuertemente vinculada a la estética de la popular serie norteamericana Downtown Abbey. Trajes tipo sastre con corbatas y sombreros bombines para las damas, en general en tonos grises y negros, pero con un touch de rojo. También vaporosos vestidos, detalles en plumas y mucho dorado. Elegancia y sofisticación para poner fin a una muy neoyorquina Semana de la Moda.
La New York Fashion Week, en números:
- 250 mil personas pasaron por el Lincoln Center y las pasarelas paralelas que forman parte de la Semana de la Moda.
- 865 millones de dólares genera por año, entre la edición Primavera –Verano y la de Otoño-Invierno.
- 173 mil personas trabajan en la puesta en marcha del evento.
- 10 mil millones de dólares se gastan en salarios para los empleados por año.
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