
Radio 10, la más querida, la más odiada
Con un estilo que suele apelar al machismo y a lo autoritario, se consolida como la de mayor rating
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Cuando tras la polémica privatización de la frecuencia ubicada en el 710 de la amplitud modulada (que pertenecía a Radio Municipal), en febrero de 1998, apareció Radio 10, no muchos expertos en medios vislumbraron que con el correr del tiempo la radio se erigiría como la emisora líder en audiencia (así lo indica periódicamente la medidora Ibope) y quizá la única con una línea vectora coherente, que hoy la convierte en una impresionante caja de resonancia de todos los sucesos políticos, económicos y sociales.
En la actualidad la radio es propiedad del grupo norteamericano Emmis (con sede central en Indianápolis). El director general es Daniel Hadad ( management artístico y, a la vez, socio de la empresa), en tanto que José Luis Rodríguez Pagano es el director periodístico.
Muchas son las explicaciones que surgen a partir de las mediciones, que no decaen. En primera instancia, la potencia de la emisora, debida a su ubicación privilegiada: todo lo que esta a la izquierda del 900 en el dial se escucha con una fuerza diferente. Para muchos, es la única que se sintoniza bien en pleno centro. Sirva como ejemplo que hasta un ama de casa con una radio pequeña en la cocina puede escuchar sin interferencias Radio 10.
En segundo lugar, el cumplimiento inexorable de consignas, seguramente emanadas de sus autoridades, que aparecen en la madrugada y continúan durante toda la jornada, en los distintos programas que integran su grilla. Estas responden a objetivos claros, sencillos, a veces autoritarios o demagógicos, pero que pegan, y muy fuerte, en su audiencia, que por medio de comunicaciones telefónicas directas, grabadas o por mails hacen saber, en general, que están de acuerdo.
"Es la emisora que la gente quiere escuchar", "Es la radio que dice lo que la gente piensa", sostienen muchos de sus seguidores, entre los que se cuenta la mayoría del gremio de los taxistas.
"Es la radio que vino a ocupar un lugar que estaba vacío, y por esa razón abarca un espectro que va desde la gente más humilde hasta los directivos de los bancos, de las multinacionales, funcionarios e integrantes de gabinetes", señala Rodríguez Pagano, quien agrega que Radio 10, además, está al servicio de la gente, a través de continuas campañas solidarias, como las de Pascua y Navidad, en colaboración con la Fundación Felices los Niños, que dirige el padre Grassi, y que cuenta con una cadena denominada "Puente de vida" respaldada por un voluntariado gratuito que satisface necesidades a través de una línea de 0-800. Por supuesto, durante todo el año, abundan los sorteos y campañas de entrega de guardapolvos y banderas a escuelas y entidades públicas.
Para Santiago Pont Lezica, director artístico de Milenium, "La 10 interpreta el sentir de un gran segmento de la audiencia. Es una radio que eligió el camino de lo popular, y por esa razón en su audiencia se mezclan oyentes de diversos niveles socioeconómicos. Y tiene, además, un servicio informativo casi referencial. Ahora, si la noticia tiene una tendencia o no, eso es otra cosa..."
Que todos hablen
Es "la radio usurpada", para no pocos comunicadores"; la radio más tendenciosa, para otros. Algunos personajes vinculados con el medio radial opinan que La 10, con formato aggiornado y con otra ideología, responde al modelo instalado exitosamente en la década del 70 por Radio Rivadavia. Es decir, un fuerte equipo informativo, numerosos móviles que siempre están en el momento justo donde se produce la noticia y, fundamentalmente, una línea de comicidad directa permanente, ya sea con la presencia de los profesionales especializados o con la que ejercitan los propios conductores.
Rolo Villar es un eficaz cómico, porque además de imitar a la perfección a los mas variados personajes tiene la velocidad para modificar y adaptar cada situación y conoce la personalidad y el carácter de cada uno de sus imitados. Estela Montes, además de su reconocida labor como locutora, también encontró su lugar, por sus imitaciones y la chispa que impone en las intervenciones. Pero esa comicidad también la practica Oscar González Oro (a veces rayana en el mal gusto), el bastonero de "El oro y el moro", el programa más escuchado de la emisora. Con acidez la ejerce Antonio Laje, y con cierta ironía y fuerte dosis de machismo la mantiene Samuel "Chiche" Gelblung (cuesta entender cómo soportan estoicamente todos sus dardos las columnistas Cristina Wargon y Cecilia Absats, ambas con cercana fama de rebeldes).
A todo este engranaje debe sumarse la música, que también responde a un lineamiento preciso: 95% latina, bien arriba, con algo de rock nacional.
Pero por la reverberación que alcanzan aquí los sucesos políticos y sociales, siempre enfocados desde una misma óptica, La 10 emerge "más que como medio de comunicación, como medio de repercusión".
De escándalos y soledades
Hay tres figuras totalmente opuestas y diferentes en la programación de La 10. Por un lado, Esteban Mirol, que con su ciclo diario de 21 a 24, "Entre vos y yo", mantiene un diálogo fluido con la audiencia, que le hace llegar al conductor sus dudas, problemas, pensamientos o reflexiones. En el extremo opuesto, Baby Etchecopar, con dos ediciones: la diaria de 12 a 13.30 ("El ángel del mediodía") y los sábados, de 21 a 1 de la madrugada ("El ángel de la medianoche"). Este ángel (¿exterminador?) discute, pelea, insulta a diestra a siniestra a los oyentes, llama a emprenderla a golpes de puño con políticos -lo que le valió un juicio, en el caso particular de Nicolás Gallo-. En fin, propone pelea con quien se le cruce enfrente.
Etchecopar protagoniza situaciones casi surrealistas, muy bien pensadas o actuadas. Tan bien actuadas -él se define como actor- que en más de una oportunidad no fueron pocos los que creyeron que eran reales sus feroces enfrentamientos con otros de los conductores de la emisora, en especial con González Oro.
En otro rincón se instala Eduardo Feinmann, el gran exponente de la línea de ideas de la emisora. Feinmann ("Harry el Limpio") es el hombre que pide "mano dura", que exige la renuncia de tal o cual funcionario y que siempre está listo para lanzar al aire comentarios que han sido señalados por su orientación difícilmente compatible con los ideales democráticos.
Nada es casual en La 10. Ni siquiera las voces claras y contundentes seleccionadas para los noticieros, como las de Gustavo Mura, Mariel Kosacki (ex Mitre) y Marcelo Bartolomé. Ellos pueden apelar a metáforas o a construcciones gramaticales elípticas para hablar de la convertibilidad y la dolarización, por citar ejemplos actuales. Los latiguillos empleados por conductores con diversos estilos son asimilados por los oyentes y, reelaborados, vuelven convertidos en denuncias o exigencias, en tonos a veces hasta perentorios, que resultan lógicos teniendo en cuenta el tono sensacionalista que se imprime a informaciones relacionadas con los estallidos sociales: la inseguridad, las marchas y los cacerolazos.
Estilos de trabajo
Radio 10 -con el aval que le brinda la única medidora de audiencia, Ibope- se siente ganadora, y dado que es ocioso dudar de la veracidad de las mediciones es un hecho cierto quela radio se escucha y que está instalada en la sociedad, haciendo repicar sus slogans: "La radio más potente de Argentina", "La que más escucha la gente" y, entre otras, las frases: "Llame a tal o cual diputado para que le dé las explicaciones del caso. Usted tiene derecho".
La radio a la que muchos escuchan "para conocer el discurso del enemigo" o "para cargarme de bronca" está ubicada -con modernos y funcionales estudios- en la esquina de Uriarte y Nicaragua, con ventana abierta en la ochava. Ha logrado que los profesionales que allí trabajan, cualquiera sea su formación o estilo, se mimeticen con la ideología, con la orientación artística y con el modo de dirigirse a la audiencia.
Ha trascendido que La 10 no paga grandes sueldos a sus estrellas (se afirma que el conductor que más gana recibe 17.000 pesos, lo que no es una locura para el medio), pero que reciben salarios mejores, en comparación con otras emisoras, los columnistas, productores, locutores y operadores técnicos. Quizá lo más importante es que no se apela a la "coproducción": nadie compra espacios, una metodología instalada prácticamente en el resto de las emisoras. Cada comprador de espacio tendría derecho a hacer y decir lo que desee, y la radio perdería la coherencia de su mensaje. Todo el que desarrolla su actividad en La 10 acepta el verticalismo.
Y responder con buenos reflejos, para estar siempre listos cuando la situación lo demande. El día de la renuncia de De la Rúa, por ejemplo, toda la tarde la conducción estuvo a cargo de Daniel Hadad, Antonio Laje y Chiche Gelblung.
En este dial (AM 710) -por donde ya han pasado Antonio Carrizo, Jorge Bocacci, Luis Landriscina y Jorge Rial- en la grilla actual se cuentan "Cada mañana", con Marcelo Longobardi, de 6 a 9; "El oro y el moro", con Oscar González Oro, de 9 a 12; Baby Etchecopar, de 12 a 13.30; "Buenos muchachos", con Jorge Jacobson, Guillermo Blanc y Beto Casella, de 13.30 a 17; "Edición Chiche", con Chiche Gelblung, de 17 a 19.30; "La media vuelta", con Antonio Laje, de 19.30 a 21; "Entre vos y yo", con Esteban Mirol, de 21 a 24, y "Todo bien", con Nora Briozzo y Jorge Lafauci, de 0 a 2.
De lo que se escucha el fin de semana, "Malvinas, la verdadera historia", con Jorge Baroni (domingos, de 21 a 23) subraya con espíritu nacionalista los episodios del 82. Y, de 2 a 6, Marcelo Bartolomé y Fabio Ferrer animan "Hasta que salga el sol". Entre las últimas incorporaciones figuran Luis "Chango" Torres con Guillermo Stronatti, el coequiper de Dolina (sábados y domingos, de 10 a 13), y Hugo Guerrero Marthineitz, los domingos, de 15 a 18, con "Reencuentro". Las voces femeninas, en una radio con neto perfil masculino, están concentradas en los fines de semana: María Muñoz, María Isabel Sánchez, Alicia Barrios, Victoria Torres, en ciclos de corte más ligero.
A estas alturas de los hechos, ya no puede analizarse cuál es el fenómeno de Radio Diez, ni por qué se convirtió en la gran rival -en lo que a mediciones se refiere- de las radios que hasta no hace mucho eran líderes (Mitre, Rivadavia, Continental). Las preguntas serían: ¿hay un grupo que también la escucha, pero que se avergüenza de confesarlo? ¿Existe un sector que sólo la escucha por la curiosidad morbosa de averiguar hasta dónde son capaces de llegar con sus osadías?
Desde los puntos de vista sociológico y psicológico se pueden elaborar varias respuestas. Seguramente, para los que estructuran, conducen y trabajan en La 10 este tipo de análisis resultará más sospechoso que sustancioso. Ellos siguen su marcha, a favor del rating.





