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Con gran histrionismo, en sus presentaciones en vivo ofrece sus conocimientos desde la técnica docente y el vértigo del stand up

¿Quién es el Doctor Música? El fenómeno que arrasa en las redes, agota sus shows y fue elegido por Cris Morena

Darío Jalfin es músico, compositor y docente y construyó un exitoso alter ego que le permite contar la intimidad de las canciones más populares y los secretos de sus creadores para miles de seguidores fanatizados con su propuesta

Darío Jalfin es músico, compositor y docente y construyó un exitoso alter ego que le permite contar la intimidad de las canciones más populares y los secretos de sus creadores para miles de seguidores fanatizados con su propuesta

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Existen las más diversas especialidades médicas, pero, en su caso, quizás se trate del área que posee la pócima sanadora infalible. Se autopercibe, y así lo reconocen todos, como el Doctor Música. Su nombre es Darío Jalfin y es un erudito en lo suyo.

Su manera de explicar los misterios de los grandes artistas —cantantes, músicos, compositores— y descular los secretos detrás de las canciones, imbuido en un gran conocimiento teórico, lo convirtieron en un referente —un influencer debe decirse ahora— seguido por miles de fanáticos de todas las edades, melómanos interesados por hacer del ejercicio de la escucha una experiencia diferente.

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“Siempre me interesó conocer qué hay dentro de las canciones, pero también qué nos pasa a nosotros, en nuestra interioridad, con eso que escuchamos”, sostiene despejando el camino para entender su rol.

—Es muy difícil definirte, algo que no deja de ser estimulante...

—Creo que el Doctor Música es mi alter ego que tiene la misión que la gente descubra lo que sabe sobre música y no se da cuenta. La idea de origen fue “sanar” esa herida de los que aman la música y sostienen “no sé nada”. Sin embargo, eso que es una pasión está en el aire, está presente desde que estamos dentro de las panzas de nuestras madres.

Su Instagram da cuenta de casi 230.000 seguidores, número superado si se contabilizan todas sus redes sociales. Fanáticos que lo siguen en los ciclos de radio donde colabora y que agotan las localidades de cada una de sus presentaciones en vivo. Es compositor, productor, pianista, cantante, docente y comunicador. Su abordaje del campo musical se da desde lo artístico, emocional y pedagógico.

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Fue director de la Licenciatura en Música Popular de la Universidad Católica Argentina (UCA) y es director de Creación Musical en la Academia Otro Mundo, de Cris Morena, y director pedagógico del Club de Música del Instituto Baikal. Editó once discos como solista, con colaboraciones de artistas como Fito Páez, Lito Nebbia e Hilda Lizarazu, entre muchos otros.

—¿Qué estimuló tu tarea de divulgador?

—Dando clases en la UCA (Universidad Católica Argentina) y en OM (Otro Mundo) me di cuenta que los chicos no conocían los clásicos de la canción, algo que me daba dolor de panza. Les hablaba de temas de los Beatles o de Queen y no los conocían, entonces, durante los últimos minutos de cada clase, les pedía que trajeran un clásico y yo lo desmenuzaba junto a ellos. Ahí fue cuando me dijeron que lo tenía que hacer en las redes. Así comenzó todo.

Además, tiene una “comunidad cancionera”, una forma de comunicación diaria a través de un grupo de WhatsApp. A comunicador apasionado de lo suyo, no le gana nadie.

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El fenómeno del Doctor Música también se convirtió en una propuesta que puede transitar en vivo, apelando al ritual de la comunidad ad hoc, y bajo diversos ejes temáticos que le otorgan un sesgo particular a cada ¿show?

“El Doctor Música tiene la misión de que nos demos cuenta que somos las canciones que escuchamos”.

—Nada menos...

—Hace poco dicté un curso que se llamaba Somos música, de eso se trata. El Doctor Música te hace descubrir cómo están construidas las canciones que te habitan y esa es una manera posible de descubrir quién sos, la música es un espejo. Esa canción que te gusta sos vos.

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“La música y las canciones alumbran zonas de nuestro ser emocional que, de otra manera, no existirían. Un tema que te hace llorar, te acompaña toda la vida. ´Canción para los días de la vida´ de Luis Alberto Spinetta no la puedo escuchar, porque me hace llorar. Cuando pongo el disco de Mercedes Sosa, que salió cuando volvió a Argentina en 1982, no puedo evitar las lágrimas".

Entendiendo esa cuestión espejada entre la partitura y el escuchante, Darío Jalfin propone en sus presentaciones una dinámica democrática y reveladora: “La gente vota, a través de un código QR, entre diversas posibilidades de categorías que voy proponiendo y eso me lleva a desarrollar el show”.

-A la carta...

-De alguna manera es así. Esta dinámica moviliza a la gente, sienten que le están poniendo su voto a esa canción que los acompañó, una suerte de manifestación pública. El mejor invento de la humanidad es la música, porque es el vehículo ideal para conectarnos con nosotros mismos y con los demás.

-El ritual acompaña al hombre desde los tiempos de los pueblos originarios...

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-Si me preguntás para qué está el Doctor Música es para sostener esa llama. La música fue circulando entre los seres humanos desde hace 40.000 años, existen flautitas de hueso de ese tiempo y, posiblemente, la percusión date de antes. Es el ritual colectivo por excelencia, el lenguaje sensible universal. No hay ceremonia sin música. Nacemos y morimos con música. Reconocemos los sonidos entre las semanas 14 a 16 de gestación. Nacemos llorando y nos calma nuestra madre cantándonos.

Dario Jalfin convierte cada presentación en un encuentro multidisciplinario donde canta, ejecuta y enseña
Dario Jalfin convierte cada presentación en un encuentro multidisciplinario donde canta, ejecuta y enseña

Darío Jalfin suele ser un habitué de los medios de comunicación. Allí se gestó la masividad que él se encargó de desplegar en vivo y multiplicar a sus seguidores. También desde las redes sociales suele brindar sus conocimientos como un imán que no excluye y convoca a más.

Sus presentaciones se titulan Canciones por dentro y, lejos de ser una travesía anárquica, suelen tener una idea matriz que acompaña cada convocatoria, tomando géneros o intérpretes como columna vertebral. Las próximas fechas serán Maestros del Río de la Plata, Charly García y Selección Nacional.

En fechas anteriores, los shows estuvieron dedicados a Fito Páez, el rock nacional de manera genérica y una propuesta sumamente interesante que va en busca de los nexos entre el tango y el folklore con el rock nativo. “La idea es mostrar la historia de la canción argentina”.

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Músico, cantante, arreglador y productor, en sus shows amalgama todas esas vertientes y les suma su destreza para la docencia, que ha desempeñado en destacados colegios y universidades, y su histrionismo que lo convierte en un referente del stand up. “Tomo lo que la gente propone o me dice en voz alta”, sostiene, dejando en claro que no hay fórmulas estancas cada vez que se sube a escena.

La entrevista con LA NACION se realiza en su estudio del barrio de Colegiales, impecablemente acondicionado en un edificio de época. Preciosismo y tecnología. Varios teclados descansan allí. Un refugio. El consultorio privado del galeno.

Lo celebratorio de cada show esconde un profundo trabajo de investigación. No se trata de contar historias o desnudar secretos sin un lazo estético, ideológico y artístico. “Puedo pensar en todas las canciones de Charly García que están en sol mayor y desarrollar un bloque completo, incluyendo de ‘Canción para mi muerte’ hasta ‘Chipi chipi’”.

Lo que hace Darío Jalfin en escena es asombroso. Se sienta en el teclado y puede hacer notar lo sorprendente que resulta que un artista como Charly García tenga una raigambre popular cuando algunas de sus partituras conllevan una matriz clásica. “Es milagroso, porque hay temas que hasta apelan a técnicas del Barroco”. En su cuenta de Instagram no duda en afirmar: “Charly nos educó”. Y tiene razón.

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En otro posteo, explica las razones por las que el tango “Volver”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, debe ser considerado una obra maestra. Nadie desconoce aquello de “yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno”, pero el Doctor Música pone en blanco sobre negro el misterio de la perfección que logra que ese himno popular conlleve una sofisticación de poesía y composición musical. “Toda canción es un mensaje y, en este caso, se unieron metáforas profundas”. Tan desafiante y erudito es lo que plantea que puede encontrar en la introducción de “Volver” alguna manifestación del soul.

-Se te podría definir como un antropólogo de la música...

-En los últimos años se pusieron en un mismo eje actividades que fueron líneas paralelas durante gran parte de mi vida. Podía desarrollar todo eso en un aula, un recital o una juntada de amigos. En el medio, estudié clown y mi gusto por la comunicación y los medios. Reconozco que soy histriónico y eso me permitió reunir parte de todo lo que hago en un solo proyecto.

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Artistas en formación

Otra de sus aristas está dada en lo que denomina “creación colectiva de canciones”. Fue esa técnica la que llamó la atención de Otro Mundo para convocarlo a su cuerpo de profesores.

“Invertí el ‘una que sepamos todos’ por ‘una que hagamos todos’. Se busca un objetivo y un plazo para componer; lo suelo hacer también en escuelas, en el ámbito del deporte olímpico y en empresas”.

De fomentar lo colectivo, la creatividad y el compartir se trata. “Es todo lo que está bien, es descubrir al otro en su faceta musical y desarrollar saberes, ejecución de instrumentos o hacer emerger la capacidad creativa para componer”.

-¿Cómo te resulta la experiencia de trabajar junto a Cris Morena?

-Es hermoso, OM (Otro Mundo) tiene una filosofía de la enseñanza muy moderna y contundentemente efectiva. Todo está enfocado en la creatividad y en la gestión, para que los artistas sean los artífices de lo que van construyendo. Allí no se habla de alumno, profesor o carrera.

-¿Cómo se denominan esos roles?

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-Se trata de artistas, guías y camino del artista.

Los integrantes de la serie Margarita, producida de Cris Morena, fueron alumnos de Jalfin. Obsesivo en el trabajo, no le asusta la reconocida exigencia de la hacedora de tantos éxitos: “Al principio yo era una piedra en el zapato, pero me gusta pensar en el progreso, disfruto de lo que va bien. Cris (Morena) es muy exigente, pero los resultados están a la vista, hay una ética del trabajo y eso se inculca a los chicos que llegan a estudiar”.

Definiciones

-¿Tres canciones que atraviesan al Doctor Música?

-Son miles.

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-Te pido tres.

-“Canción de dos por tres” fue el primer tema de Charly (García) que toqué en el piano siendo muy chico. E, increíblemente, la toqué en el show que él dio, en el CCK, por sus 70 años. Puedo pensar también en “Volver a los 17”, me atraviesa muchísimo.

Jalfin va en busca de esas estrofas que erigieron Violeta Parra y Mercedes Sosa. “Era chico y me llamaba la atención la forma de acentuación”. Y, rápidamente, repite “se va enredando, enredandó, como en el muro la hiedrá, y va brotando, brotandó, como el musguito en la piedrá”, apelando a la acentuación aguda en las últimas sílabas que le confieren una identidad propia al tema. “Al principio me chocaba”, se sincera.

La música le brota por los poros. Canta, se acerca al teclado, ejemplifica. Pasión por la música, la poesía y por la transmisión de conocimiento.

-¿Un tango que te convoque especialmente?

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-“Una canción”, me pega especialmente.

Se refiere a la partitura de Aníbal Troilo y Cátulo Castillo, entre otros autores, de una melancolía extraordinaria.

Darío Jalfin y Tweety González en el homenaje por los 70 años de Charly García
Darío Jalfin y Tweety González en el homenaje por los 70 años de Charly GarcíaGentileza Federico Kaplun

-¿Dónde te criaste?

-En el barrio de Almagro, en una cortada, eso marcó mi infancia. No pasaban autos, así que podíamos jugar en la calle. Vivíamos en un edificio que había construido parte de la familia, así que éramos todos parientes, parecía Truman Show.

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-¿Cuál fue la influencia musical que te convirtió en quien sos hoy?

-Mi mamá canta súper bien, hace poco la invité a interpretar tangos en uno de mis shows. Eligió “Los mareados” y “Desde el alma”, los hizo bárbaros.

Madre abogada y padre contador, pero con la sensibilidad artística a flor de piel. “Fue una familia con mucho empuje en ese terreno, sonaba toda la música que te puedas imaginar. Nací escuchando a Astor Piazzolla, Sui Generis, clásicos, todo mezclado. Esa fue mi banda sonora. Creo que, en la panza de mi mamá, habré escuchado desde Mozart y Jairo hasta Carlos Gardel, Charly García, Silvio Rodríguez, pasando por la música francesa. Mis padres fueron muy curiosos, soy melómano por ellos y hoy tengo en mi casa muchos de sus vinilos”.

Además de la matriz familiar, también tuvo grandes maestros que lo indujeron a la composición, la ejecución de instrumentos, la erudición sobre armonía y el conocimiento teórico e histórico de los pentagramas. Menciona a Pablo Saclis (“me mostraba a Egberto Gismonti siendo muy chico”) y a su gran maestro Diego Schissi: “Estudié con él mientras hacía la facultad”.

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-¿Cómo evaluás a la generación integrada por artistas tan diversos como Tini, Lali, Catriel, Paco Amoroso?

-Me llevo bien con todos, me gusta entender a la música en el diálogo consigo misma, de acuerdo a su tiempo y a su lugar. No hay una canción mejor que otra, no lo veo así, ese es un sesgo limitante. Me gusta Pibes Chorros y muchos me lo reprochan. Me preguntan cómo me puede interesar una letra que dice “largá el faso, las pastillas y el alcohol”. No entienden cómo puedo seguir a una banda como esa y conmoverme también con “yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. ¿Por qué no?”.

Para agendar

Canciones por dentro: Charly. Sábado 10 de octubre, a las 21, en Bajotierra (Mar del Plata). Canciones por dentro: Selección Nacional. Miércoles de noviembre, a las 20, en Bebop Club, Uriarte 1658