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Mey Scápola: su “primera vez” en el San Martín, la sobreprotección de su hijo y el doloroso adiós a su ex

Luego del estreno de A cielo abierto, material que se ofrece en el Teatro Regio, mantuvo una charla con LA NACION en la que se permitió pensar en la mirada de la crítica, su rol de hija y de madre, y en la prematura despedida del padre de su hijo

Mey Scápola: su “primera vez” en el San Martín, la sobreprotección de su hijo y el doloroso adiós a su ex
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Mey (Mercedes) Scápola elige un café en esa zona de moda autodenominada “Chacagiales”, una simbiosis entre Chacarita y Colegiales, donde se encuentra emplazado el Teatro Regio, la centenaria sala en la que la directora estrenó A cielo abierto, pieza del británico David Hare, material que interpela desde diversas vertientes de pensamiento sobre la condición humana.

“Había leído que el autor escribió esta obra luego de haberse reunido con un hombre fuerte del mundo de los negocios; ese material devino en la posibilidad de hablar sobre ese universo alejado para la mayoría y reflexionar qué significa el ecosistema de los bancos, el valor del dinero, la mirada sobre un trabajador”, explica la realizadora, quien también tiene en cartel Las cosas maravillosas, el material, que se da en el Multiteatro, que va mutando de protagonista varias veces al año y que, en este momento, cuenta con el protagónico de Natalie Pérez.

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"Como directora me interesaba contar ese mundo y pensar si se puede mantener un vínculo sexoafectivo con alguien que se encuentra en tus antípodas de pensamiento", dice sobre A cielo abierto, su más reciente estreno
"Como directora me interesaba contar ese mundo y pensar si se puede mantener un vínculo sexoafectivo con alguien que se encuentra en tus antípodas de pensamiento", dice sobre A cielo abierto, su más reciente estrenoValeria Rotman

Luis Bermejo, Paula Reca y Felipe Saade protagonizan A cielo abierto, traducida y adaptada por Paula Reca y Eliseo Barrionuevo, con supervisión de Javier Daulte. Su dramaturgia plantea el reencuentro de Luis, un empresario millonario, y Ana, una maestra de escuela pública. Ambos han compartido un momento de su vida, con lo cual, el volverse a ver significa -transcurrir del tiempo mediante- ubicar en blanco sobre negro dos mundos muy diferentes y el planteo en torno a la disidencia, a la empatía y la alteridad de coexistir con quien se planta en un contrapunto ideológico. Atravesando ese vínculo, aparece el imaginario de quien fuera la esposa de este hombre que recupera algo de su pasado.

“Como directora me interesaba contar ese mundo y pensar si se puede mantener un vínculo sexoafectivo con alguien que se encuentra en tus antípodas de pensamiento; se trata de personajes que cambiaron y demuestran que se pueden tener muchas vidas en una”, explica la directora que, en algún tramo de su vida profesional, sumó el apellido materno a su rubrica artística.

Hija de la actriz Mercedes Morán y con un padre radicado en Europa, creció embebida en una casa donde el arte y la actuación definían el cotidiano.

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-Pensándote a vos misma, ¿atravesaste muchas vidas en una?

-No cambié tanto, sobre todo en esos temas que te pueden acercar o alejar de alguien. Tal vez, durante la época del colegio secundario, tenía amigas con las que hoy no podría ser tan amiga.

-¿Por qué?

-Quizás se mueven en un mundo donde lo importante es “pertenecer”, donde los problemas son otros y la profundidad no es de vida o muerte. Hoy, mis mejores amigos tienen que ver con el mundo del teatro y de las letras, son más cercanos a cómo pienso el mundo, la sexualidad, la justicia social o la política. Me gusta reírme con mis amigos, me interesa cómo piensan y se conmueven. De alguna forma, es adherir al famoso “no besarás a nadie que no piense en justicia social”. Con alguien que piensa muy diferente a mí, ya no podría sentarme a tomar un café. Lo que quiero decir es que no podría tener un vínculo de amistad o afectivo, pero sí una relación laboral respetuosa.

-¿Esa convicción se traslada a la elección de pareja?

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-Absolutamente, ya que me erotizan las cabezas y las ideas, no podría dormir al lado de una persona que no admiro. No podría ser protagonista de una historia como la que se plantea en la obra. No soy prejuiciosa, pero sí firme, tajante en algunas ideas. Siempre fui así y cuanto más grande, peor.

-A Mercedes Morán, tu madre, también se la percibe de ese modo. ¿Es un rasgo heredado?

-Ella fue un poco menos tajante, ha tenido algunos vínculos con gente que no pensaba exactamente como ella. Ser más abierto es más inteligente. Yo, en cambio, soy más juiciosa, que no es lo mismo que prejuiciosa.

-Una delgada línea.

-Me cuesta, con alguien que piensa muy diferente a mí, armarme una idea de esa persona coincidente con mis valores.

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Mey Scápola y su madre, la laureada actriz Mercedes Morán
Mey Scápola y su madre, la laureada actriz Mercedes MoránIG

A cielo abierto conlleva cabalmente la esencia de su autor. David Hare es uno de los más destacados escritores de las últimas décadas con una prolífica actividad no sólo en teatro, sino también como guionista de cine y televisión. Entre los múltiples premios recibidos se encuentran el Laurence Olivier y el BAFTA y ha sumado varias nominaciones a los premios Tony, Oscar y Globo de Oro. Julianne Moore, Meryl Streep, Nicole Kidman, Kate Winslet y Ralph Fiennes son algunos de los talentos que se pusieron al servicio de la pluma de Hare.

Skylight, tal el título original de la obra, se dio a conocer por primera vez en Londres, en 1995, poco tiempo antes de su estreno en Broadway.

“La obra está muy bien escrita, es un duelo absoluto, muy inglés, donde cada uno de los personajes tiene su cuota de razón”. La maestra que regresa afirma que ya no es aquella mujer que disfrutaba de la vida sibarita. Su examante le reclama sinceridad y le reprocha no reconocer los tiempos compartidos de felicidad y placer. “Me hace acordar mucho a los textos de (Arthur) Miller que estudiaba de ‘más piba’”.

Mey Scápola se encuentra diseñando su verano laboral y el comienzo de la temporada alta del próximo año, donde ya tiene confirmada la continuidad de Las cosas maravillosas y el regreso de Caer y levantarse
Mey Scápola se encuentra diseñando su verano laboral y el comienzo de la temporada alta del próximo año, donde ya tiene confirmada la continuidad de Las cosas maravillosas y el regreso de Caer y levantarseValeria Rotman
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Mey Scápola se ha desarrollado como actriz tanto en teatro y en cine como frente a las cámaras de televisión. De un tiempo a esta parte, su rol como directora “compite” de igual a igual con su vocación primaria. Además de ser la responsable de A cielo abierto, Las cosas maravillosas y Caer y levantarse -con una reveladora interpretación de Luciano Castro- la ubican como una realizadora sensible muy atenta a la marcación actoral y a la poética de la puesta en escena.

-Actriz y directora, ¿van de la mano?

-Ahora lo vivo así, creo que están empatadas. Los trabajos los hago al cien por ciento, con la misma obsesión. No tomo compromisos para cubrir huecos. El trabajo de directora lo hago con la misma intensidad que cuando me comprometo con un proyecto como actriz. No dirigí tanto, pero parece que fuera mucho más. Además, hice la curaduría de Microteatro durante un tiempo y mucho coaching cuando era “más piba”.

Resuena curioso cómo apela al mote de “más piba” en más de un tramo de la charla. Nació en 1975 y su aguda mirada como directora anticipa un extenso camino cubriendo esta función: “Poder cumplir con ambos roles me permite no aceptar hacer cualquier cosa como actriz o directora, voy eligiendo lo más interesante de cada actividad y, además, aprendí a decir ‘no’”.

-Ofertas no deben faltar.

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-Las propuestas de trabajo llegan, pero, como arranqué dirigiendo Las cosas maravillosas, permanentemente me llaman para dirigir monólogos. De todos modos, soy consciente de que uno no puede dirigir todo, tengo mis límites. Como decía (Agustín) Alezzo, “hay que saber para qué cosas uno es capaz”. Tenemos que saber hasta dónde, soy coherente con lo que puedo y lo que no.

-¿Qué tipo de material considerás que no estaría dentro de tus habilidades como directora?

-Creo que me faltan herramientas para dirigir un gran musical.

Mey Scápola y Luciano Castro, una hermandad inquebrantable que se traduce en el escenario
Mey Scápola y Luciano Castro, una hermandad inquebrantable que se traduce en el escenario

-¿Sos una directora permisiva?

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-Directora amorosa. Si un actor tiene que irse antes de un ensayo, porque le surgió un compromiso, no tengo problema en liberarlo. A los ensayos de A cielo abierto llegaba con chocolates y budines, me gusta que el clima siempre sea el mejor. Todo el personal del Complejo Teatral de Buenos Aires colaboró mucho para que fuera así. Siempre trato de ser la directora que me gustaría que me dirigiera a mí. Confío en los actores y jamás maltrato a nadie.

-¿Padeciste mucho ese tipo de situaciones?

-No.

-Al respecto, hubo un cambio epocal.

-He padecido más a algunos directores que no dirigen demasiado y que se apoyan más en la realización de una puesta en escena.

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Pérdida

El 17 de octubre de 2025, hace casi un año, falleció Mariano Castro, expareja de Mey Scápola. Fruto de ese vínculo, en 2013 nació León, el único hijo de la actriz y directora. Castro era hermano gemelo del recordado periodista Juan Castro, con quien compartía rasgos idénticos. “Fue duro”, se emociona Scápola.

Si bien se encontraban separados, en los últimos tiempos el vínculo se había solidificado debido al extenso lapso de seis años en los que Castro sorteó una compleja enfermedad. “Fue muy difícil todo ese tiempo que comenzó cuando León era muy chiquito y finalizó cuando cumplió los 12 años”, cuenta.

A pesar de defender su estricto bajo perfil, se permite pensar en voz alta: “Si bien fueron años muy dolorosos, nos dio el tiempo para reconciliarnos, para poder volver a ser una familia en los términos más amorosos, ya que nuestra separación no fue un lecho de rosas ni mucho menos”.

-¿Cómo lograron recuperar la armonía y el diálogo?

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-En los últimos dos años aprendimos a pedirnos perdón y a cuidarnos, incluso nos reímos. Durante el último año, lo cuidé mucho, estuve muy cerca de todas sus necesidades, de sus enfermeras y de su casa. León, el hermano mayor de Mariano y yo estuvimos muy presentes. Nos pudimos ocupar. Fue una etapa donde nuestro hijo estaba haciendo el ingreso a la secundaria, con lo cual pasó de ser un niño a convertirse en un preadolescente.

-Mariano, ¿seguía de cerca tu carrera?

-Sí, cuando le conté que me habían llamado del San Martín para ofrecerme dirigir A cielo abierto se puso muy contento.

-Es paradójico, pero posible, pensar en sanar vínculos en medio del dolor de la enfermedad.

-Si Mariano hubiera fallecido a los dos años de decretada su enfermedad, se hubiera ido en un clima de más enojos suyos y míos; siento que las cosas pasan por algo. Si bien fue duro y muy largo el padecimiento, se fue en paz y con León ya un poco más grande.

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-¿Era consciente sobre la posibilidad del final de su vida?

-Sí, pero nadie te prepara para eso. Todo el tiempo parecía que podía pasar algo, pero era un Ave Fénix, tenía una fortaleza gigante, muy estimulado por su hijo.

Mey Scápola y Mariano Castro, de asombroso parecido físico con su hermano Juan, el periodista fallecido en 2004
Mey Scápola y Mariano Castro, de asombroso parecido físico con su hermano Juan, el periodista fallecido en 2004

-¿Pudiste despedirte?

-El último día fue vertiginoso, pero estuve con él hasta el último momento. Te deja tranquila sentir que hiciste todo lo que estuvo a tu alcance, que se fue en paz y que le pudimos decir a nuestro hijo todo lo que pudimos, con las herramientas que teníamos. Habíamos estado mucho tiempo enemistados, mal, así que el reencuentro nos hizo muy bien, no sólo por León, también por nosotros. Cada uno perdonó las miserias del otro que tenía que perdonar.

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De madres e hijos

Mercedes Morán escribió Madre mía, una suerte de ejercicio catártico literario pensando en el vínculo con su progenitora. A la hora de pensar en su rol de hija y de madre, Mey Scápola encuentra algunas respuestas que explican la relación con su mamá y con su hijo.

“León te diría que soy muy exigente y miedosa, reconozco mi sobreprotección, pero todo tiene que ver con la vida que a uno le tocó. A veces, cuando voy al supermercado, pienso ´si me pasa algo, este chico se queda solo´. No es fácil ser una madre monoparental, no me quejo, es lo que me tocó”, sostiene.

-Algún consejo impartido por León.

-Me pide que no trabaje tanto y que duerma ocho horas, pero también me dice que soy la mejor madre del mundo. ¿Qué va a decir?

El distrito teatral porteño es su ámbito
El distrito teatral porteño es su ámbitoValeria Rotman
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-¿Qué diría tu madre sobre vos?

-Creo que estaría bastante de acuerdo con León. Ella fue menos miedosa a la hora de la crianza, pero también era otra época, con menos riesgos. A la edad de mi hijo, me tomaba el colectivo sola, salía con mis amigas y volvía de noche sin miedos. Por otra parte, mi mamá me diría “disfrutá más”.

-¿Por qué?

-Soy muy cuidadosa de mi dinero, pero también, gracias a seguir su línea de conducta, tengo mi casa, ahorro y no derrocho. Cuido mi plata para que a León nunca le falte nada.

-Sobre todo en una carrera tan inestable como la artística.

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-Siempre tengo tres trabajos al mismo tiempo, por las dudas.

-Trabajos que conllevan un rango público. En ese sentido, ¿te interesa la opinión de la crítica y el reconocimiento de los premios?

-Nunca fui muy mimada por los críticos y por los premios, no se puso demasiado el ojo sobre mi trabajo, pero entiendo las reglas del juego.

Para agendar: A cielo abierto. De jueves a domingos a las 20 en el Teatro Regio (Av. Córdoba 6056, CABA).