
Piazzolla es todo un clásico
Aplausos: el talentoso concertista brasileño Arthur Moreira Lima ofreció en Río de Janeiro un brillante y emocionado tributo en piano al creador de "Adiós nonino".
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RIO DE JANEIRO.- Una emoción desconocida se sintió durante el recital del pianista Arthur Moreira Lima en el hermoso Teatro Municipal de esta ciudad brasileña. Se tuvo la sensación de que la música de Astor Piazzolla cruzaba la frontera imaginaria y se insertaba definitivamente en el mundo de la música clásica.
¿Por qué razón el público estaba tan subyugado? ¿Acaso en muchas otras oportunidades no se había escuchado música de Piazzolla ejecutada por grandes concertistas? ¿Por qué la inmediata búsqueda en la memoria de compositores y obras para encontrar una reminiscencia del pasado?
Una escuela pianística de primer orden avanzaba por una música endemoniada, enormemente rica en matices, gamas, adornos y atmósferas, en todo momento con su inconfundible estilo.
De pronto, llegó la explicación lógica, sencilla y hasta elemental. Arthur Moreira Lima no improvisaba. No era, en este recital, un cultor de música popular. Era un concertista en su mundo habitual, con rigor académico, aplicando sus medios técnicos y su capacidad intelectual al servicio de la traducción musical.
Fidelidad de Laercio de Freitas
Los pentagramas estaban frente a él. No los leía, porque tocaba de memoria, pero la transcripción al detalle, nota por nota, símbolos de intensidad, ligaduras, sonidos punteados, acordes, arpegios y adornos, escritos con respeto y maestría por Laercio de Freitas, impedía la improvisación.
Entonces apareció la imagen de la música de Piazzolla para los futuros pianistas del mundo que deberán enfrentarse al estudio de las obras y, además, penetrar en el estilo a fuerza de conocer a Piazzolla en Buenos Aires, a la ciudad inabarcable, a la intangible y definida personalidad del porteño, al sabor de una forma de ser.
Pero también deberán conocer al bandoneón tocado por Piazzolla. Porque el de otro sería estar lejos de una pasión que brotaba con fuerza salvaje. Asimismo, deberán escudriñar en el hombre que amaba la belleza, la poesía, la exuberancia romántica, la actitud franca y sincera, y que aplicaba la voluntad y el tesón para el logro de sus ideales, valores que se resumen en su música.
En realidad, esto mismo ocurre con las obras, las muchas composiciones que dejó Piazzolla para orquesta, conjuntos de cámara y solistas, plasmadas con la técnica estructural de las obras elaboradas del mundo musical de Occidente, como las oberturas, sonatas, suites, conciertos, rapsodias, entre otras.
Moreira Lima conoció a Piazzolla y lo admiró de verdad. Entonces, el contenido profundo de las obras, el giro "canyengue" del tango, la síncopa atrapante y misteriosa, el ritmo tajante y la poesía delicada siempre viril, se escucharon con formidable naturalidad y pureza. Se respiró un aire porteño con el agregado emocionante de que el público carioca fue contagiado de esos rasgos (que con ligereza inconsciente tantas veces autocriticamos, pero que son nuestro legítimo orgullo) y estalló en cálidos aplausos.
Recuerdos de Julio De Caro
Siempre es delicado armar un programa con un solo autor. Se puede caer en una uniformidad pesada. No ocurrió en este concierto. A partir de la cadenciosa y lírica expresión de "Invierno porteño", y de una articulación pulcra de Moreira Lima para los pasajes que recuerdan al bandoneón, la variedad de matices permitió el gozo de "Decarísimo", el tema homenaje a un grande del tango como Julio De Caro, con su melodía nostálgica, rica en adornos y de ritmo marcado.
Siempre están vigentes las palabras del maestro: "Piazzolla es un músico, creador de un lenguaje descriptivo del alma de Buenos Aires. Quizá para los puristas lo que hace no sea tango. Pero es muy buena música".
Luego vendría "Tango-preludio", la única página original de Piazzolla para piano, que el autor dedicó al mismo Arthur Moreira Lima y escribió en aquellos años de París, mientras estudiaba composición con Nadia Boulanger.
Entretejido a lo Bach
Y después de "Libertango" - tema de su primer disco editado en Europa, grabado con bandoneón, órgano, flautas, guitarra, bajo eléctrico, percusión y cuerdas- y "Oblivión", escuchamos la versión impactante de "Onda nueva", con su homenaje a Bach mediante una invención a dos voces, y su recuerdo para otros momentos de la historia musical, pero siempre revolucionario, como lo fue con sus inolvidables pequeños conjuntos.
Moreira Lima coronó aquí de modo sencillamente magistral su actuación de la primera parte, con una fuerza expresiva y despliegue pianístico de tal magnitud que logró levantar al público con una ruidosa ovación.
Final para un virtuoso
El artista de Brasil, con simpatía y carisma, dijo algunas palabras intercaladas entre las obras. Sólo para recordar a Piazzolla, su forma de ser, agradecer la presencia en la sala de Laura Escalada de Piazzolla, destacar la labor del compositor Laercio de Freitas o para acotar algún dato sobre el valor de la obra, como cuando anunció que "Adiós nonino" era uno de los grandes momentos de la música latinoamericana y, en verdad, la entrega tuvo una grandeza pianística al modo de Sergei Rachmaninov.
"Balada para un loco" fue un desafío musical, porque en la transcripción se suplió con habilidad la falta del texto de Horacio Ferrer, y el cierre con la tangata (término inventado por Piazzolla al modo de tocata o sonata) "Silfo y Ondina", donde la "Fugata" inicial se asemeja al contrapunto barroco, y "Soledad", que es un pasaje lento de gran belleza y placidez, y el tercer movimiento final, una apoteosis de sonido y de dificultades técnicas al modo de "La gran puerta de Kiev", de "Cuadros de una exposición", de Mussorgsky, sólo posible de ejecutar en su forma original por un virtuoso.
Fue un recital de jerarquía que debería ser ofrecido en Buenos Aires para que el público argentino reiterase su admiración por el autor y su gratitud a Laercio de Freitas y Moreira Lima.
Cuando la noche se prolongó contemplando la belleza del paisaje exuberante, la iluminación reflejada en la bahía de Copacabana, fue imposible dejar de meditar en Astor Piazzolla y su relación con Bela Bartok, Leos Janácek, George Gershwin y Heitor Villa-Lobos.
"Aspiro a llevar a Astor por el mundo"
RIO DE JANEIRO.- Considerado entre los mejores pianistas de Brasil, Arthur Moreira Lima se proyectó internacionalmente por el Concurso Chopin, de Varsovia, donde logró el segundo premio, después de Martha Argerich, con quien conserva entrañable amistad . Nacido en Río de Janeiro, comenzó sus estudios a los seis años, y a los nueve dio un concierto como solista de un concierto de Mozart con la Orquesta Sinfónica Brasileña. Sus maestros fueron Lucia Branco (Río), Marguerite Long (París) y Rudolf Kehrer (Conservatorio Tchaikovsky, de Moscú). Se perfeccionó y vivió en Rusia durante muchos años, y fue allí donde comenzó su carrera internacional.
Moreira Lima tuvo la idea de grabar obras de Astor Piazzolla desde hace muchos años. Entre abril y mayo de este año pasó estudiando las transcripciones de Laercio de Freitas, diez horas por día, en su casa de Costão do Santinho, una playa solitaria muy cerca de Florianópolis.
Empresa titánica
"Es que tocar las obras de Astor es una empresa titánica. Están escritas con un rigor musical completo, como lo ha logrado Freitas, respetando las ideas melódicas, pero transcribiendo al papel todo lo que el propio Piazzolla agregaba en sus interpretaciones como virtuoso del bandoneón, lo que afortunadamente pude escuchar en vivo. Como es un desafío, me apasiona, como es música de Buenos Aires, ciudad que amo profundamente, es como un néctar vivificante."
- ¿Por qué grabó el CD con música para piano de Piazzolla en Londres, con las obras del concierto de esta noche?
-Podría haberlo hecho en Nueva York, Viena o París, En cualquier lugar de Brasil hubiera sido imposible, porque el trabajo no rinde, no hay tranquilidad, y por eso preferí Londres, por una serie de factores, incluso una superstición, porque cuando grabé un disco sobre Ernesto Nazareth, aconteció que la música popular de Brasil comenzaba a difundirse y revalorizarse; además, en Londres conté con un ingeniero de sonido de primer nivel como Peter Nicholls y un estudio de condición acústica perfecta.
- El recital de esta noche es la culminación de una gira presentando el compact disc sobre Piazzolla. ¿Qué aspira a partir de mañana?
-Primero hay que tocar bien esta noche. Después de Curitiba, Belo Horizonte, Brasilia, San Pablo y hoy aquí, en Río, aspiro a llevar a Astor por todo el mundo, pero principalmente a Buenos Aires y a las ciudades más importantes de vuestro país, porque sólo en la Argentina encontraré un veredicto definitivo sobre si mi forma de interpretar a Piazzolla es aceptable.
Como se dijo aparte, la noche en el Municipal de Río mostró a un intérprete que parecía haber nacido en San Telmo, Boedo o Palermo, porque el giro de la expresión musical y el ritmo de tango surgieron espontáneos. Como si los llevara en la sangre.



