Lizy Tagliani: "No nací en el cuerpo equivocado, sino en el que tenía que nacer"

Crédito: Instagram
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24 de agosto de 2019  • 23:40

Aceptarse a uno mismo muchas veces es una de las tareas más difíciles, y Lizy Tagliani aprendió a hacerlo gracias a su madre. Invitada a PH: Podemos Hablar, la panelista contó como fue que su progenitora le enseñó no solo a respetarse a ella misma sino al resto.

"Yo no se no respetar al otro, porque para mi mamá el respeto era palabra santa", expresó ante la atenta mirada del resto de los invitados. "Si por ejemplo venía Denise (por Denise Dumas, quién estaba a su lado) y decían, 'Te presento a Roberto', era Roberto. Si yo me atrevía a cuestionar eso porque tenía pollera puesta, ella me daba un sopapo".

Con esa premisa como verdad, su madre le enseñó a que se haga respetar. "Los pibes del barrio me decían maricón, trolo, de todo... Yo venía llorando a contarle y ella me preguntaba, '¿Vos querés ser mujer? Entonces volvé y los vas a convencer de que sos mujer. Sino te fajan ellos, cuándo vuelvas te fajo yo'", reveló. "Siempre volvía después de convencerlos".

"Ella todo el tiempo hacía eso, y fue así que me di cuenta que tenía que trabajar en mí aceptación, porque si no lo hacía yo, no lo iba a hacer nadie", aseguró antes de relatar un momento clave de su infancia. "Un día volví del colegio contenta a casa y le conté, 'Mamá, me dijo mi amiga Mónica que me acepta como soy'. En ese entonces me hacía llamar Luisina. Ella me miro y me contestó, 'Quién es Mónica para aceptarte, ¿Ella te preguntó si vos la aceptabas?'. Ahí empecé a cambiar la cabeza y a entender que tenía que forjar mi propio destino".

Asumir su historia y quién era la llevó a tener la seguridad que tiene hoy. "No nací en el cuerpo equivocado, sino en el que tenía que nacer, y sabía que tenía que pelear por eso, por lo que quería ser. Sabía también que tenía que respetar al otro, nunca fue una carga para mí, me reconozco frente al espejo, no tengo ningún tipo de trauma".

"Para mí todo esto sigue siendo como un sueño, no lo vivo como una realidad. Yo se que está la energía de mi mamá presente, pero que no me pueda ver es un dolor muy grande".

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