
La tardía reflexión de Rob Lowe sobre su carrera: “Ese infame Tom Cruise siempre fue mi némesis”
El actor, que debutó en el cine junto a su colega en Los marginados, aseguró que el protagonista de Top Gun se quedó con muchos de los papeles por los que audicionó
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Rob Lowe hizo un sincero y profundo balance de su carrera y llegó a una conclusión: la historia podría haber sido distinta si una persona no se hubiera quedado con los grandes papeles por los que audicionó. Esa persona tiene nombre y apellido: Tom Cruise.
Los dos comenzaron prácticamente al mismo tiempo, compartieron elenco en Los marginados (1983), junto a Matt Dillon, Patrick Swayze, C.Thomas Howell, Emilio Estevez, Ralph Macchio y Diane Lane. Esa película, dirigida por Francis Ford Coppola, los puso en el radar de la industria, y justamente en el mismo casillero: el de galán con gran potencial dentro de Hollywood.
Sin embargo, sus destinos no corrieron de forma paralela: mientras Cruise terminó quedándose con algunos de los personajes más emblemáticos del cine de las décadas de 1980 y 1990, Lowe tuvo que atravesar un escándalo que frenó su carrera y lo obligó a reinventarse.
“Ese infame Tom Cruise siempre fue mi némesis”, declaró Lowe al New York Post. Y enseguida puso dos ejemplos que hoy resultan imposibles de ignorar. “Recuerdo haber leído Jerry Maguire... y pensaron: ‘Tom Cruise’. También recuerdo haber leído Top Gun y haber pensado: ‘Esta película va a ser un éxito rotundo’. Y pensaron: ‘Tom Cruise’”.

No fueron dos películas más. Top Gun convirtió a Cruise en una superestrella internacional y Jerry Maguire, una década después, volvió a demostrar que podía encabezar un éxito de taquilla y, al mismo tiempo, conseguir reconocimiento de la crítica.
Antes de ser convocado por Coppola para interpretar a Steve en Los marginados, Cruise ya había aparecido en Amor eterno (1981), el drama romántico dirigido por Franco Zeffirelli, que tuvo a Brooke Shields y Matin Hewitt como protagonistas. También en Más allá del honor (1981), pero todavía era un actor joven que buscaba su lugar. Lowe, por su parte, comenzaba a convertirse en uno de los rostros más atractivos y prometedores de la nueva generación.
Lowe, por su parte, ya había comenzado a hacerse un nombre en televisión. Su primer trabajo importante fue la sitcom A New Kind of Family, en 1979, y luego participó en distintos episodios de ABC Afterschool Specials. En 1983, poco antes de convertirse en Sodapop Curtis en Los marginados, protagonizó el telefilm Thursday’s Child, donde interpretó a un adolescente que esperaba un trasplante de corazón. Su actuación fue reconocida con una nominación al Globo de Oro. Así, cuando Francis Ford Coppola lo convocó todavía no tenía experiencia en cine, pero ya era considerado una de las jóvenes promesas de la televisión estadounidense.

La diferencia empezó a hacerse evidente casi inmediatamente. Ese mismo 1983, Cruise protagonizó Negocios riesgosos. La película lo transformó en un fenómeno y la imagen del joven actor bailando en ropa interior por la casa de sus padres se convirtió en uno de los grandes íconos cinematográficos de la década.
Después llegarían El héroe (1983) y Leyenda (1985), hasta que en 1986 apareció Top Gun. La película de Tony Scott fue un fenómeno de taquilla y convirtió a Pete “Maverick” Mitchell en uno de los personajes más reconocibles del cine de los 80. A partir de allí, Cruise comenzó una carrera que incluiría El color del dinero (1986), Rain Man (1988), Nacido el 4 de Julio (1989), Cuestión de honor (1992) y, posteriormente, la saga Misión: Imposible.
Lowe también avanzaba, aunque por otro camino. Después de Los marginados, Lowe protagonizó Class (1983), Oxford Blues (1984) y Nacido para ganar (1986). Pero fue El primer año del resto de nuestras vidas, estrenada en 1985, la película que terminó de convertirlo en uno de los rostros del llamado Brat Pack.
Su imagen de galán juvenil quedó consolidada y durante aquellos años parecía destinado a convertirse en una de las grandes estrellas cinematográficas de Hollywood. Incluso hubo otros clásicos de los 80 en los que Lowe asegura que podría haber encajado perfectamente.

Uno de ellos fue Un experto en diversión (1986), aunque el papel que terminó interpretando Matthew Broderick quedó fuera de su alcance. “John Hughes nunca entendió lo que yo le ofrecía”, dijo Lowe sobre el director de El club de los cinco (1985) y Se busca novio (1984).
“Me reuní con John una vez y no es que no tuviera muchos papeles que yo podría haber interpretado. Si lo analizas bien, había bastantes papeles, varios en algunas películas. Nunca, nunca me llamó”.
Lowe tiene incluso una explicación para aquella puerta cerrada. “Él hizo famosa a mucha gente. Al menos eso es lo que me digo a mí mismo para sentirme mejor por no haber conseguido un papel en El club de los cinco”, agregó.

Pero el problema más serio para su carrera llegaría pocos años después. En 1988, Lowe quedó involucrado en un escándalo sexual que tendría consecuencias importantes para su carrera. El actor mantuvo encuentros sexuales que fueron registrados en video. Una de las mujeres involucradas tenía 16 años y Lowe sostuvo que desconocía su edad.
Cuando las imágenes se hicieron públicas, el caso provocó un enorme escándalo. Lowe todavía era uno de los galanes más conocidos de Hollywood, pero aquella exposición tuvo un impacto inmediato sobre su carrera. Durante un tiempo, las grandes oportunidades comenzaron a desaparecer.
Así, mientras Cruise acumulaba éxitos, Lowe atravesaba un período de incertidumbre profesional. “Un día me desperté y pensé: ‘Llevo dos años sin trabajar’”, confesó tiempo después en una entrevista con Entertainment Tonight.

La pausa coincidió además con una etapa importante de su vida personal. Lowe estaba formando una familia junto a su esposa, Sheryl Berkoff, con quien tuvo a sus hijos Matthew y John.
A mediados de los 90, Lowe volvió a encontrarse con uno de esos proyectos que podían convertirse en un punto de inflexión: Jerry Maguire, pero el papel quedó en manos de su “némesis”. La película de Cameron Crowe llegó a los cines en 1996 y le valió a Cruise una nominación al Oscar como mejor actor y consolidó una faceta más adulta de su carrera.
Para entonces, Cruise ya había dejado definitivamente atrás la etiqueta de galán juvenil. Era una de las estrellas más importantes de Hollywood y uno de los actores capaces de convertir prácticamente cualquier proyecto en un acontecimiento. Lowe, en cambio, comenzó a buscar otros espacios.

La televisión se convirtió en una parte fundamental de esa reconstrucción. The West Wing le permitió demostrar que podía sostener un personaje dramático de largo recorrido, mientras que años después Parks and Recreation volvió a mostrar una faceta diferente de su talento. Pero fue la comedia la que le permitió jugar especialmente con su propia imagen.
En Austin Powers: El espía seductor y en las siguientes películas de la saga interpretó a Número Dos, el hombre de confianza del Dr. Evil. El personaje terminó convirtiéndose en uno de los trabajos más reconocibles de su etapa posterior. Ahora, además, Lowe tiene la posibilidad de volver a interpretarlo: Mike Myers confirmó el desarrollo de una nueva película de Austin Powers, por lo que el regreso de Número Dos forma parte de las expectativas alrededor del proyecto.



