Scary Movie: la saga de películas que se burlaba del terror y vivió su propia pesadilla
Los hermanos Marlon y Shawn Wayans crearon una lucrativa franquicia que les fue “arrebatada” por los Weinstein; dos décadas después, vuelven a la carga como protagonistas, guionistas y productores de la sexta entrega
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“Podría escribir una Scary Movie sobre cómo los Weinstein se quedaron con la marca”, reflexionó Marlon Wayans sobre el turbulento camino que enfrentó la franquicia que creó junto a su hermano, Shawn, en 2000. Las palabras tienen el tono justo de quien aprendió a reírse de lo que no tiene cura. Pero el detrás de escena de Scary Movie es, en efecto, apto para una película de miedo.
En la década de 1990, las parodias habían pasado de moda. O eso parecía. Solo las secuelas de La pistola desnuda conservaban cierto poder de convocatoria. Los hermanos Zucker, Jerry y David, se habían hecho maestros de un humor que se burlaba de otros géneros cinematográficos: antes de llevar a Leslie Nielsen como el detective Frank Drebin a la pantalla grande, habían sido los cerebros detrás de ¿Y dónde está el piloto? y Top Secret!: Super Secreto. Y aunque los Zucker tomarían las riendas de la saga con la tercera entrega, Scary Movie no fue idea suya sino de otros hermanos: los Wayans.
Keenen, Marlon y Shawn eran comediantes por naturaleza. In Living Color fue el programa de televisión que los hizo crecer en la industria y también la declaración de principios más clara sobre el tipo de humor que cultivaban: humor negro. El show se atrevía a ir más allá de Saturday Night Live o el programa de Bill Cosby porque llevaba al extremo los estereotipos de la cultura afroamericana, sin pedir disculpas ni moderar el tono. Era, en palabras de Keenen Ivory Wayans, “crudo y ofensivo”.
Los Wayans encontraron su trampolín hacia la pantalla grande en una obra que, casualmente, también era una parodia. Scream, dirigida por Wes Craven en 1996, se burlaba de las convenciones del cine de terror asumiendo que el espectador conocía de memoria todos sus clichés. Era metaficción que recompensaba a quienes habían visto muchas películas de asesinos seriales. Con un presupuesto de 15 millones, recaudó más de 173 millones. La fórmula estaba lejos de agotarse. Los hermanos Wayans vieron la película y pensaron que se podía hacer una película más cerca del humor que del terror. Una parodia como ¿Y dónde está el piloto?. El problema era que sabían con quién tenían que sentarse a negociar si querían burlarse de Scream: los hermanos Weinstein.

Marlon Wayans los había conocido durante el rodaje de Sin sentido, una comedia que protagonizó en 1998. Le enviaron una copia de El arte de la guerra, de Sun Tzu, como si fuera un mensaje que advertía para quiénes estaba trabajando. “Apenas lo leí supe qué personas eran. Violaban y saqueaban aldeas. Eran unos tiranos que tenían una dinastía”. Marlon no se equivocó en la interpretación de los Weinstein.
Harvey y Bob Weinstein estaban construyendo su imperio en Hollywood, gracias a una combinación que unía el olfato empresarial para los éxitos, la visión artística para distribuir cine independiente, y una actitud negociadora brutal y abusiva. Fueron ellos los que apadrinaron, distribuyeron o produjeron películas como Tiempos violentos, El paciente inglés, Ju Dou, amor secreto, Claroscuro y El juego de las lágrimas, entre otros. El trato que cerraron ambos grupos de hermanos, en la memoria de Keenen, se resume en dos palabras: “Una mierda.” La relación se deterioró rápido.
La guerra por el guion
El primer choque llegó antes de que se encendiera una sola cámara. Dimension Films, la compañía subsidiaria de Miramax, era propietaria de dos guiones que parodiaban el cine de terror: el de los Wayans, y uno escrito por Jason Friedberg y Aaron Seltzer titulado Scream If I Know What You Did Last Halloween. Los Weinstein querían que los Wayans tomaran ese borrador como punto de partida. Los Wayans se negaron: no quería trabajar sobre una idea que no fuera suya.
El Sindicato de Guionistas terminó otorgando crédito a los seis por Scary Movie, lo que enfureció a los Wayans, que argumentaban que ninguna idea del otro guion había sobrevivido en la película. Hay un dato que cierra el círculo con cierta ironía: Scary Movie era el título original que Wes Craven había descartado para Scream.

“En una parodia hay que contar una historia. Lo que suelen hacer es escribir un montón de chistes y tratar de atarlos todos juntos. Eso no basta, hay que crear una narrativa”, confesó Keenen Ivory sobre la génesis de Scary Movie.
En este caso, la protagonista de la historia es Cindy Campbell, interpretada por la novata Anna Faris: “Fue mi primera audición en Hollywood. Estaba muerta de miedo”. Marlon Wayans, Carmen Electra, Dave Sheridan y Regina Hall acompañaron a la debutante frente a cámara. La historia era apenas otra excusa para parodiar películas que no eran solo de terror, entre las que se encontraban algunas muy populares como Matrix, Los sospechosos de siempre y Titanic, entre otras.
La fiebre por el oro en la taquilla
Scary Movie: una película de miedo se estrenó en el año 2000. A pesar de no contar con grandes estrellas, fue un éxito casi enorme: consiguió recaudar $278 millones de dólares, en todo el mundo, con un costo de $19 millones. Un año antes, una parodia de las películas de 007, Austin Powers: el espía seductor, había recaudado $313 millones a nivel internacional. Las parodias volvían a brillar como oro para Hollywood, y los Weinstein estaban dispuestos a explotarlo hasta las últimas consecuencias.
La forma más rápida de explotar un éxito, en la lógica de los Weinstein, era repetirlo antes de que el público lo olvidara. Fijaron el estreno de la secuela para exactamente un año después de la primera película. Los Wayans tuvieron menos de 9 meses para escribir un nuevo guión, filmar Scary Movie 2 y terminar la postproducción antes del estreno. La película fue un éxito, pero recaudó considerablemente menos que la primera parte y costó más: $45 millones de dólares invertidos en una producción que consiguió $141 millones en su paso por las salas.
Las críticas contra Scary Movie 2 fueron impiadosas. Aunque la relación entre los Wayans y los Weinstein no estaba en su mejor momento, empezaron las negociaciones para hacer Scary Movie 3. Aunque el concepto original fue aprobado, Miramax les ofreció el mismo pago que habían recibido por la primera entrega. Los creadores se enteraron por los diarios que los Weinstein iban a hacer la tercera película de la saga sin ellos.

Para la tercera entrega, los Weinstein reemplazaron a los Wayans por los Zucker, los veteranos del género que hacía años esperaban en el banco. Keenen no se quedó callado: “No se pueden hacer mierdas de los Wayans sin los Wayans. Pueden tratar, pero van a perder mucho dinero porque lo nuestro es especial. Con mis hermanos sumamos como 200 años de comedia”.
“Nos quitaron la franquicia. Y nosotros solo pedíamos lo que nos correspondía”, explicó tiempo después Marlon Mayans, quien también deslizó que los poderosos Weinstein se encargaron de recurrir a todo tipo de artimañas para que ni él ni sus hermanos pudieran cobrar las regalías que les correspondían como creadores de la franquicia.
David Zucker, el director de Scary Movie 3, tiene su versión de la historia: “Estas cosas pasan en Hollywood todo el tiempo. Los Wayans y los Weinstein no se pusieron de acuerdo. A mí me llamaron desde Dimension Films cuando los Wayans ya se habían ido. Todo es válido. Supongo que desde el punto de vista de Marlon Wayans el estudio se robó su franquicia, no sé qué dijo. Pero los estudios hacen lo que quieren con sus franquicias. Como hicieron conmigo: Paramount no quiso que yo estuviera involucrado en La pistola desnuda 4”.
La visión de Zucker, despojado de su propia criatura, La pistola desnuda, probablemente sea la de un profesional que aprendió a no sorprenderse con los usos y abusos de la industria de Hollywood. La de los Wayans, en cambio, es la de quienes se sientan a esperar que el tiempo les dé la razón.
En 2013 se estrenó la quinta -y hasta este jueves- última entrega de la saga, que por supuesto no contó con la colaboración de sus creadores. Recibió pésimas críticas, pero no funcionó mal en recaudación a nivel mundial. Alguien consideró que ya era momento de que la franquicia descansara en paz.
El desenlace llegó mucho después y desde otro lado. Con el movimiento MeToo, los Weinstein perdieron todo: el poder, la empresa, la reputación. Cuando en 2024 Jonathan Glickman asumió el cargo de director ejecutivo de Miramax, puso en contacto con los Wayans para que retomaran el control de la saga. Así, esta sexta entrega de Scary Movie, que llega a lo cines argentinos este jueves, marca su esperado retorno delante de cámaras y como guionistas y productores.
Keenen lo interpretó con la calma de quien esperó mucho tiempo sin decir nada: “Fue la venganza de Dios. A veces no hay que hacer nada, porque Dios se encarga de todo. Con las acusaciones de acoso y violaciones hasta les sacaron Miramax. La venganza ahora es mía. Ellos violaron a los negros también. Nos violaron con sus tratos. Fueron personas terribles.”
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