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A los 17 años, Sylvester Stallone terminó encerrado en un pabellón de castigo de una institución para adolescentes problemáticos. Décadas después, todavía recuerda aquel lugar con una palabra: “infierno”.
Stallone, que hoy tiene 80 años, reconstruye aquella experiencia en sus próximas memorias, The Steps, que serán publicadas el 29 de septiembre. En un adelanto publicado por The Times, el actor cuenta por primera vez con ese nivel de detalle qué encontró en aquel sector de Devereux Manor, una escuela de Berwyn, Pensilvania, a la que había llegado después de ser expulsado de 12 colegios de Filadelfia.

“Básicamente era un hospital psiquiátrico que también funcionaba como sala de detención, de aislamiento”, escribió Stallone al describir el pabellón de castigo.
El actor ya había hablado anteriormente de su paso por Devereux, pero nunca había contado públicamente lo que, según su relato, ocurrió cuando fue enviado a ese sector de la institución. Allí, aseguró, se encontró con una escena que lo marcó para siempre.
Había hombres que gritaban, otros estaban desnudos, algunos llevaban camisas de fuerza y otros estaban sentados sobre sus propios excrementos. También recordó haber visto personas con cicatrices que identificó como producto de lobotomías.
“Sabes, cuando vi la película Atrapado sin salida, fue algo alegre y encantador”, dijo Stallone a The Times al comparar su experiencia con la célebre película de Milos Forman ambientada en una institución psiquiátrica. “Todos eran personajes peculiares, de buen corazón y, ya sabes, empáticos. No. Todo lo contrario. Ese lugar era un infierno, un caldero de locura”, agregó.
La historia detrás de aquel encierro había comenzado mucho antes. Stallone tenía 16 años y ya había sido expulsado de 12 escuelas en Filadelfia. Según cuenta en sus memorias, una de las razones por las que tenía problemas para adaptarse eran las burlas que recibía por su boca torcida y sus dificultades para hablar, consecuencias de una lesión en un nervio facial ocurrida durante su nacimiento.

Las burlas, según explicó, no quedaban solamente en palabras. “Se convertían en peleas, luego en castigos, después en suspensiones y, finalmente, tras varios altercados, en expulsiones”, escribió.
Después de la duodécima expulsión, las autoridades recomendaron que asistiera a Devereux Manor, ubicada a unos 64 kilómetros del centro de Filadelfia. Era una institución destinada a adolescentes considerados problemáticos.
Stallone pasó allí dos años y describió el lugar como un ambiente habitado por chicos que estaban “espiritualmente destrozados” o eran extremadamente hiperactivos. También cuestionó duramente al personal de la institución, al que acusó de repetirles constantemente que eran perdedores.
A los 17 años llegó al pabellón que ahora ocupa un lugar central en su relato. Una experiencia que, según sus palabras, quedó grabada mucho más profundamente que las expulsiones escolares o las peleas que lo habían llevado hasta allí.

Stallone contó que habló con sus padres sobre lo que estaba viviendo. Pero, según recordó, ellos confiaron en la institución y le respondieron: “Es una escuela importante, las autoridades saben lo que hacen, te van a tranquilizar”.
El actor también recordó que el personal le dijo que sus padres padecían trastorno límite de la personalidad y un narcisismo severo. Su respuesta, según reconstruyó décadas después, fue una pregunta cargada de desconcierto: “¿Qué hago yo encerrado? Son ellos los que deberían estar aquí”.
Las revelaciones de The Steps se suman a una historia familiar que Stallone ya había comenzado a contar públicamente. En 2023, en el documental de Netflix Sly, el actor habló de una infancia atravesada por la violencia y describió las enseñanzas de su padre, Frank Stallone, con una frase inquietante: “Me crió un padre muy físico”.
Stallone recordó especialmente un episodio ocurrido cuando tenía 13 años, durante un partido de polo, en el que aseguró que su padre lo agredió. “Nunca se resolvía nada con palabras. Normalmente era un ultimátum físico... No era ajeno al dolor intenso”, contó.

Su hermano, Frank Stallone Jr., también habló en el documental sobre su madre, Jackie Stallone, y aseguró que ella podía ser violenta. “Nuestra madre también era bastante mala”, dijo. Luego recordó que tenía unas uñas muy largas y que era “muy hábil con el cepillo de pelo”.
A pesar de todo aquello, Stallone mantuvo a sus padres hasta sus respectivas muertes. Frank Stallone Sr. murió en 2011 y Jackie Stallone falleció en 2020. “No sé por qué me ocupé de ellos. Es bastante estúpido, lo sé”, reconoció a The Times. Y cuando intentó explicar aquella decisión, planteó dos posibilidades: “No sé si fue para demostrarles que soy mejor que ellos o simplemente por culpa”.



